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domingo, agosto 31

home, sweet home

Después de tener casa llena por casi diez días se siente bien volver a la rutina, ser sólo dos, vivir en medio de nuestro pequeño y ordenado caos. Nos tardamos cuatro horas de volver del aeropuerto, con la tranquilidad de que no hay que cuidar de nadie más, explicar algo, servir de guía, planear el siguiente recorrido. Paramos en lugares al azar, caminamos a paso lento, con destino final pero sin rumbo definido. Regresamos a casa con actitud permisiva y medianamente indiferente al desorden, aunque hicimos de la lavandería una forzada prioridad, pues mañana hay que regresar a trabajar. La vida sigue en medio de pausas e interrupciones. Es tiempo de nuevas incertidumbres y comienza de nuevo el proceso de decidir en dónde estaremos el próximo año, y mientras, en el ínter, seguir.

miércoles, julio 2

miércoles

Mi cabecita se niega a concentrarse hoy, y cuando a mi mente le da por vagabundear por ahí encuentra consuelo en música tranquila y cálida (no pongo atención a las letras, pero disfruto mucho ahora a Band of Horses, y la sorpresa de The xx), historias, a veces dibujitos (feliz de haber descubierto a guerreroagustina.blogspot.com.es por el momento), y casi siempre una ventana que dé a alguna vista en verde (mi árbol de jacaranda ya está todo lleno de hojas otra vez y recién le encontré algunas flores nueves) en un día como hoy que no se decide si quedarse soleado o prepararse para empezar a llover.
Y en el ínter, esa sensación de seguir esperando, sin saber muy bien qué.

jueves, junio 26

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Para que mi mente no se me ponga ociosa pensando en si algún día voy a poder reproducirme o no, a mi vida cotidiana llegan más cosas que hacer que tienen que resolverse casi siempre en el mismo día o vecindario de días. Mala elección la de pedirme que haga revisión de este documento: quizá no sea buena para escribir, pero eso de hacer proofreading y corregir estilo se me da algo bien y no me sale ser ni muy diplomática ni muy de hacer sugarcoating en mis opiniones, pero por lo mismo me puedo tardar horas porque no me gusta hacer una crítica sin tener una alternativa para proponer. Esto mismo me pone un poquito triste porque no he podido trabajar en esa traducción que tantas ganas tengo de hacer pero tanto me consume y ahí sí que voy de un párrafo a la vez. Pero al menos todo eso sí me gusta. Porque por otro lado me siento una total inútil porque llevo días y muchos intentos de explicaciones sin poder entender qué tipo de estimaciones tengo que hacer para esa bendita última tabla de resultados y ya no sé qué más maromas aventarme a ver si por fin me llega la iluminación. Luego mi variable descriptiva con más de catorce mil observaciones por fin ha sido reducida a menos de trescientas por codificar, si tan sólo ésas no fueran las menos precisas para generalizar. Y tengo el deadline encima para terminar ese ensayo en donde explico cómo voy a salvar al mundo si por fin me dan ese empleo que llevo medio vida creyendo que es el trabajo de mis sueños, y a pesar de que llevo semanas con ese borrador no puedo pasar de esas pocas ideas. Y en el ínter trato de aprender cosas nuevas sobre cómo hacer encuestas y llegar temprano a casa para disfrutar de ratitos de calor de hogar antes de que acabe el día y organizarme para leer lecciones que alimenten mi alma y tratar con mayor frecuencia de dormir más de seis horas (si tan sólo los sueños imposibles o las pesadillas no me afectaran tanto a veces). Y así las cosas.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.

