Después de tener casa llena por casi diez días se siente bien volver a la rutina, ser sólo dos, vivir en medio de nuestro pequeño y ordenado caos. Nos tardamos cuatro horas de volver del aeropuerto, con la tranquilidad de que no hay que cuidar de nadie más, explicar algo, servir de guía, planear el siguiente recorrido. Paramos en lugares al azar, caminamos a paso lento, con destino final pero sin rumbo definido. Regresamos a casa con actitud permisiva y medianamente indiferente al desorden, aunque hicimos de la lavandería una forzada prioridad, pues mañana hay que regresar a trabajar. La vida sigue en medio de pausas e interrupciones. Es tiempo de nuevas incertidumbres y comienza de nuevo el proceso de decidir en dónde estaremos el próximo año, y mientras, en el ínter, seguir.
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domingo, agosto 31
miércoles, julio 2
miércoles
Mi cabecita se niega a concentrarse hoy, y cuando a mi mente le da por vagabundear por ahí encuentra consuelo en música tranquila y cálida (no pongo atención a las letras, pero disfruto mucho ahora a Band of Horses, y la sorpresa de The xx), historias, a veces dibujitos (feliz de haber descubierto a guerreroagustina.blogspot.com.es por el momento), y casi siempre una ventana que dé a alguna vista en verde (mi árbol de jacaranda ya está todo lleno de hojas otra vez y recién le encontré algunas flores nueves) en un día como hoy que no se decide si quedarse soleado o prepararse para empezar a llover.
Y en el ínter, esa sensación de seguir esperando, sin saber muy bien qué.
jueves, junio 26
.
Para que mi mente no se me ponga ociosa pensando en si algún día voy a poder reproducirme o no, a mi vida cotidiana llegan más cosas que hacer que tienen que resolverse casi siempre en el mismo día o vecindario de días. Mala elección la de pedirme que haga revisión de este documento: quizá no sea buena para escribir, pero eso de hacer proofreading y corregir estilo se me da algo bien y no me sale ser ni muy diplomática ni muy de hacer sugarcoating en mis opiniones, pero por lo mismo me puedo tardar horas porque no me gusta hacer una crítica sin tener una alternativa para proponer. Esto mismo me pone un poquito triste porque no he podido trabajar en esa traducción que tantas ganas tengo de hacer pero tanto me consume y ahí sí que voy de un párrafo a la vez. Pero al menos todo eso sí me gusta. Porque por otro lado me siento una total inútil porque llevo días y muchos intentos de explicaciones sin poder entender qué tipo de estimaciones tengo que hacer para esa bendita última tabla de resultados y ya no sé qué más maromas aventarme a ver si por fin me llega la iluminación. Luego mi variable descriptiva con más de catorce mil observaciones por fin ha sido reducida a menos de trescientas por codificar, si tan sólo ésas no fueran las menos precisas para generalizar. Y tengo el deadline encima para terminar ese ensayo en donde explico cómo voy a salvar al mundo si por fin me dan ese empleo que llevo medio vida creyendo que es el trabajo de mis sueños, y a pesar de que llevo semanas con ese borrador no puedo pasar de esas pocas ideas. Y en el ínter trato de aprender cosas nuevas sobre cómo hacer encuestas y llegar temprano a casa para disfrutar de ratitos de calor de hogar antes de que acabe el día y organizarme para leer lecciones que alimenten mi alma y tratar con mayor frecuencia de dormir más de seis horas (si tan sólo los sueños imposibles o las pesadillas no me afectaran tanto a veces). Y así las cosas.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.
sábado, mayo 31
una más de sábado
Éste quizá sea el último sábado que paso aquí solita en un buen rato. Digo quizá porque soy bien mula y bien arisca y no me creo nada hasta que lo tenga ya en la mano. Y porque estoy y estaré llena de ansiedades de aquí al miércoles hasta que no estemos ya los dos aquí y por fin pueda llamar hogar a este lugar.
No me molesta estar sola, me gusta, y muchas veces lo necesito. Tener el soundtrack de mi vida de música de fondo mientras limpio y ordeno me distrae y me da energías, pero dependiendo del azar, la música que me acompañe al hacer de comer me puede poner muy melacólica, sobre todo cuando cocino sólo para mí sin la intención de dejar sobras para después.
Hasta hace poco apechugué con el hecho de que estar de vuelta en el terruño me significa muy poco cuando la gente a la que quiero está desperdigada en muchos mundos a la redonda. A veces, aunque uno las quiera mucho, la gente más cercana físicamente tiene circunstancias muy lejanas a nosotros y con quienes nos entendemos mejor en este momento nos quedan a muchas llamadas por Skype a la distancia. Así que mi sábado mañanero se ha convertido en un cúmulo mensajes, correos, promesas de llamadas y coordinación de visitas a futuro.
Tacho varias tareas de mi lista de pendientes, mientras pienso de dónde voy a sacar tiempo para todo lo demás que quiero hacer porque soy bien pachorruda. Mi candidez e ingenuidad se coluden con la necedad que me sale cuando no me gusta que me digan que no y me quieren convencer de que puedo traducir un libro sólo porque creo que es bueno. Mis circunstancias me recuerdan que debo terminar de editar esa base de datos, diseñar una clase para el próximo semestre, escribir un ensayo para tratar de ser atractiva en el mercado laboral otra vez, y un correo electrónico me avisa que hay nuevas estimaciones y nuevas tablas por hacer. Todo esto me emociona. La cuestión ahora es seguir, cumplir la parte ésa del "sticking around".
En fin.
Sean felices. Tengan días buenos.
jueves, mayo 22
for better or for worse
Hoy fue mi día malo del mes, aquél cuando me siento blue y algo down, sin interés en general y totalmente incapaz de concentrarme en algo. Aún así me forcé a trabajar por un rato editando mi nueva base de datos y emprendí la caminata de regreso a casa ante la imposibilidad de correr (estoy guardando mi energía y sigo reposando mi cadera para la carrera del domingo) pero la lluvia me agarró de nuevo de camino y tuve que tomar el autobús.
La lluvia ligera acabó en tormenta, y me hizo recordar lo mucho que me asustan las tormentas. Los truenos me ponen nerviosa. No me gusta que me toque una tormenta estando sola. La peor que recuerdo fue una vez en mi primer año del doctorado. Una tormenta eléctrica me parece fuera de la temporada de monsones, y que duró por horas, una buena parte de la noche. Lo peor fue que se fue la luz (la única vez que me quedé sin luz en los seis años que me aventé en Estados Unidos) y no tenía velas ni nada y del miedo me quedé dormida en el sofá de la sala. Esta vez no fue tan mala y la luz no se fue, pero igual me da un pelín de miedo.
