Saber lo que uno quiere decir no significa que las palabras correctas saldran facilmente ni llegaran solas.
Mientras, los correos urgentes sin responder se acumulan en la bandeja de entrada, los cuatrocientos-y-pico de examenes siguen apilados sin calificar, mi cuerpo me pide tregua, y yo no entiendo muy bien como es que aun trabajando constantemente sigo entregando todo a destiempo...
Mostrando las entradas con la etiqueta estampas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta estampas. Mostrar todas las entradas
martes, febrero 22
miércoles, abril 1
miscelánea de retazos
(cosas que tenía anotadas por aquí y por allá)
-the old days
La casa a la que me mudaré en un par de meses fue construida antes de 1973, no sé exactamente en qué año, pero sé que fue antes de esa fecha porque tuvimos que firmar una carta en donde aceptábamos estar notificadas que cuando la casa se construyó y tuvo su primera capa de pintura no había regulaciones sobre no sé qué madres y que esa pintura era tóxica y que si algo nos pasa pues ya estábamos enteradas y blablabla (y pues yo me pregunto quién demonios se va a poner a andar comiendo la pintura rasgada de las paredes, pero bueno, uno nunca sabe). En fin, el punto es que me voy a una casa que ya tiene sus añitos y el día que fui a verla por primera vez, mi nueva casera nos iba mostrando cada uno de las maravillas del cottage (un cottage en pleno desierto, hágame ud el favor, pero para el caso da lo mismo, el equivalente en su versión mexicanizada, recién me enteré, es lo conocido como "casita", qué ganas de ponerle nombres inútiles a las cosas, una casa es una casa y punto). De nuevo, el punto es que entre las maravillas de la casa es que "in the old days..." esto y el otro. Y es que tenemos un buzón afuera pero también un buzón empotrado a la pared de la sala, porque in the old days los carteros eran más atentos y si llovía o hacía mal tiempo te dejaban la correspondencia directamente en el buzón que daba adentro de la casa para que tú no tuvieras que salirte y mojarte. De igual forma, en la cocina tenemos todavía una cosa bien bonita que es un cajoncito que se abre por fuera y por dentro de la casa y es en donde, in the old days, el lechero te dejaba los frascos con leche en la mañana, así por si pasaba muy temprano y tú no estabas despierto, no tuvieras que pararte a abrirle. Y en el baño tenemos también unos gabinetes dobles porque in the old days ya no me acuerdo ahí qué historia, creo que porque el matrimonio vivía con su hija y ésa es la razón, o algo así. Me da ternurita cuando la gente de más de 60 años empieza a contarte algo con un in the old days... Mi asesor maravilla usa esa expresión para referirse al periodo B.S. (Before Stata) porque cuando nos daba econometría siempre salía con un in the old days, when we did not have this software and we had to calculate all this by hand... y yo sólo suspiro de alivio de vivir en estos días. Gracias.
*
-comerciales
Me da mucha risa (interior) cuando en una clase sale algún tema relacionado directa o indirecta o incluso mínimimamente, pero el profesor/a igual lo relaciona con su agenda de investigación y se pone a contarte vivamente al respecto, venga o no venga muy al caso. En realidad la mayoría de las veces viene al caso, pero no puedo evitar sentir que es como autopublicidad y me parece simpático. Es como ver telenovelas de televisa/tvazteca en donde anuncian yogures y esas cosas. Estás a mitad de la clase y sale un "como en mi paper en donde hice tal cosa" o "si tienen dudas o quieren conocer más a fondo esto, pueden checar esto que hice y está publicado en...". Y por alguna razón, ni siquiera suena a presunción o algo así, creo que es por la manera en la que se emocionan cuando cuentan algo de su trabajo y te contagian esa emoción (creo, yo a veces me pongo muy optimista).