sábado, mayo 31

una más de sábado

Éste quizá sea el último sábado que paso aquí solita en un buen rato. Digo quizá porque soy bien mula y bien arisca y no me creo nada hasta que lo tenga ya en la mano. Y porque estoy y estaré llena de ansiedades de aquí  al miércoles hasta que no estemos ya los dos aquí y por fin pueda llamar hogar a este lugar.
No me molesta estar sola, me gusta, y muchas veces lo necesito. Tener el soundtrack de mi vida de música de fondo mientras limpio y ordeno me distrae y me da energías, pero dependiendo del azar, la música que me acompañe al hacer de comer me puede poner muy melacólica, sobre todo cuando cocino sólo para mí sin la intención de dejar sobras para después.
Hasta hace poco apechugué con el hecho de que estar de vuelta en el terruño me significa muy poco cuando la gente a la que quiero está desperdigada en muchos mundos a la redonda. A veces, aunque uno las quiera mucho, la gente más cercana físicamente tiene circunstancias muy lejanas a nosotros y con quienes nos entendemos mejor en este momento nos quedan a muchas llamadas por Skype a la distancia. Así que mi sábado mañanero se ha convertido en un cúmulo mensajes, correos, promesas de llamadas y coordinación de visitas a futuro.
Tacho varias tareas de mi lista de pendientes, mientras pienso de dónde voy a sacar tiempo para todo lo demás que quiero hacer porque soy bien pachorruda. Mi candidez e ingenuidad se coluden con la necedad que me sale cuando no me gusta que me digan que no y me quieren convencer de que puedo traducir un libro sólo porque creo que es bueno. Mis circunstancias me recuerdan que debo terminar de editar esa base de datos, diseñar una clase para el próximo semestre, escribir un ensayo para tratar de ser atractiva en el mercado laboral otra vez, y un correo electrónico me avisa que hay nuevas estimaciones y nuevas tablas por  hacer. Todo esto me emociona. La cuestión ahora es seguir, cumplir la parte ésa del "sticking around".
En fin.
Sean felices. Tengan días buenos.

martes, abril 22

entre paréntesis

Quizá la mejor época del año aquí en el DF sea la primavera: muy verde, ni muy calurosa pero no fría y sin tanta lluvia y con muchas flores alrededor. Al menos ésta, después de siete años, me ha resultado muy bella. Por eso me entristece que mi jacaranda ya se esté quedando sin flores, después de casi dos meses de engalanarme la ventana y hacerme compañía y filtrar la luz dándole un color violeta. Hoy es de esos días en que ni mi cabeza ni mi cuerpo responden cuando quiero hacerles trabajar, es de esos días en los que estoy ida, con la mente en blanco y nada es lo suficientemente interesante para atraer mi atención. Tengo un día así cada mes, en promedio, aunque eventualmente me fuerzo a hacer algo de provecho. De pronto me pregunto si después de todos estos eventos que empiezan a presentarse, no me estaré inconscientemente boicoteando, convencida en el fondo de que no soy capaz de realizar todas estas cosas que parecen querer desarrollarse. Me gustaría ser como esos chicos que retozan sobre el pasto con su ser querido. Quisiera que nos encontráramos así como si nada, al azar, caminando entre el tianguis de libros, o que estuviésemos un poco más cerca para poder escaparnos por ese helado de chocolate del que tanto antojo tengo en este momento.
Pero bueno, después de estos cinco minutos, voy a aprovechar que el guitarrista de allá abajo sigue tocando popcito bastante agradable y voy a ponerme las pilas para empezar a limpiar esa base de datos por la que tanto lloriqueé por años y que por fin ya tengo. Decir que no tengo ganas de trabajar no es una razón aceptable para no aprovechar las oportunidades que se presentan.
En fin. Sean felices, tengan días buenos.

jueves, abril 10

viento

Esta mañana estaba nublado afuera y había poca gente en las calles, hasta encontré lugar sin problema en el autobús y el ambiente casi se sentía de domingo; de esos domingos cuando uno se levanta temprano y empieza a hacer cosas cuando casi todo mundo sigue dormido.
Horas después ha salido el sol y vuelvo a escuchar los  ruidos cotidianos de los partidos de fútbol, del trinar de los pájaros, de la gente que se reúne a platicar en el pasto de acá abajo.
Llevo más de una hora observando todo por la ventana, escuchando música viejita que me recuerda a mis padres, embelesada por el vaivén de las ramas de las jacarandas cargadas de flores, envuelta en una atmósfera cargada de nostalgia. Incapaz de concentrarme en este programa, con los ojos pesados por la falta de sueño, la sensación que me deja una charla a la distancia por el momento llena la necesidad que me dejan estas ganas de salir a caminar en este día soleado y fresco de primavera y sentarnos bajo la jacaranda a tomar el té.