Aprovechando la lluvia y mi estado de ánimo puse una película. Blue Valentine estaba en mi lista desde hace un buen rato. Me gustó la música, las tomas, la dinámica entre Michelle Williams y Ryan Gossling (oh, Ryan Gossling, que no es mi tipo, pero cómo hace que me tiemblen las rodillas en algunos de sus papeles), y quería que la historia me gustara, pero nunca pude entender el meollo de la historia, lo que sería la verdadera razón de su separación. Verán, yo tiendo a ser una problem solver y si veo un problema no me gusta darle muchas vueltas sino enfrentarlo de una forma u otra, si no por lo menos comprenderlo antes de intervenir. Y nunca pude entender en dónde estaba todo su desencanto. La película cuenta toda su historia desde que se conocieron hasta que se casan, pero nunca cuenta lo que pasa en sus años de matrimonio. Y es ahí dónde no me trago la historia ni el final, porque las peleas son sólo gritos sin sustancia. Ni siquiera hay acusaciones, sólo insultos y una que otra disculpa o súplica.
Y no sé porqué esto me molesta algo. Quizá es que, como bien comentó Seth Rogen sobre la intervención de su esposa cuando escribía el guión para Neighbors, Hollywood sobreexplota la idea de los matrimonios como un martirio en donde sus dos partes son miserables, y entonces tenemos todos estas representaciones de matrimonios fallidos (paradojicamente, para muestra otro botón: Take This Waltz, otra peli de matrimonio fracasado donde el esposo es Rogen y la esposa Williams). Quizá es porque simplemente no le pude encontrar la lógica a la trama y me quedé con la sensación de que me cortaron unos veinte minutos de película. En fin. Quizá ya me estoy volviendo una vieja refunfuñona.
martes, abril 22
entre paréntesis
Quizá la mejor época del año aquí en el DF sea la primavera: muy verde, ni muy calurosa pero no fría y sin tanta lluvia y con muchas flores alrededor. Al menos ésta, después de siete años, me ha resultado muy bella. Por eso me entristece que mi jacaranda ya se esté quedando sin flores, después de casi dos meses de engalanarme la ventana y hacerme compañía y filtrar la luz dándole un color violeta. Hoy es de esos días en que ni mi cabeza ni mi cuerpo responden cuando quiero hacerles trabajar, es de esos días en los que estoy ida, con la mente en blanco y nada es lo suficientemente interesante para atraer mi atención. Tengo un día así cada mes, en promedio, aunque eventualmente me fuerzo a hacer algo de provecho. De pronto me pregunto si después de todos estos eventos que empiezan a presentarse, no me estaré inconscientemente boicoteando, convencida en el fondo de que no soy capaz de realizar todas estas cosas que parecen querer desarrollarse. Me gustaría ser como esos chicos que retozan sobre el pasto con su ser querido. Quisiera que nos encontráramos así como si nada, al azar, caminando entre el tianguis de libros, o que estuviésemos un poco más cerca para poder escaparnos por ese helado de chocolate del que tanto antojo tengo en este momento.
Pero bueno, después de estos cinco minutos, voy a aprovechar que el guitarrista de allá abajo sigue tocando popcito bastante agradable y voy a ponerme las pilas para empezar a limpiar esa base de datos por la que tanto lloriqueé por años y que por fin ya tengo. Decir que no tengo ganas de trabajar no es una razón aceptable para no aprovechar las oportunidades que se presentan.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.
Pero bueno, después de estos cinco minutos, voy a aprovechar que el guitarrista de allá abajo sigue tocando popcito bastante agradable y voy a ponerme las pilas para empezar a limpiar esa base de datos por la que tanto lloriqueé por años y que por fin ya tengo. Decir que no tengo ganas de trabajar no es una razón aceptable para no aprovechar las oportunidades que se presentan.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.
jueves, marzo 6
comienzos
Este blog ha sido testigo de bastantes mudanzas en los últimos siete años, así que aquí le agregamos una más, para completar el círculo, aunque ya rompimos con el aparente patrón de ir de un lugar a otro en múltiplos de cinco años, pero qué se le va a hacer cuando la vida se atraviesa.
Después de meses de incertidumbre, las puertas se empezaron a abrir y hoy estamos de vuelta en la Gran Ciudad, después de casi siete años y en una nueva ubicación. Después de debatirme entre regresar a alguno de los dos lugares de donde guardo grandes memorias y que considero muy lindos para vivir, finalmente el destino me llevó a una zona que siempre me ha gustado pero en la que no había vivido antes para poder empezar a escribir una nueva historia y crear nuevas memorias. Sí, así de llenos de cursiladas son mis razonamientos cuando tomo decisiones importantes.
Y como siempre, nomás llegar a esta ciudad y empiezan las coincidencias. Reencontrarme con uno de mis mejores amigos después de nueve años de no vernos en persona, conocer a su familia y poder platicar como lo hemos hecho durante tantísimo tiempo a pesar de la distancia pero por fin frente a frente, fue maravilloso, me puso feliz y me llenó de energía. Tener a mi madre acompañándome en esta mudanza por primera vez ha sido una buena experiencia a pesar de todas las oportunidades que tenemos para chocar debido a nuestros temperamentos. Poco a poco me voy sintiendo de nuevo como en casa y todo lo bueno que me encuentro me hace anhelar cada vez más el momento de que mi corazón esté completo y Will y yo estemos de nuevo juntos.
Trabajar en este lugar lleno de historia y memorias me revitaliza. Se siente raro tener un horario de trabajo pero creo que me ayuda a estar organizada y ser más eficiente con mi tiempo y me siento llena de ideas por desarrollar. Mi ventana tiene una vista linda, con una enorme jacaranda en flor. Por las mañanas veo a los estudiantes tomar una siesta mañanera entre clases y por las tardes esa manchita de pasto se llena de parejitas metiéndose mano por debajo de chamarras y batas de laboratorio. Parte de mi ruido blanco viene de los ocasionales partidos de futbol en la cancha de enfrente, que no es tan alto como para acallar el trino de los pájaros. Ayer descubrí que hay gorriones y cardenales (¿son cardenales si también tienen el pecho rojo?).