*
-spoken english skills
Pasé mi audición, JD me leyó los comentarios de los alumnos y me emocionaron mucho. Lo único malo de esa experiencia ya lo sabía y es cuestión de dominar mis expresiones faciales porque a veces mi rostro habla de más cuando no debe. El único comentario negativo de importancia tuvo que ver con mi dicción y mi articulación; tuve un súper flashback a mi infancia y a mi mamá y a mis maestras en todos esos concursos de declamación y oratoria en donde me ponían a practicar para hablar más lento con un lápiz en la boca, y a un Jose comiquísimo pero molesto diciendo a ver respira hondo y ar-ti-cu-la. Mi problema de toda toda toda la vida. Y como que por primera vez siento que es algo que debo aprender a controlar, sin excusas falsas o comodinas. Y me siento muy motivada esta vez :)
*
-y mi oído que me juega trastadas...
porque entendí and then I found this stripper on 4th avenue, cuando dijeron and then I found this street fair on 4th avenue
y porque entendí this paper I coauthored with DS and my grandson, y ya estaba a punto de preguntarle si también su nieto es economista cuando volteé a ver mis notas y supe que en realidad dijo this paper I coauthored with DS and Mike Ransom...
*
-Picasso meets Botero
Me lo topé un buen de veces desde que llegó, hasta después de un tiempo me di cuenta que éramos vecinos. Es difícil definir su atractivo, porque no siento que sea precisamente guapo, y puede más bien que califique como hermoso: ojos enormes, facciones perfectas pero a la vez finas y afiladas. No es mi tipo, pero es de esos hombres que ves y podrías quedarte a contemplarlo por horas. Coincidimos en una clase y en una ocasión nos sentamos lado a lado. No pude evitar la sensación de estar en una galería y de pronto toparme con un cuadro de Pablo Picasso a lado de uno de Fernando Botero: él mide como un metro y medio y es flaquito como el espagueti y tiene un rostro en extremo anguloso... y yo, pues no altísima pero sí en términos relativos, y seguramente me veía redonda como un hipopótamo a su lado. Se me ocurrió una historia al respecto en ese momento, pero no pude escribir nada porque él podía leer y como es italiano, no sea que entienda español y pa qué quieres.
*
-los días y los años
PR, mi jefa cuando trabajaba para los peruanos, me dijo una vez que entre los veintitantos y los treintaypocos años era la mejor edad de la mujer y que por eso había que cuidarse mucho porque ése es el tipo de belleza que nos permanece para los años por venir, o algo así. Y bueno, ella , a sus 32, seguía esa idea al pie de la letra. Nacida en un país latinoamericano pero de padres europeos y educada en Oxford tenía un buen status social, más el afortunado combo de ser guapa, inteligente, agradable y de mente abierta. En general me caía bien, si no es porque yo no suelo tener buena relación con otras mujeres (para muestra, el post anterior que se refiere a dos viejas locas que no entiendo) y menos si implica una relación de autoridad (las mujeres jefas son de cuidado) que no teníamos así como que mucha química para llevarnos bien, y en ocasiones me daba la impresión de que buscaba encajar en algún personaje de Candace Bushnell, o al menos justificarse en eso. No sé bien. En fin, me acordé de ella la otra vez que leí un artículo sobre Julia Roberts donde decían que la mejor edad de la mujer es a los 40 y exaltaban las maravillas de esa edad... aparentemente dependiendo de quién se hable cualquier edad tiene sus encantos, así que acabé por concluir que en realidad una es bella y completa a cualquier edad en la medida en la que se sienta a gusto y congruente consigo misma y con lo que hace y lo que prentede hacer. Aún así no dejo de pensar en una frase que leí en las Citas Citables de la Selecciones de Reader's Digest hace añales, donde Meryl Streep decía que hasta que cumplió 40 años sintió que por fin llegaba a una edad en la que sentía que encajaba con su forma de ser, lo que la rodeaba y lo que se esperaba de ella, y cuando yo me siento como abuelita a veces pienso que me va a pasar como a la Streep. Quién sabe.