jueves, agosto 15

Próxima estación: Esperanza

Vivo de esperanza en esperanza. En serio. No hay otra forma de sobrevivir estos días. Uno trabaja por muchos años para lograr terminar esto, lleno de complejos e inseguridades, pero esperando ver la luz al final del túnel; esperando que algo bueno, algo mejor ocurra al final de este tramo de la vida. Es difícil no sonar cursi y llena de clichés, argh. Y es feo que las cosas no se vean muy claras al final. Así que sólo queda vivir un día a la vez, seguir tocando puertas, seguir teniendo fe. Todos los días una puerta u otra se cierra, pero cada tercer día parece querer abrirse una ventana. Lo bueno de creer que esta vida no es lineal, y que la razón de esta vida va más allá de mi limitada visión, es que entonces se puede vivir durante estos días con la perspectiva de que todo tiene su razón de ser y se acomodará en su momento. Que es difícil tener paciencia, lo es. Que es difícil seguir trabajando y cuestionando casi todo, oh, sí, lo más. Bien decía mi abuelo que la necesidad es la madre de la creatividad. Así que estos tiempos son pa ponerse creativos. Pero nadie dijo que esta vida es fácil ni que venimos a ser felices todo el tiempo ni que a todos la vida nos viene servida en bandeja de plata. Y al final del día, cuando en verdad abrimos nuestro corazón y lo sinceramos, nos damos cuenta que en realidad tenemos muchísimas cosas más por las cuales estar agradecidos.
Así que aquí seguimos.
Sean felices, tengan días buenos.

jueves, julio 25

Aferrarse a la luz

Tengo 31 años y aún me da miedo la oscuridad. Miedo de verdad, de requerir compañía para ir al baño o "al arbolito" si estamos al aire libre o si se va la luz en la casa, de necesitar que alguien esté cerca y me haga plática y todo eso. Así que me siento culpable por el 40% de los focos encendidos mientras trabajo de noche, pues necesito iluminar todo el camino que va por las escaleras hasta la cocina, atravesando por la sala de estar. Nuestro hogar temporal es más grande de lo que necesitamos, y aunque es un magnífico lugar para descansar, es poco práctico cuando hay tanto trabajo pendiente por hacer. De madrugada me pongo extremadamente sensible con los ruidos y hasta con las vibras, y hay cierto punto en el que mis nervios están de punta. Pero también de madrugada es cuando de verdad encuentro esa concentración como la de los caballos que tienen los ojos cubiertos a los costados. Todo esto se ha vuelto tan caótico que me sorprende que todavía haya días en que me paralice la desidia y el miedo a echar todo a perder. Temor debí haber tenido de que acabaría así, corriendo y haciendo en dos semanas lo que uno debería hacer mínimo en dos meses. Aún no sé cuál será el desenlace de todo esto, pero de tanto en tanto me acampaña algo de paz, y prefiero no cuestinarlo demasiado porque es lo que necesito para seguir y enfrentar lo que venga, que fácil no se ve.

viernes, junio 7

Uno se da cuenta que es estudiante de posgrado en la treintena cuando va a una fiesta, se consume alcohol, y luego se vuelve a casa a seguir trabajando. ¿Qué es lo que lo hace relevante para ser (i) estudiante de posgrado y (ii) en la treintena? Que la mencionada fiesta sea lo que antes se conocía como una simple cena a la que va mucha gente, que el consumo de alcohol es una fracción de lo que se consumía en otros tiempos mozos, y que la vuelta a casa sea a las 9:30pm. La desmadrugada difícilmente es opcional: hay que recuperar el tiempo perdido, y por lo menos la edición de las tablas deben quedar ya hoy (mientras el sol aún no esté en todo su esplendor y uno no haya consumido la primera taza de café, el mañana no cuenta como un nuevo día).