A pesar de que no todas mis circunstancias son ideales, creo que soy feliz y veo la vida con optimismo, al menos por hoy. No sé cuánto me dure este encanto, pero por lo pronto sólo me queda disfrutarlo y aprovecharlo para sacar todo el trabajo que sea posible por ahora.
Sean felices. Tengan días buenos.
Después de meses de incertidumbre, las puertas se empezaron a abrir y hoy estamos de vuelta en la Gran Ciudad, después de casi siete años y en una nueva ubicación. Después de debatirme entre regresar a alguno de los dos lugares de donde guardo grandes memorias y que considero muy lindos para vivir, finalmente el destino me llevó a una zona que siempre me ha gustado pero en la que no había vivido antes para poder empezar a escribir una nueva historia y crear nuevas memorias. Sí, así de llenos de cursiladas son mis razonamientos cuando tomo decisiones importantes.
Y como siempre, nomás llegar a esta ciudad y empiezan las coincidencias. Reencontrarme con uno de mis mejores amigos después de nueve años de no vernos en persona, conocer a su familia y poder platicar como lo hemos hecho durante tantísimo tiempo a pesar de la distancia pero por fin frente a frente, fue maravilloso, me puso feliz y me llenó de energía. Tener a mi madre acompañándome en esta mudanza por primera vez ha sido una buena experiencia a pesar de todas las oportunidades que tenemos para chocar debido a nuestros temperamentos. Poco a poco me voy sintiendo de nuevo como en casa y todo lo bueno que me encuentro me hace anhelar cada vez más el momento de que mi corazón esté completo y Will y yo estemos de nuevo juntos.
Trabajar en este lugar lleno de historia y memorias me revitaliza. Se siente raro tener un horario de trabajo pero creo que me ayuda a estar organizada y ser más eficiente con mi tiempo y me siento llena de ideas por desarrollar. Mi ventana tiene una vista linda, con una enorme jacaranda en flor. Por las mañanas veo a los estudiantes tomar una siesta mañanera entre clases y por las tardes esa manchita de pasto se llena de parejitas metiéndose mano por debajo de chamarras y batas de laboratorio. Parte de mi ruido blanco viene de los ocasionales partidos de futbol en la cancha de enfrente, que no es tan alto como para acallar el trino de los pájaros. Ayer descubrí que hay gorriones y cardenales (¿son cardenales si también tienen el pecho rojo?).
A pesar de que no todas mis circunstancias son ideales, creo que soy feliz y veo la vida con optimismo, al menos por hoy. No sé cuánto me dure este encanto, pero por lo pronto sólo me queda disfrutarlo y aprovecharlo para sacar todo el trabajo que sea posible por ahora.
Sean felices. Tengan días buenos.
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martes, septiembre 17
lluvia
Mis padres viven una zona baja de la ciudad, muy cerca del sistema lagunero, así que en época de lluvias el agua fácilmente sube al nivel de la banqueta y en ocasiones hasta la cochera. Eso sin contar el impactante espectáculo de las corrientes de agua que van y vienen en el crucero de la esquina. Cuando se mudaron a este lugar hace unos cuantos años, el puente peatonal que se encuentra en dicho crucero fue una de las vistas más surrealistas que he presenciado. Todos creímos que se trataba de uno de esos gastos estúpidos del gobierno para demostrar que hace algún tipo de obra pública, por ridículo que parezca. Semanas después, cuando ocurrió la primera lluvia torrencial, mi madre me llamó para compartirme la razón de ser de dicho puente: es tal la fuerza de las corrientes de agua, y la altura que alcanzan, que no hay otra forma de cruzar la calle sin correr el riesgo de que lo lleve la corriente a uno, más cuando esa calle la cruzan cientos de niños que van hacia al kínder o a la escuela primaria que se encuentran justo pasando esa cuadra.
Esta mañana desperté con la desidia de quien reconoce el ruido de la lluvia al caer y se arropa de nuevo en la cama con la esperanza de volver al sueño y a los sueños que nos acompañaron por la noche y que nos llevaron a un viaje de recuerdos e historias del pasado. Me levanté, desayuné, me hice cargo de la cocina y vencí la desidia para lavar la cafetera y hacer café sólo para mí, aunque fuese ya cerca del mediodía. Evité la música para poder disfrutar de la melodía de la lluvia al caer, uno de mis clichés favoritos, sobre todo porque en los últimos años la única lluvia que me tocó fue en la temporada de monzones; lluvia que sólo cae por una hora o dos, inconsistente, a menos que sea una tormenta eléctrica, de esas bellas, pero que igual, duran muy poco.
Mi egoísmo me hace sentir feliz de ver tanta lluvia, pero poco a poco deja pasar la preocupación por todos aquellos que viven en las partes de verdad más bajas y que seguramente ya tienen sus viviendas inundadas. Y esto es sólo aquí, en la tierra donde los huracanes ya no llegan gracias a las bases ovnis (de acuerdo al vox populi), y donde las tormentas tropicales cuando tocan tierra no producen lluvias sino hasta dos días después (lo más chistoso que me ha tocado hasta ahora, a diez días de mi regreso: la señorita del clima, que Will no entiende porqué visten como escort, comunicando que a pesar de un 90% de probabilidades de lluvia no hay forma de explicar porqué aún no llueve...). Pero muchos más han sido afectados en otras zonas del estado y del país. Es difícil continuar maravillándose con esta lluvia que tantos estragos ocasiona. Y, sin embargo, son tan poquitas las cosas que estos días logran levantarme el ánimo, que sólo me queda aferrarme a lo que poco que puedo, que si lo piensa uno bien, igual y no es tan poco.
En fin. Sean felices. Tengan días buenos.
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sábado, agosto 17
mudanzas, versión quién-sabe-cuántos
No importa a dónde se vaya uno, ni que tan entusiasmado se esté, mudarse es horrible. Más cuando el presupuesto es súper restringido. Más cuando no hay ni siquiera seguridad de a dónde uno está yendo. Siento que vivo en un estado de total incertidumbre, en el que no puedo tratar de resolver algo porque cada asunto depende de dos o tres más que a mí no me corresponde resolver. Es horrible *tener* que volver cuando en realidad no hay ninguna opción tangible ahí, y de este lado las oportunidades para el futuro lejano y cercano se ven mucho más claras. Yo que sí quiero volver, llevar a mi familia conmigo y aprovechar la experiencia, pero las circunstancias de aquel lado no me hacen sentir tan bienvenida.