*
-relatividad
Siento que me hago vieja cuando siento el paso del tiempo, así, bien cabrón. Anoche que le escribía a Lu por lo de Alfonsín y todo eso me asusté cuando le dije lo emocionada que estaba porque nos íbamos a ver ahora sí, después de dos años... ¡dos años! Tan fácil que se dicen y tan rápido que se van, pero tan llenos de cosas inesperadas, buenas y tortuosas... No pude evitar ponerme a pensar en todas las personas que hace añísimos que no veo, aunque sigamos en contacto y todo eso, pero la distancia, el tiempo... me puso terriblemente triste. Y lo extraño es cómo a la vez todo ese tiempo ni se siente... Creo que también influye el hecho de que como estudiante vuelvo a medir la vida por semestres y así los días corren como condenados.
*
-eterna soledad
Lo de hoy. Sin comentarios.
-the old days
La casa a la que me mudaré en un par de meses fue construida antes de 1973, no sé exactamente en qué año, pero sé que fue antes de esa fecha porque tuvimos que firmar una carta en donde aceptábamos estar notificadas que cuando la casa se construyó y tuvo su primera capa de pintura no había regulaciones sobre no sé qué madres y que esa pintura era tóxica y que si algo nos pasa pues ya estábamos enteradas y blablabla (y pues yo me pregunto quién demonios se va a poner a andar comiendo la pintura rasgada de las paredes, pero bueno, uno nunca sabe). En fin, el punto es que me voy a una casa que ya tiene sus añitos y el día que fui a verla por primera vez, mi nueva casera nos iba mostrando cada uno de las maravillas del cottage (un cottage en pleno desierto, hágame ud el favor, pero para el caso da lo mismo, el equivalente en su versión mexicanizada, recién me enteré, es lo conocido como "casita", qué ganas de ponerle nombres inútiles a las cosas, una casa es una casa y punto). De nuevo, el punto es que entre las maravillas de la casa es que "in the old days..." esto y el otro. Y es que tenemos un buzón afuera pero también un buzón empotrado a la pared de la sala, porque in the old days los carteros eran más atentos y si llovía o hacía mal tiempo te dejaban la correspondencia directamente en el buzón que daba adentro de la casa para que tú no tuvieras que salirte y mojarte. De igual forma, en la cocina tenemos todavía una cosa bien bonita que es un cajoncito que se abre por fuera y por dentro de la casa y es en donde, in the old days, el lechero te dejaba los frascos con leche en la mañana, así por si pasaba muy temprano y tú no estabas despierto, no tuvieras que pararte a abrirle. Y en el baño tenemos también unos gabinetes dobles porque in the old days ya no me acuerdo ahí qué historia, creo que porque el matrimonio vivía con su hija y ésa es la razón, o algo así. Me da ternurita cuando la gente de más de 60 años empieza a contarte algo con un in the old days... Mi asesor maravilla usa esa expresión para referirse al periodo B.S. (Before Stata) porque cuando nos daba econometría siempre salía con un in the old days, when we did not have this software and we had to calculate all this by hand... y yo sólo suspiro de alivio de vivir en estos días. Gracias.
*
-comerciales
Me da mucha risa (interior) cuando en una clase sale algún tema relacionado directa o indirecta o incluso mínimimamente, pero el profesor/a igual lo relaciona con su agenda de investigación y se pone a contarte vivamente al respecto, venga o no venga muy al caso. En realidad la mayoría de las veces viene al caso, pero no puedo evitar sentir que es como autopublicidad y me parece simpático. Es como ver telenovelas de televisa/tvazteca en donde anuncian yogures y esas cosas. Estás a mitad de la clase y sale un "como en mi paper en donde hice tal cosa" o "si tienen dudas o quieren conocer más a fondo esto, pueden checar esto que hice y está publicado en...". Y por alguna razón, ni siquiera suena a presunción o algo así, creo que es por la manera en la que se emocionan cuando cuentan algo de su trabajo y te contagian esa emoción (creo, yo a veces me pongo muy optimista).