*

La querida madre nuestra se aferra a la vida, sugiriendo que a ella la probabilidad le hace los mandados. Viva viva :)

martes, mayo 14

:)

Algún día Will va a dominar el español, y entonces quizá entre a leer esto y va a decir algo así como "awwww, ternurita" (sin el sentido despectivo con el que ahora mucha gente usa esa frase), pero quizá aunque pueda leer todas mis burradas ni le va a interesar hacerlo porque al final de cuentas él ya se sabe bien la historia de mi vida y me presta sus oídos y su corazón todas las noches para ser confidente de casi toda idea y suceso que pasan en mi mente y en mi día y en la pequeña burbuja que hago de mi mundo. Pero igual vengo aquí a dejar constancia del maravilloso hombre que es mi esposo, y de que si bien viví 28 años sin él, mi vida con él es mucho más divertida, ordenada, plena, con menos miedos, más paz, más seguridad y un largo etcétera. Mi vida no tiene más certidumbres (muy probablemente todo lo contrario) ni se ha hecho más fácil, pero cada desafío es menos difícil de sobrellevar sabiendo que tengo su apoyo, su carácter calmo, su dulce sonrisa, su forma de decir las cosas de la manera correcta y su correctísimo uso del lenguaje y su forma de escribir (tan a la mano cuando a mí me faltan las palabras y tengo que cuidar las formas). Me siento muy feliz de tener un compañero como él, y son este tipo de razones (a pesar de cualquier adversidad que la vida traiga) por las que vale la pena vivir y enfrentar las penas que conlleva la existencia. ¡Cuánta razón tenía el papá de Juno!
Es hora de volver a trabajar, y a lidiar con las penas ésas a las que me refiero, pero era hora de mis cinco minutos, y me despido deseándoles días llenos de razones para ser felices.

jueves, mayo 9

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Will se fue hoy, después de pasar 2 semanas compartiendo conmigo en esta mitad de nuestra vivienda -temporalmente en otro estado. Tres semanas más y regresa, esta vez para cerrar este capítulo de nuestras vidas juntos-pero-separados y para ayudarme en el tránsito de vuelta al desierto. Qué rápido parece pasar el tiempo, pero no. A pesar de lo difícil de la separación, voy a recordar estos meses como una gran experiencia, y voy a extrañar esta ciudad terriblemente. Y no me importa lo que diga el señor banquero que dijo que yo no estaba aprovechando mi tiempo aquí. A lo mejor no soy la persona más eficiente haciendo networking y coautoreando cosas con la gente a mi alrededor, pero me llevo otras cosas que para mí importan mucho. Como un cúmulo de relaciones con gente que en otras circunstancias no hubiese tenido la oportunidad de conocer y que me han enseñado que se puede ser un académico en toda la extensión de la palabra y hacer cosas creativas y artísticas y revolucionarias, y que además soy más tecnicista y fundamentalista como economista de lo que yo creía. Me llevo también mejores hábitos alimenticios y de ejercicios, porque no hay que ningunear los progresos que me han movido de mi status de ser una couch potato. Aquí también fue mi primera experiencia buscando una iglesia por mi cuenta, y después de varios meses fui bendecida al encontrar una comunidad joven pero muy fuerte en su fe y que me ha fortalecido en mi camino con el Señor (además de disfrutar como pocas cosas su instrumentación de música folk en el servicio dominical). Me alegra pensar que cuando veamos hacia atrás, Will y yo vamos a recordar estos días como uno de nuestros primeros retos como matrimonio, pero también como uno que nos fortaleció y nos llevó a ser más eficientes y creativos en la forma de mantener nuestra comunicación y nuestros vínculos; una experiencia que nos permitió estar más cerca de nuestra familia, de reencontrarnos con viejos amigos que no habíamos visto en años (de Tijuana hasta Long Beach), y de vivir una ciudad que fuimos descubriendo y disfrutando juntos.
Sólo unas cuantas semanas más, en donde hay que cerrar ciclos, esperando con fe (aunque también con muchísima ansiedad) tener noticia de cuál será nuestro siguiente paso, y por lo pronto preparándose para la defensa que llevará al cierre de este otro ciclo, aún cuando me pese que este verano una vez más no podré estar en casa para celebrar de los acontecimientos importantes de mucha gente a la que quiero. Pero la vida ahí tiene sus subidas y bajadas, ¿no? Y uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.