Un día a la vez. Un día a la vez. Lo malo es cuando nos tocan días planos y oscuros y en silencio. En fin. Cosas de esta vida.
Un día a la vez. Un día a la vez. Lo malo es cuando nos tocan días planos y oscuros y en silencio. En fin. Cosas de esta vida.
jueves, agosto 15
Próxima estación: Esperanza
Vivo de esperanza en esperanza. En serio. No hay otra forma de sobrevivir estos días. Uno trabaja por muchos años para lograr terminar esto, lleno de complejos e inseguridades, pero esperando ver la luz al final del túnel; esperando que algo bueno, algo mejor ocurra al final de este tramo de la vida. Es difícil no sonar cursi y llena de clichés, argh. Y es feo que las cosas no se vean muy claras al final. Así que sólo queda vivir un día a la vez, seguir tocando puertas, seguir teniendo fe. Todos los días una puerta u otra se cierra, pero cada tercer día parece querer abrirse una ventana. Lo bueno de creer que esta vida no es lineal, y que la razón de esta vida va más allá de mi limitada visión, es que entonces se puede vivir durante estos días con la perspectiva de que todo tiene su razón de ser y se acomodará en su momento. Que es difícil tener paciencia, lo es. Que es difícil seguir trabajando y cuestionando casi todo, oh, sí, lo más. Bien decía mi abuelo que la necesidad es la madre de la creatividad. Así que estos tiempos son pa ponerse creativos. Pero nadie dijo que esta vida es fácil ni que venimos a ser felices todo el tiempo ni que a todos la vida nos viene servida en bandeja de plata. Y al final del día, cuando en verdad abrimos nuestro corazón y lo sinceramos, nos damos cuenta que en realidad tenemos muchísimas cosas más por las cuales estar agradecidos.
Así que aquí seguimos.
Sean felices, tengan días buenos.
lunes, julio 1
A room of one's own
Me desvelé otra vez editando tablas de resultados, ésta ha sido mi actividad constante en los fines de semana del último mes. Esta vez fue mi culpa porque de haber sido más organizada pude haberlas hecho durante la semana en vez de aventarme tal maratón, pero bueno... Entre las tantas crisis existenciales por las que últimamente atravieso, de vez en cuando me pregunto cómo es que después de tantos años sigo enfrascada en las mismas tediosas tareas de siempre, aunque a veces pienso que quizá es porque de alguna manera lo disfruto. En fin...
La película de Sex and the City 2 termina con una imagen de Charlotte pasando algo de tiempo libre en el antiguo departamento de Carrie; acorde a la historia de la película, ese lugar ahora se usa para quienes necesitan desconectarse de su vida diaria. Más o menos así me siento hoy, después de un fin de semana encerrada, aunque también tiene mucho que ver el que estemos a más de 40°C y nuestro sistema de ventilación no funciona cuando hay humedad en el ambiente... ¿había ya mencionado lo mucho que me pone feliz estar de vuelta en Arizona? Qué mal que tenga que ser en pleno verano.
Mi lugar de huída, sin embargo, no es un departamento mono, sino la biblioteca, donde el aire acondicionado es gratis, el silencio abunda y con un poco de suerte puedo conseguir una mesa en mi área favorita, que es frente al ventanal con vista a las montañas de Santa Catalina. Qué maravilla tener una mesa a la altura ideal, y sillas que son cómodas después de varias horas. Así sí da gusto trabajar. Qué mal que ahora la biblioteca de medicina haya seguido los pasos de la de la escuela de leyes y que ahora restrinjan su uso sólo a sus estudiantes. Por hoy logré colarme, pero me temo que ahora sólo podré recluirme en la biblioteca central, que también me gusta mucho, pero no tanto. Qué triste.
De cualquier manera, ahora estamos a punto de mudarnos, y comenzar la aventura de ser homeless, en el sentido de que aunque tendremos un lugar dónde vivir, será de manera temporal en una casa que es prestada por unos meses con beneficio mutuo entre las partes involucradas. Sí, este mes será tan doloroso (en contraposición a cómodo) como "emocionante", nomás tratando de cubrir con eufemismos nuestra incierta realidad. Tratando de poner fin a este proyecto de vida que he querido botar más de una vez, y tratando de mantener mi alma en paz, a pesar de que cada vez que envío un paquete de aplicación para un trabajo siento como una pequeña parte de mí como que muere. Sip, ésta es una de esas temporadas en las que lo único que queda es no mover el dedo del renglón (o sea, a seguir trabajando sin parar) y aferrarse al poder que sólo es posible encontrar en la fe de que al ponernos en sus manos, Dios provee.
Sean felices. Tengan días buenos.
La película de Sex and the City 2 termina con una imagen de Charlotte pasando algo de tiempo libre en el antiguo departamento de Carrie; acorde a la historia de la película, ese lugar ahora se usa para quienes necesitan desconectarse de su vida diaria. Más o menos así me siento hoy, después de un fin de semana encerrada, aunque también tiene mucho que ver el que estemos a más de 40°C y nuestro sistema de ventilación no funciona cuando hay humedad en el ambiente... ¿había ya mencionado lo mucho que me pone feliz estar de vuelta en Arizona? Qué mal que tenga que ser en pleno verano.
Mi lugar de huída, sin embargo, no es un departamento mono, sino la biblioteca, donde el aire acondicionado es gratis, el silencio abunda y con un poco de suerte puedo conseguir una mesa en mi área favorita, que es frente al ventanal con vista a las montañas de Santa Catalina. Qué maravilla tener una mesa a la altura ideal, y sillas que son cómodas después de varias horas. Así sí da gusto trabajar. Qué mal que ahora la biblioteca de medicina haya seguido los pasos de la de la escuela de leyes y que ahora restrinjan su uso sólo a sus estudiantes. Por hoy logré colarme, pero me temo que ahora sólo podré recluirme en la biblioteca central, que también me gusta mucho, pero no tanto. Qué triste.
De cualquier manera, ahora estamos a punto de mudarnos, y comenzar la aventura de ser homeless, en el sentido de que aunque tendremos un lugar dónde vivir, será de manera temporal en una casa que es prestada por unos meses con beneficio mutuo entre las partes involucradas. Sí, este mes será tan doloroso (en contraposición a cómodo) como "emocionante", nomás tratando de cubrir con eufemismos nuestra incierta realidad. Tratando de poner fin a este proyecto de vida que he querido botar más de una vez, y tratando de mantener mi alma en paz, a pesar de que cada vez que envío un paquete de aplicación para un trabajo siento como una pequeña parte de mí como que muere. Sip, ésta es una de esas temporadas en las que lo único que queda es no mover el dedo del renglón (o sea, a seguir trabajando sin parar) y aferrarse al poder que sólo es posible encontrar en la fe de que al ponernos en sus manos, Dios provee.