*
-spoken english skills
Pasé mi audición, JD me leyó los comentarios de los alumnos y me emocionaron mucho. Lo único malo de esa experiencia ya lo sabía y es cuestión de dominar mis expresiones faciales porque a veces mi rostro habla de más cuando no debe. El único comentario negativo de importancia tuvo que ver con mi dicción y mi articulación; tuve un súper flashback a mi infancia y a mi mamá y a mis maestras en todos esos concursos de declamación y oratoria en donde me ponían a practicar para hablar más lento con un lápiz en la boca, y a un Jose comiquísimo pero molesto diciendo a ver respira hondo y ar-ti-cu-la. Mi problema de toda toda toda la vida. Y como que por primera vez siento que es algo que debo aprender a controlar, sin excusas falsas o comodinas. Y me siento muy motivada esta vez :)
*
-y mi oído que me juega trastadas...
porque entendí and then I found this stripper on 4th avenue, cuando dijeron and then I found this street fair on 4th avenue
y porque entendí this paper I coauthored with DS and my grandson, y ya estaba a punto de preguntarle si también su nieto es economista cuando volteé a ver mis notas y supe que en realidad dijo this paper I coauthored with DS and Mike Ransom...
*
-Picasso meets Botero
Me lo topé un buen de veces desde que llegó, hasta después de un tiempo me di cuenta que éramos vecinos. Es difícil definir su atractivo, porque no siento que sea precisamente guapo, y puede más bien que califique como hermoso: ojos enormes, facciones perfectas pero a la vez finas y afiladas. No es mi tipo, pero es de esos hombres que ves y podrías quedarte a contemplarlo por horas. Coincidimos en una clase y en una ocasión nos sentamos lado a lado. No pude evitar la sensación de estar en una galería y de pronto toparme con un cuadro de Pablo Picasso a lado de uno de Fernando Botero: él mide como un metro y medio y es flaquito como el espagueti y tiene un rostro en extremo anguloso... y yo, pues no altísima pero sí en términos relativos, y seguramente me veía redonda como un hipopótamo a su lado. Se me ocurrió una historia al respecto en ese momento, pero no pude escribir nada porque él podía leer y como es italiano, no sea que entienda español y pa qué quieres.
*
-los días y los años
PR, mi jefa cuando trabajaba para los peruanos, me dijo una vez que entre los veintitantos y los treintaypocos años era la mejor edad de la mujer y que por eso había que cuidarse mucho porque ése es el tipo de belleza que nos permanece para los años por venir, o algo así. Y bueno, ella , a sus 32, seguía esa idea al pie de la letra. Nacida en un país latinoamericano pero de padres europeos y educada en Oxford tenía un buen status social, más el afortunado combo de ser guapa, inteligente, agradable y de mente abierta. En general me caía bien, si no es porque yo no suelo tener buena relación con otras mujeres (para muestra, el post anterior que se refiere a dos viejas locas que no entiendo) y menos si implica una relación de autoridad (las mujeres jefas son de cuidado) que no teníamos así como que mucha química para llevarnos bien, y en ocasiones me daba la impresión de que buscaba encajar en algún personaje de Candace Bushnell, o al menos justificarse en eso. No sé bien. En fin, me acordé de ella la otra vez que leí un artículo sobre Julia Roberts donde decían que la mejor edad de la mujer es a los 40 y exaltaban las maravillas de esa edad... aparentemente dependiendo de quién se hable cualquier edad tiene sus encantos, así que acabé por concluir que en realidad una es bella y completa a cualquier edad en la medida en la que se sienta a gusto y congruente consigo misma y con lo que hace y lo que prentede hacer. Aún así no dejo de pensar en una frase que leí en las Citas Citables de la Selecciones de Reader's Digest hace añales, donde Meryl Streep decía que hasta que cumplió 40 años sintió que por fin llegaba a una edad en la que sentía que encajaba con su forma de ser, lo que la rodeaba y lo que se esperaba de ella, y cuando yo me siento como abuelita a veces pienso que me va a pasar como a la Streep. Quién sabe.