Sean felices. Tengan días buenos.

jueves, abril 18

Arrrooozzzzz

Algo tiene de noble y bello un buen arroz. Y es que es todo un arte hacer un buen arroz. Firme, pero esponjosito. Que no se pegue ni se bata. Que tenga un buen balance de sabor y un buen aroma. Podrá haber muchas comidas finas y complicadas, pero la belleza del arroz radica en su delicada sencillez. El arroz es uno de mis alimentos favoritos, y uno de los que ya cada vez como menos, por aquello de los carbohidratos y porque mi arroz favorito es la variedad de Basmati, y no el arroz integral que es al menos más sano, así que lo consumo menos, pero lo disfruto más.
Hay varios arroces memorables para mí. El de una señora en Tepletixpa hace muchísimos años que sabía a gloria, una vez que con la familia de Sonia nos invitaron a comer. Arroz rojo con verduras hecho en cazuelas de barro, y acompañado de pollo entomatado con flores rojas. El de la esposa de Y. hace casi cinco años, en una cena para celebrar el fin del Ramadán. Era un arroz con un tenue color amarillo, y súper aromático, con buen cuerpo, firme. No podía dejar de comerlo, a pesar de que había muchísima comida, y todo delicioso. Yo era la única mujer en el grupo de invitados, y la esposa de Y. no hablaba nada de inglés, así que se quedó todo el tiempo en la cocina sin que Y. hiciera algo por integrarla. Finalmente me acerqué a ella, sin saber que ella sólo hablaba bengali, para preguntarle sobre su receta del arroz, pero ella no quería hablar conmigo. Finalmente Y. intervino y fungió como traductor. El ingrediente secreto era comino en polvo, y algo más que no supimos traducir. Al final Y. nos dijo que teníamos que llevarnos la comida restante a casa, el trabajo de casi una semana entera cocinando, pero por alguna razón no nos estuvo permitido llevarnos arroz.
Mi arroz favorito muy probablemente es el que hacía mi mamá antes, arroz rojo a base de 3 cucharadas de puré de tomate Del Fuerte y dos-o-tres dientes de ajo recién machacados en el molcajete, con zanahorias en cuadritos y chícharos recién desenvainados. El secreto es el ajo recién machacado con un poquito de agua para limpiar el molcajete y del molcajete directo al cazo. Fue así como a los ocho años me quemé las manos con el vapor producido (y porque el molcajete era tan pesado que no podía nada más tirarlo así en el piso al instante), y la razón por la que a partir de entonces me negué rotundamente a hacer arroz de nuevo (dos cosas a las que me negué rotundamente desde temprana edad: hacer arroz e ir por cervezas para mi papá). Pasaron 13 años para que volviera a hacer arroz, y no fue sino producto de la necesidad, estando trabajando en Pamal-Navil y teniendo que alimentar a un grupo de 8 personas. Desde entonces mis arroces son casi producto del azar: a veces salen bien y a veces salen mal, pero siempre me siento con ánimos de celebración cuando el arroz sale bien. Mi mamá, quien me enseñó a hacer arroz nomás siguiéndola en la cocina (porque es de esas mujeres que pueden funcionar y cocinar sin necesidad de instrucciones ni mediciones, así nada más con el puro instinto), ahora ha dejado todo su fundamentalismo culinario (de todo natural, hecho en casa, etc.) para rendirse a las "comodidades de la vida moderna", y por tanto ahora usa unos cubos sazonadores de Knorr para hacer arroz rojo. Esa ha sido una de las traiciones más decepcionantes de mi corta e intrascendente vida. Finalmente llegamos a un acuerdo, y al menos cuando yo estoy ahí el arroz se vuelve blanco para evitar mis quejas sobre el uso del supuesto sazonador. Pero eso sí: con zanahoria recién cortada y chícharo recién desenvainado.
Pequeños placeres de la vida (y memorias que vienen a la cabeza de esta mujer loca que tiende a encontrar tiempo para lavar los trastes y preparar la comida del día siguiente a principios de la madrugada).