Sean felices. Tengan días buenos.
jueves, mayo 9
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Will se fue hoy, después de pasar 2 semanas compartiendo conmigo en esta mitad de nuestra vivienda -temporalmente en otro estado. Tres semanas más y regresa, esta vez para cerrar este capítulo de nuestras vidas juntos-pero-separados y para ayudarme en el tránsito de vuelta al desierto. Qué rápido parece pasar el tiempo, pero no. A pesar de lo difícil de la separación, voy a recordar estos meses como una gran experiencia, y voy a extrañar esta ciudad terriblemente. Y no me importa lo que diga el señor banquero que dijo que yo no estaba aprovechando mi tiempo aquí. A lo mejor no soy la persona más eficiente haciendo networking y coautoreando cosas con la gente a mi alrededor, pero me llevo otras cosas que para mí importan mucho. Como un cúmulo de relaciones con gente que en otras circunstancias no hubiese tenido la oportunidad de conocer y que me han enseñado que se puede ser un académico en toda la extensión de la palabra y hacer cosas creativas y artísticas y revolucionarias, y que además soy más tecnicista y fundamentalista como economista de lo que yo creía. Me llevo también mejores hábitos alimenticios y de ejercicios, porque no hay que ningunear los progresos que me han movido de mi status de ser una couch potato. Aquí también fue mi primera experiencia buscando una iglesia por mi cuenta, y después de varios meses fui bendecida al encontrar una comunidad joven pero muy fuerte en su fe y que me ha fortalecido en mi camino con el Señor (además de disfrutar como pocas cosas su instrumentación de música folk en el servicio dominical). Me alegra pensar que cuando veamos hacia atrás, Will y yo vamos a recordar estos días como uno de nuestros primeros retos como matrimonio, pero también como uno que nos fortaleció y nos llevó a ser más eficientes y creativos en la forma de mantener nuestra comunicación y nuestros vínculos; una experiencia que nos permitió estar más cerca de nuestra familia, de reencontrarnos con viejos amigos que no habíamos visto en años (de Tijuana hasta Long Beach), y de vivir una ciudad que fuimos descubriendo y disfrutando juntos.
Sólo unas cuantas semanas más, en donde hay que cerrar ciclos, esperando con fe (aunque también con muchísima ansiedad) tener noticia de cuál será nuestro siguiente paso, y por lo pronto preparándose para la defensa que llevará al cierre de este otro ciclo, aún cuando me pese que este verano una vez más no podré estar en casa para celebrar de los acontecimientos importantes de mucha gente a la que quiero. Pero la vida ahí tiene sus subidas y bajadas, ¿no? Y uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.
Sean felices. Tengan días buenos.
Sólo unas cuantas semanas más, en donde hay que cerrar ciclos, esperando con fe (aunque también con muchísima ansiedad) tener noticia de cuál será nuestro siguiente paso, y por lo pronto preparándose para la defensa que llevará al cierre de este otro ciclo, aún cuando me pese que este verano una vez más no podré estar en casa para celebrar de los acontecimientos importantes de mucha gente a la que quiero. Pero la vida ahí tiene sus subidas y bajadas, ¿no? Y uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.
Sean felices. Tengan días buenos.
jueves, septiembre 20
de vuelta una vez más
Empecé este blog hace cinco años a meses de empezar una serie de mudanzas, así que coincide graciosamente que hoy regrese en una nueva ubicación. No nos movimos mucho, pero del desierto al mar hay mucha diferencia. Quisiera decir que de alguna manera regreso a los orígenes, pero el Pacífico es muy diferente del Golfo. Así que lo mejor es aceptar que estamos en un lugar nuevo, y tomarlo como viene. Lo cual es un poco difícil porque, con poquísimas excepciones, cuando empiezo algo nuevo tiendo a buscar las similitudes con cualquier elemento del pasado que pueda sacar de la memoria. Es lo que me hace "ver" en todos lados a personas que obviamente no viven aquí, y es lo que me hace comparar a San Diego con Tampico (no hay punto de comparación, a menos que uno considere el mar, y de ahí me puedo aventar una perorata de cómo no son lo mismo), o a San Diego con Río de Janeiro, por aquello del mar y el montón de colinas, pero Río es mucho más verde, mucho más bonito y no tiene el laberinto infinito de carreteras que afean tanto a California. Porque eso me vuelve loca. A pesar de haber conseguido un lugar para vivir en un vecindario muy mono, las carreteras lo rodean todo, que es difícil saber cuándo empieza y termina una ciudad, y me exprime el corazón y hace que el cortisol se desestabilice cada vez que usamos el coche. Lo detesto. Sólo por esa razón no me gustaría vivir en California. Fuera de eso, no tendría ningún problema. A menos que tuviese que ser en el desierto (Indio, Riverside, Victorville), porque eso sí, para desiertos, el de Arizona. Ah, ¡cómo voy a extrañar Tucson!
Voy a comenzar mi historia con la moraleja: reniega lo que quieras, pero siempre intenta algo que te saque de tu zona de comfort. Mi historia, en realidad, ya se la saben: yo no quería ir a Arizona, pero era el único lugar que me ofreció una beca. Me pasé casi dos años renegando de mi suerte, y no fue sino hasta que empecé a hacer caminatas en el desierto que descubrí la maravilla de vivir en él. A cinco años de haberme mudado a Tucson, y a una semana de haberme mudado a California, no exagero cuando digo que mi corazón se ha quedado en Tucson. En esos cinco años de vivir en el desierto (y no meramente el hecho de vivir en el desierto, pues; obviamente fue el montón de eventos y circunstancias que acabaron aconteciendo a raíz de mi estancia, pero el punto es que para mí vivir en el desierto significa ahora vivir bajo condiciones que originalmente no consideré óptimas) me enseñó a ser humilde y a encontrar la belleza en lugares insospechados. Aprendí a vivir en soledad, pero también me dió muy buenos amigos. Uno puede estar acompañado en muchas circunstancias poco convencionales. Hubo un tiempo en que mis únicos amigos fuera de mi familia eran Isami-san y Duende, con quienes hablaba casi todos los días, pero a quienes no he visto en persona en muchos años, creo que gracias a ellos no perdí la fe en las personas. Fue ahí donde también me acerqué de nuevo a Dios, con una fuerza y una fe que nunca antes había experimentado, y con una necesidad tan grande de entregar mi vida para el propósito por el que fui creada. Y fue ahí donde encontré a mi esposo, en el momento adecuado, a pesar de conocernos de tanto tiempo atrás. Tucson es el lugar donde comencé mi propia familia, no sólo porque ahí Will y yo nos casamos y nuestras familias se conocieron la semana de nuestra boda, sino porque ahí también eché raíces en la forma de amigos queridos y cercanos. Esta experiencia también me enseñó que en realidad no quiero ser economista tanto como yo creía, pero eso es algo con lo que debato un día sí y otro no. En todo caso lo que he aprendido es que la vida que quiero es una vida balanceada que deje algo bueno a los demás. Y lo demás sigue siendo un trabajo en progreso.