*
-relatividad
Siento que me hago vieja cuando siento el paso del tiempo, así, bien cabrón. Anoche que le escribía a Lu por lo de Alfonsín y todo eso me asusté cuando le dije lo emocionada que estaba porque nos íbamos a ver ahora sí, después de dos años... ¡dos años! Tan fácil que se dicen y tan rápido que se van, pero tan llenos de cosas inesperadas, buenas y tortuosas... No pude evitar ponerme a pensar en todas las personas que hace añísimos que no veo, aunque sigamos en contacto y todo eso, pero la distancia, el tiempo... me puso terriblemente triste. Y lo extraño es cómo a la vez todo ese tiempo ni se siente... Creo que también influye el hecho de que como estudiante vuelvo a medir la vida por semestres y así los días corren como condenados.
*
-eterna soledad
Lo de hoy. Sin comentarios.
domingo, noviembre 23
I
Inés es una señora que conocí cuando vivía con Doña Jose. Iba dos veces a la semana al departamento; hacía algo de quehacer de la casa, pero su tarea principal era acompañar a Doña Jose al súper, cuando todavía podía hacerlo, y hacer sus trámites en el banco y otras dependencias. Vivía por el Poli y salía de su casa a las cinco de la mañana para llegar tempranito, cuando yo me levantaba ella ya estaba ahí. Tenía una cicatriz en un ojo y una parte de la cara, y por eso siempre usaba unos lentes oscuros enormes que le cubrían la mitad del rostro; en cuatro años de convivencia nunca la vi sin ellos. Su cuerpo era menudito; sus pasos, pequeños, cortos, siempre caminaba muy derecha; me acuerdo también de su voz grave, de ésas que no crees que puedan salir de una mujer en un cuerpo tal delgado y pequeño. Su carácter era duro, ella era muy crítica con los demás, no era chismosa pero no se quedaba callada cuando algo no le parecía y lo decía sin pelos en la lengua. Era difícil caerle bien y a mí me intimidaba tanto que rehuía cualquier trato con ella, más allá del simple saludo. Siempre me ha gustado vivir sola, y en los años que compartí casa con desconocidos solía limitar el trato a lo mínimo indispensable por el mayor tiempo posible. Pero con Doña Jose viví cuatro años y como en toda casa donde convivan más de dos mujeres, la cocina acaba siendo un punto de reunión inevitable. Cuando me sentía muy aburrida y/o no tenía planes para salir, no hacía falta más que ir a la cocina y ahí siempre iba a encontrar a alguien con quien platicar. En una de ésas fue que empecé a tratar a Inés, y fue que me empezó a contar de su marido que había migrado a Estados Unidos, de sus hijos, de lo lejos que estaba su casa, de cómo antes había menos inseguridad en la ciudad, de cómo conoció a Doña Jose, de cuánto le molestaba ver que a Sparky la trataran mejor que a un ser humano, etc. Me preguntaba de mí, de mi familia y cosas de ésas. Un día me dijo que le caía tan bien que estaba esperando que yo o L, el nieto de Doña Jose, nos casáramos para irse a trabajar con cualquiera de los dos. Me insistía mucho en que quería verme casada y con hijos y ayudarme a cuidarlos (tanta gente me ha dicho que espera verme así que creo van a acabar por echarme la sal). Una de las cosas que más recuerdo, por la forma tan directa y seria en la que me lo dijo (esas maneras que igual te hacen reír o llorar), era que tenía que cuidarme para perder el peso que aumenté cuando viví en Canadá, cosa de la que según ella nunca pude reponerme (creo que es cierto). Es por eso que me acuerdo ahorita de ella. Su secreto de belleza para mantenerse en forma era cenar una taza de té sin endulzante y una fruta. Hoy decidí hacerle caso, para contrarrestar las indulgencias que nos hemos dado últimamente en este asunto de las cenas.