Sean felices. Tengan días buenos.

lunes, abril 8

reminiscencias de saudade

Estaba pensando en las tribulaciones del día, de la semana, de los meses por venir... dando vueltas a lo doloroso que me resulta vivir tan lejos de la gente a la que amo, dándome de topes para organizar todo el trabajo que se está acumulando en las listas de cosas por hacer que no termino, esperando respuestas, esperando siempre... y sintiéndome envuelta en la atmósfera de antes, con la computadora, la habitación a oscuras y sólo la tenue iluminación de la lámpara de mesa (¡con base en forma de jirafa!), he vuelto a encontrarme con Pessoa y algunas de sus letras que me gustan tanto. Aquí el souvenir de hace cuatro años.

jueves, enero 17

Gratis

Es el título de la canción que me hizo cantar otra vez, después de no canturrear por un buen rato así de forma espontánea como me sale y como me gusta (sip, soy de esas personas que canturrean en la regadera y cuando oyen una canción mientras trabajan y que si no les diera tanta pena cantaría también mientras camino).
Hacía muchísimo que no escuchaba a Babasónicos y hoy a falta de inspiración auditiva (a veces no hallo el right mood para coordinar música y actividades) los elegí casi al azar. Esa canción, Gratis, no sé porqué me gusta tanto pero hasta me da cierta paz; algo parecido a lo que siento con Yoshimi battles the pink robots, de The Flaming Lips (aunque ésa es un poquito más melancolicona).

Ayer me topé con un escrito ajeno súper pusilánime de hace varios años y lo que más me aterró es verme reflejada en ciertos pensamientos de auto conmiseración. Oh, pero yo no me voy a dejar caer de esa manera. En el mismo día también vi una plática de TED y leí un capítulo de mi novela en donde, en situaciones totalmente distintas, se hablaba de la esperanza con la fuerza más grande que nos mantiene vivos en las peores circunstancias. Yo a veces siento que pierdo casi toda esperanza, pero tengo la gran bendición de creer en un Dios que me ama y es mi fuente de esperanza y de fe, quien me rodea de gente amorosa que cree en mí cuando yo no veo ni para dónde. Espero que esto de verdad no suene arrogante, porque es todo lo contrario.
Por el momento sólo tengo un plan de trabajo que espero lograr, un par de puertas como que parecen querer abrirse pero sin garantía de nada (y es increíble el poder reparador que tiene el saber que existe por lo menos una remota posibilidad), y la determinación de terminar y empezar ciclos. Eso me hace sentir bien.

Después de un mes maravilloso a lado de mi marido y dos semanas con casa llena y yendo de un lugar a otro, estoy de vuelta a la que ha sido mi rutina en los últimos meses, acompañada de mis recuerdos, mis plantitas, una lista de pendientes por hacer y un montón de amor que me llega a pesar de la distancia. Y no me puedo quejar :)

Sean felices. Tengan días buenos.

martes, noviembre 15

trade-off

Decidí no salir al mercado laboral en enero, y ahora, en vez de estresarme por llenar aplicaciones y esperar entrevistas, mi mayor preocupación es el menú del Día de Gracias y cómo carambas voy a preparar un pavo entero...
Mis cinco minutos de ocio mientras reviso tareas y pienso en mi nuevo estrategia empírica se convirtieron en casi una hora de planeación culinaria...

sábado, febrero 19

"To lose balance sometimes for love is part of living a balanced life"