Todo esto viene del hecho que, después de unos días de luna de miel enamorándonos de San Diego, la realidad de ir a trabajar y re-familiarizarse con la vida en una gran ciudad y tiempos de transportación de casi una hora que implican largas caminatas (caminatas, ¡sí! lo único de lo cual no me quejo en absoluto), etc. me hizo acordarme de una de mis citas citables favoritas: Life sucks no matter what, so don't be fooled by location changes. -Daria Morgendorffer. La cuestión es que ahora ya no juzgo la ciudad por su cubierta, sino por mi apertura a disfrutarla (y a sufrirla, y sobrevivirla, pero, sobre todo, vivirla). Y lo demás es lo de menos.
Seguiremos informando.
Sean felices, tengan días buenos.
lunes, julio 4
quand on est mort, c'est tous les jours dimanche
Lunes de asueto. Fin de semana largo, bonito, ocupado pero a la vez tranquilo. Lleno de cosas por hacer, planes concretándose. Y entonces llega el lunes por la noche, con cara de domingo. Me aferro a Will. No quiero ir a trabajar mañana. Una taza de café y enciendo la computadora. Cuando comienzo a apechugar se oye a lo lejos el trueno de los fuegos artificiales. El balcón nos da la vista perfecta. Duele volver a la mesa a responder correos electrónicos y prepararse para el día de mañana. Como cuando era pequeña, el terror del domingo por la noche, producto de la ansiedad por la separación, la expulsión obligada de mi burbuja color de rosa.
martes, junio 28
...
Entre toda la maraña de pendientes, la más dura es tener que trabajar, y ya como un problema de endogeneidad, trabajar en estas circunstancias. Mi empleo de verano me deprime terriblemente y ya no encuentro motivación para seguir. Sólo cuatro días más y el final, pero cada día se siente más pesado y más difícil. De pronto siento que erré de carrera. Necesito urgentemente volver de lleno a mi investigación y volver a encontrar mi hilo conductor. Tantos años y de pronto sentir que no tengo nada... y a meses de entrar al mercado laborar. Qué terror.
*
En mis sueños mi inconsciente pasa revista al pasado, y de alguna manera siento que limpia pasadas experiencias.
*
Esta historia viene en un librito que Bob y Kathy nos regalaron por motivo de la boda. Si pudiera leería esto en la ceremonia.
The Day Love was Born
The angels saw it all. Creator spoke, and suddenly the dark, swirling chaos of the cosmos disappeared, leaving an ordered universe in its place.
Night. Day. Land. Water. Word by word, day by day, the plan of Creator unfolded before the heavenly host, each creation more wonderful than the last. The Father spoke. The Spirit moved. And the angels applauded.
"Marvelous!" cried one angel. "Incredible!" said another. The brilliant blue and green planet beckoned with beauty, nestled against the black night sprinkled with stars. Layered with lush forests and soaring mountains, it was a palace fit for a King. As though God himself would dwell there.
"Unthinkable!" cried one. "Ludicrous!" said another.
And yet it was so. Each evening Creator left his throne and walked in the garden he'd created, visiting the man he'd formed from the dust of this new world. The man created to fellowship with almighty God.
Why? the angels wondered. Never had such an honor been given. And yet somehow they understood. The heart of Creator was so large it ached to love. The adoration of angels and their unrestrained praise filled his ears but failed to touch his heart. He longed for love. Not worship. Not fearful reverence. But love.
Laughter echoed across the garden and into heaven. The fellowship was sweet. Creator smiled as Created named each animal, exulting in every one. Together they explored the secrets of Eden and the wonder of this new friendship. But as the days passed, a growing conviction gripped the heart of Creator. A bittersweet realization that there was still more to give.
Each creature had a mate. Another of its kind. But the man was alone.
"It is not good for man to be alone. I will make a helpmate". And in that moment love was born. Not in the creation of the woman, but in the Creator's willingness to share the man. In the Creator's willingness to give.
For God so loved... he gave. Though it meant sacrificing the single-minded devotion of the man, God gave. Though it meant sharing the communion meant only for him, God gave. Though it meant the willful disobedience of man and woman would someday cost Creator the life of his dear Son, God gave.
We, too, must give if we endeavor to love. Love holds no room for selfishness. It is only in laying down our life that we find it. It is only in losing that we win.
We can learn a lot from the day love was born.
-Joanna Weaver, With this ring. Promises to keep (2008)
*
En mis sueños mi inconsciente pasa revista al pasado, y de alguna manera siento que limpia pasadas experiencias.
*
Esta historia viene en un librito que Bob y Kathy nos regalaron por motivo de la boda. Si pudiera leería esto en la ceremonia.
The Day Love was Born
The angels saw it all. Creator spoke, and suddenly the dark, swirling chaos of the cosmos disappeared, leaving an ordered universe in its place.
Night. Day. Land. Water. Word by word, day by day, the plan of Creator unfolded before the heavenly host, each creation more wonderful than the last. The Father spoke. The Spirit moved. And the angels applauded.
"Marvelous!" cried one angel. "Incredible!" said another. The brilliant blue and green planet beckoned with beauty, nestled against the black night sprinkled with stars. Layered with lush forests and soaring mountains, it was a palace fit for a King. As though God himself would dwell there.
"Unthinkable!" cried one. "Ludicrous!" said another.
And yet it was so. Each evening Creator left his throne and walked in the garden he'd created, visiting the man he'd formed from the dust of this new world. The man created to fellowship with almighty God.