Sip, cita citable de ese libro que no leeré pero cuya película quería ver con las personas indicadas, que son mis hermanitas del alma, aunque fuese en un pésimo doblaje al español (al menos no fue catalán) en un cine medio cucho a lado de MareMagnum en Barcelona nuestro último día juntas. Y justo se lo mencioné a Gaby hace un par de noches en que me dijo que le alegraba verme tan feliz y yo decía que no había felicidad completa. Para una workaholic como yo es evidente que mis prioridades han cambiado quizá en detrimento de mi trabajo, y eso por un lado me preocupa pero por otro lado lo encuentro saludable. Además, no que las cosas estén saliendo malmal, pero sí como que no está muy bien eso de estar a medias en un propuesta de tesis doctoral que defiendo en una semana y que debí haber entregado oficialmente hace cinco días...
Pero lo bueno de estar juntos en este negocio (algo a lo que me resistí por muchísimo tiempo, jurando y perjurando que nunca saldría con un economista) es que estos días de histeria son fácilmente entendibles y justificables, y hasta compartibles porque aquí tienes a dos estudiantes de posgrado a casi las dos de la mañana trabajando en propuestas de investigación acompañados de sendas tazas de café en fin de semana y totalmente indiferentes a la falta de glamour que caracterizan rachas como estas.
Y ahora vuelvo a trabajar antes de que el sueño me vuelva a ganar otra vez.

lunes, febrero 7

update

1. Las nuevas sesiones del experimento salieron bien, al menos logisticamente hablando. Las decisiones nutricionales no pintan muy favorablemente, pero aun no hacemos analisis con controles, y los resultados del laboratorio llegaran hasta dentro de un mes, asi que veremos. Coautora 1 quiere que hagamos una sesion extra (si-como-no-ahorita) pero yo prefiero esperar. La escasez de dinero por el momento esta de mi lado :) Je. Ha sido una buena experiencia, pese a todo. He sido muy afortunada de tener mucho apoyo a lado mio, incluso de gente que ni conocia y que ni esperaba. Ha sido un gran trabajo conjunto y me siento profundamente agradecida con tantas bendiciones. Y aun sin querer poner jerarquias, entre tantas participaciones monetarias, en tiempo y en especie, el mejor apoyo es el que tengo en casa. Si, en casa, aunque aun no tengamos nuestra casa-casa, porque por fin he encontrado a la persona con quien la palabra hogar ha tomado una dimension fuera de todo plano fisico :)

2. Y que zas, que nos dicen que nel, que si quiero financiamiento pal proximo semestre, los orales los tengo que presentar a la de ya. Como si no anduviera una mas que correteada, pero bueno, ya que. Ahora solo estoy a la espera de dos confirmadas de agenda pa poner la fecha definitiva. Y aqui vamos en la cuenta regresiva. Uno nunca se da cuenta de lo rapidisimo que pasa el tiempo como cuando tiene que trabajar de manera independiente frente a un deadline. Si, lo dice quien creia que seria capaz de terminar el doctorado en cuatro anios...

3. Chequeos medicos postergados hasta que las presiones disminuyan un poco y mi estres no desnivele mas lo que ya de por si esta desnivelado. Gracias.

4. El anio pasado termine un paper y dos propuestas de investigacion sin fumar, pero fume en las fiestas organizadas en la casa de la banda mexicana. A un mes de iniciado este 2011 ya sobrevivi a la primera fiesta mexicana libre de tabaco. Con tres papers por presentar, esperemos que esta se vuelva una feliz historia de supervivencia.

5. Viaje familiar a Mexico, plan aun en pie, fecha indefinida.

6. Mudanza segura, aun sin saber para donde ni con quien.

7. Boletos comprados para el midwestern tour, parada en Green Bay obligadisima --de esas obligaciones que a uno le da gusto cumplir :)

8. Unir vidas, alta correlacion positiva con el punto numero 6.

... y asi ... el verano se perfila, pero mejor dediquemonos a vivir un dia a la vez.

En fin. Sean felices. Tengan dias buenos.

jueves, enero 27

2011 To do list

1. Nuevos experimentos con pruebas de cortisol (cruzando dedos para no regarla)
2. Exámenes orales (sí, que las palabras examen y oral no deberían ir juntas en la misma oración, pero qué se le va a hacer si es que tengo que presentarlos :( pfff...)
3. Nuevos chequeos médicos, a ver qué tal nos va :)
4. Seguir juntando días libres de tabaco
5. Viaje familiar a México
6. Mudanza
7. Viaje familiar al Medio Oeste
8. Unir vidas, de una u otra forma
9. Clases de verano (puajj!! sip, otra vez)
10. Job market nightmare (pffff, puajj, y afines...)
11. Pasar, "como se dice vulgarmente", al tercer piso: Cumplir treinta!!

Pero pues uno pone y Dios dispone, así que ya nos veremos en el recuento de los daños por ahí de diciembre :)

En fin. Sean felices gente, tengan días buenos.

martes, septiembre 29

¡ouch! :|


Me lo he fusilado de otro blog, pero es tan cierto...

(y hacía mucho que no veía tiras de este monito que me ha hecho recordar una bien linda de los ¡monstruos comegalletas!)

domingo, septiembre 20

spare time

"so I also suggest a list of readings you may want to do, just to give you the big picture, you know, you can do it during your spare time"... y pues yo sólo sonreí y dije que sí, que de todos modos ya le había echado el ojo a varios de esos papers, pero resulta que en mi spare time me dedico a mi otro trabajo donde sí me pagan y a la clase en la que voy bien atrasada, o al menos en teoría; todavía estoy lidiando con los costos de instalación (monetarios y en tiempo y especie) y las burocracias que toda la bendita vida me acompañan.
Atravieso por la parte baja de la curva de aprendizaje, o sea al inicio, donde todo es lento y tedioso. Sí, en el trabajo donde sí me pagan estoy aburrida como una ostra e invadida por un quasi-odio a excel porque después de días buscando estos datos estoy convencida de que la edición de estas tablas sólo sirve para dos cosas y que va a valer un pito cuando ya empecemos el análisis de verdad, pero pues por lo pronto me limito a seguir órdenes. En contraposición, en el trabajo donde no me pagan estoy entusiasmadísima y si pudiera me daba de baja en la clase que estoy tomando para centrarme en ese proyecto y en mi propia investigación, mais ce n'est pas posible. Me siento orgullosa de trabajar por amor al arte en un proyecto donde por primera vez no estoy trabajando para alguien sino con alguien; las chambas así, demandantes, con su buena dosis de riesgo por ser pioneras y donde somos un puñado de gatos nomás y por ende uno tiene que hacer de todo, incluyendo el trabajo "sucio" de investigación de campo, son las mejores, llenas de ricas experiencias y on-the-job-training, totalmente invaluable. Los dos proyectos son un buen reto y me interesan, además me hacía falta trabajar ya y abrirme al mundo. Y claro está, como casi siempre en mi vida y en la de los patos, después de que no hay nada claro en el horizonte empiezan a salir un buen de cosas. Y yo que no soy ni multitask, ni bien organizada, ni quería tomar la clase de dinámica aplicada y además me ofrecí pa tutorías y tomo lecciones de tres diferentes tipos de danza, ya no sé de dónde voy a sacar tiempo para cumplir con todo en lo que ya me enrolé y para perder tiempo, ¿ves? Que uno de los grandes placeres de esta vida es tener tiempo para perderlo de las maneras más estúpidas posibles. Pero en el fondo siento que ya era el momento, por fin, y eso me alegra. Pero por otro lado, muy en el fondo, es domingo, ¿ves? domingo en la noche y aunque me da lo mismo tener spare time para perder o no, una parte de mí quisiera no sentir este huequito de soledad y poder robar tiempo productivo para compartir haciendo nada.

Y para acompañar un poquito el mood: foto de finales de verano/principios del otoño en la ciudad capital de la costa este.