Why? the angels wondered. Never had such an honor been given. And yet somehow they understood. The heart of Creator was so large it ached to love. The adoration of angels and their unrestrained praise filled his ears but failed to touch his heart. He longed for love. Not worship. Not fearful reverence. But love.
Laughter echoed across the garden and into heaven. The fellowship was sweet. Creator smiled as Created named each animal, exulting in every one. Together they explored the secrets of Eden and the wonder of this new friendship. But as the days passed, a growing conviction gripped the heart of Creator. A bittersweet realization that there was still more to give.
Each creature had a mate. Another of its kind. But the man was alone.
"It is not good for man to be alone. I will make a helpmate". And in that moment love was born. Not in the creation of the woman, but in the Creator's willingness to share the man. In the Creator's willingness to give.
For God so loved... he gave. Though it meant sacrificing the single-minded devotion of the man, God gave. Though it meant sharing the communion meant only for him, God gave. Though it meant the willful disobedience of man and woman would someday cost Creator the life of his dear Son, God gave.
We, too, must give if we endeavor to love. Love holds no room for selfishness. It is only in laying down our life that we find it. It is only in losing that we win.
We can learn a lot from the day love was born.
-Joanna Weaver, With this ring. Promises to keep (2008)
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martes, marzo 1
volver a empezar
Prueba superada.
Y por primera vez siento que no fue gracias a que renuncié a una de mis disminuidas vidas de gato.
Pero es hora de volver a empezar, porque en el almuerzo de hoy casi ni comimos nomás de saber la que nos espera.
Es difícil creer que casi cuatro años han pasado. Y por como se ve, y según nos cuenta la experiencia ajena, el quinto año es lo más peor. Pero así es esto. Qué miedito.
Según dicen en Walden Dos (libro del que supe, por supuesto, gracias a Daniel, que tiene un libro de próxima publicación, Walden Tres, y que si alguna vez lo ven, cómprenlo porque les garantizo que les gusta), es óptimo trabajar cuatro horas al día y el resto dedicarlo a otras actividades enriquecedoras. Y yo pensé que sonaba sensato y que podría ser, porque a veces un día frente a la computadora se traduce en unas cuantas horas productivas nomás.
Pero zas, que luego leo a otro Daniel (Hamermesh) en una de sus cartas/papers lleno de consejos a jóvenes economistas, y él recomienda una semana laboral de al menos 60 horas de trabajo, para poder balancear responsabilidades académicas/de enseñanza con los intereses de investigación...
Sesenta horas.
Que muy probablemente ya las trabaje, pero así contadas suenan a que se me va la vida entera sentada frente a un escritorio.
Bien dicen por ahí: la vida es una perra, porque si fuera una puta sería bien fácil.
Pero bueno, aún con eso, sean felices y tengan días buenos.
Besitos.
Y por primera vez siento que no fue gracias a que renuncié a una de mis disminuidas vidas de gato.
Pero es hora de volver a empezar, porque en el almuerzo de hoy casi ni comimos nomás de saber la que nos espera.
Es difícil creer que casi cuatro años han pasado. Y por como se ve, y según nos cuenta la experiencia ajena, el quinto año es lo más peor. Pero así es esto. Qué miedito.
Según dicen en Walden Dos (libro del que supe, por supuesto, gracias a Daniel, que tiene un libro de próxima publicación, Walden Tres, y que si alguna vez lo ven, cómprenlo porque les garantizo que les gusta), es óptimo trabajar cuatro horas al día y el resto dedicarlo a otras actividades enriquecedoras. Y yo pensé que sonaba sensato y que podría ser, porque a veces un día frente a la computadora se traduce en unas cuantas horas productivas nomás.
Pero zas, que luego leo a otro Daniel (Hamermesh) en una de sus cartas/papers lleno de consejos a jóvenes economistas, y él recomienda una semana laboral de al menos 60 horas de trabajo, para poder balancear responsabilidades académicas/de enseñanza con los intereses de investigación...
Sesenta horas.
Que muy probablemente ya las trabaje, pero así contadas suenan a que se me va la vida entera sentada frente a un escritorio.
Bien dicen por ahí: la vida es una perra, porque si fuera una puta sería bien fácil.
Pero bueno, aún con eso, sean felices y tengan días buenos.
Besitos.
sábado, febrero 26
and we are back...
A veces sólo se necesita darse una tregua a uno mismo para poder darle una tregua al mundo. Finalmente me di cuenta de que la noche de tv y el estofado no habían sido suficientes para energetizar ni mi cuerpo ni el espíritu, así que decidí escapar al cine, ver The King's Speech, ir a ver libros y dvds, cenar, ordenar el clóset y avanzar en mi lectura entre las cobijas antes de dormir. Y ayer que hasta en un momento me quejé: ¿Cómo puede uno trabajar, habiendo tantísimo sol allá afuera?, hoy amaneció un maravilloso día nublado y una resolana limpia entra por mi ventana. Así que aquí vamos, empezando de nuevo, tratando de hacer esto lo mejor posible, tratando de hacer caso omiso a esas voces que nos recuerdan que podemos reprobar otra vez, que ya nada nos sorprende. Ya veremos, por mientras, sólo tenemos hoy, el trabajo de hoy.
Empezamos de nuevo.
Empezamos de nuevo.
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martes, febrero 22
bloqueo
Saber lo que uno quiere decir no significa que las palabras correctas saldran facilmente ni llegaran solas.
Mientras, los correos urgentes sin responder se acumulan en la bandeja de entrada, los cuatrocientos-y-pico de examenes siguen apilados sin calificar, mi cuerpo me pide tregua, y yo no entiendo muy bien como es que aun trabajando constantemente sigo entregando todo a destiempo...
Mientras, los correos urgentes sin responder se acumulan en la bandeja de entrada, los cuatrocientos-y-pico de examenes siguen apilados sin calificar, mi cuerpo me pide tregua, y yo no entiendo muy bien como es que aun trabajando constantemente sigo entregando todo a destiempo...
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domingo, febrero 20
Un llamado
Día lindo en un fin de semana nublado. Muchísimo trabajo, total escasez de concentrancia, pero cierta paz interior. No sé muy bien qué me pasa, tengo mi mente en otro(s) lado(s). Will dice que si las cosas no salen bien, buscaremos alternativas, pero que por lo pronto, tenemos que intentarlo. Cerrar ciclos. No correr. No darse por vencidos. Es verdad, es concentración lo que necesito. Pero por otro lado, esta paz, esta paz es algo que me hacía mucha falta.
Esta mañana recibí un llamado. Me cuesta un poquito creerlo, creer que mi nombre salió tan claramente, pero quiero creerlo porque es algo que ya quería hacer y quizá sólo necesitaba un empujoncito que me ayudara.
La mañana terminó bien con una de mis canciones favoritas, que define la razón principal de las maravillas que han estado pasando en mi vida.
Se llama Holding Nothing Back, y es una composición de Tim Hughes
I am chosen, I am free
I am living for eternity
Free now forever
You picked me up, turned me around
You set my feet on solid ground
Yours now forever
And nothing's gonna hold me back
Nothing's gonna hold me back
My chains fell off
My heart was free
I'm alive to live for you
Amazing Love, how can it be?
You give everything for me
Everything
You washed my sin and shame away
The slate is clean: a brand new day,
Free now forever
Now boldly I approach your throne
To claim this crown through Christ my own
Yours now forever
And nothing's gonna hold me back
Nothing's gonna hold me back
My chains fell off
My heart was free
I'm alive to live for you
Amazing Love, how can it be?
You give everything for me
And I'm free to live
Free to give
Free to be
I'm free to love you
Los domingos por la mañana son las horas más enriquecedoras de la semana.
Después fuimos a la venta de liquidación a donde los libros y nos hicimos de un recetario de Jamie Oliver que estrenamos hoy en la noche con un plato de salmón y camarones en salsa de tomate con verduras verdes en una cama de couscous. Una delicia por menos de 11 dólares en una cena para 2 personas. El plan es tratar de hacer por lo menos una receta a la semana, aunque últimamente los jueves se han convertido en noche de TV y nos rolamos las tareas culinarias con A, una semana cada quien, asi que eso nos ayuda a mantener la costumbre de cocinar en casa más seguido. Dos personas tan distintas, de mundos tan opuestos pero con puntos de unión tan claros y tan fuertes. Soy muy feliz, y siento que el futuro es muy prometedor. Pero ahora debo de honrar estas bendiciones trabajando duro y haciendo lo que a mí me toca hacer.
Que tengan bonita semana.
Sean felices, tengan días buenos.
Esta mañana recibí un llamado. Me cuesta un poquito creerlo, creer que mi nombre salió tan claramente, pero quiero creerlo porque es algo que ya quería hacer y quizá sólo necesitaba un empujoncito que me ayudara.
La mañana terminó bien con una de mis canciones favoritas, que define la razón principal de las maravillas que han estado pasando en mi vida.
Se llama Holding Nothing Back, y es una composición de Tim Hughes
I am chosen, I am free
I am living for eternity
Free now forever
You picked me up, turned me around
You set my feet on solid ground
Yours now forever
And nothing's gonna hold me back
Nothing's gonna hold me back
My chains fell off
My heart was free
I'm alive to live for you
Amazing Love, how can it be?
You give everything for me
Everything
You washed my sin and shame away
The slate is clean: a brand new day,
Free now forever
Now boldly I approach your throne
To claim this crown through Christ my own
Yours now forever
And nothing's gonna hold me back
Nothing's gonna hold me back
My chains fell off
My heart was free
I'm alive to live for you
Amazing Love, how can it be?
You give everything for me
And I'm free to live
Free to give
Free to be
I'm free to love you
Los domingos por la mañana son las horas más enriquecedoras de la semana.
Después fuimos a la venta de liquidación a donde los libros y nos hicimos de un recetario de Jamie Oliver que estrenamos hoy en la noche con un plato de salmón y camarones en salsa de tomate con verduras verdes en una cama de couscous. Una delicia por menos de 11 dólares en una cena para 2 personas. El plan es tratar de hacer por lo menos una receta a la semana, aunque últimamente los jueves se han convertido en noche de TV y nos rolamos las tareas culinarias con A, una semana cada quien, asi que eso nos ayuda a mantener la costumbre de cocinar en casa más seguido. Dos personas tan distintas, de mundos tan opuestos pero con puntos de unión tan claros y tan fuertes. Soy muy feliz, y siento que el futuro es muy prometedor. Pero ahora debo de honrar estas bendiciones trabajando duro y haciendo lo que a mí me toca hacer.
Que tengan bonita semana.
Sean felices, tengan días buenos.
sábado, febrero 19
"To lose balance sometimes for love is part of living a balanced life"
Sip, cita citable de ese libro que no leeré pero cuya película quería ver con las personas indicadas, que son mis hermanitas del alma, aunque fuese en un pésimo doblaje al español (al menos no fue catalán) en un cine medio cucho a lado de MareMagnum en Barcelona nuestro último día juntas. Y justo se lo mencioné a Gaby hace un par de noches en que me dijo que le alegraba verme tan feliz y yo decía que no había felicidad completa. Para una workaholic como yo es evidente que mis prioridades han cambiado quizá en detrimento de mi trabajo, y eso por un lado me preocupa pero por otro lado lo encuentro saludable. Además, no que las cosas estén saliendo malmal, pero sí como que no está muy bien eso de estar a medias en un propuesta de tesis doctoral que defiendo en una semana y que debí haber entregado oficialmente hace cinco días...
Pero lo bueno de estar juntos en este negocio (algo a lo que me resistí por muchísimo tiempo, jurando y perjurando que nunca saldría con un economista) es que estos días de histeria son fácilmente entendibles y justificables, y hasta compartibles porque aquí tienes a dos estudiantes de posgrado a casi las dos de la mañana trabajando en propuestas de investigación acompañados de sendas tazas de café en fin de semana y totalmente indiferentes a la falta de glamour que caracterizan rachas como estas.
Y ahora vuelvo a trabajar antes de que el sueño me vuelva a ganar otra vez.
Pero lo bueno de estar juntos en este negocio (algo a lo que me resistí por muchísimo tiempo, jurando y perjurando que nunca saldría con un economista) es que estos días de histeria son fácilmente entendibles y justificables, y hasta compartibles porque aquí tienes a dos estudiantes de posgrado a casi las dos de la mañana trabajando en propuestas de investigación acompañados de sendas tazas de café en fin de semana y totalmente indiferentes a la falta de glamour que caracterizan rachas como estas.
Y ahora vuelvo a trabajar antes de que el sueño me vuelva a ganar otra vez.
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5 minutos,
cursi pero cierto,
los días y las horas
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