lunes, noviembre 10
lunes
8°C. Ocho de la mañana, ahorita casi las nueve. Ocho horas de sueño. Me costó, pero logré irme a la cama temprano y levantarme temprano. Ahora falta que pueda concentrarme para trabajar como la gente decente. Es extraño comenzar el día a estas horas y no estarlo terminando cuando ya raya el sol. Fui a tirar la basura y a poner un par de sobres en el correo y no se sentía ni un alma en los alrededores. Hay sol, pero el cielo es el más raro que le he visto a esta ciudad: no hay nubes y está todo color gris, ni siquiera se alcanzan a ver las montañas; parece como esa densidad pastosa y sucia de smog. Me gusta que haga frío ahora, me gusta poder usar mis pijamas rojas de Mafalda y andar en calcetines por la casa.

Este fin de semana lo dejé pasar, sin escribir una sola palabra que tuviera que ver con mi trabajo; dejé que revolotearan un par de ideas por la cabeza que es con lo que voy a chambear ahorita, y avancé un poco mi lectura de Sen, pero no más. Era imposible hacer algo más, era este condicionamiento operante que me invade desde niña: bajas temperaturas y mucho viento, así eran los días de frío en Tampico, aunque más llegadores por el efecto de la humedad. Eran escasos nuestros días así, entonces había que disfrutarlos al máximo, cubiertos hasta las orejas, tapados con un cobertor en el sillón grande y ver televisión y perder el tiempo tomando chocolate caliente. Cuando nos mudamos al DF era chistosísimo, porque los cuatro sentíamos lo mismo, esas ganas de no hacer nada porque era un día de frío y eso no iba a durar. Aquí a veces lo siento más como en casa, por los nortes que de pronto entran, las vibraciones en las ventanas, aunque sin humedad. Claro que al final de cuentas uno se acostumbra, se tiene que acostumbrar, pero siempre es bueno dejarse llevar por el instinto, un par de días, y después volver a todo lo demás.
Que tengan bonita semana.
PD. Me acabo de topar con una buena nota de Francisco Gil Díaz aquí. Creo que es un buen resumen del origen, causas y efectos de la crisis financiera que afectó a EEUU y posteriormente le pegó a Europa y a otras economías importantes. Tiene un uso un tanto excesivo de terminología financiera, pero es bastante legible para tratar de entender el desmadrito que provocó esta crisis que ahora ya se expande a la economía real (i.e., precios al consumidor, empleo) incluso en países que originalmente ni vela tenían en el entierro. Lo que me llama la atención es que Gil Díaz comienza su nota diciendo que esto "no tiene que ver con el capitalismo, ni con la economía de mercado, ni requiere de un replanteamiento del modelo económico", pero no hace falta más que terminar de leer su texto para concluir justamente lo contrario (y ojo, que lo contrario no implica necesariamente estatizar/nacionalizarlo todo; vaya, que la cosa es mucho más compleja).

Este fin de semana lo dejé pasar, sin escribir una sola palabra que tuviera que ver con mi trabajo; dejé que revolotearan un par de ideas por la cabeza que es con lo que voy a chambear ahorita, y avancé un poco mi lectura de Sen, pero no más. Era imposible hacer algo más, era este condicionamiento operante que me invade desde niña: bajas temperaturas y mucho viento, así eran los días de frío en Tampico, aunque más llegadores por el efecto de la humedad. Eran escasos nuestros días así, entonces había que disfrutarlos al máximo, cubiertos hasta las orejas, tapados con un cobertor en el sillón grande y ver televisión y perder el tiempo tomando chocolate caliente. Cuando nos mudamos al DF era chistosísimo, porque los cuatro sentíamos lo mismo, esas ganas de no hacer nada porque era un día de frío y eso no iba a durar. Aquí a veces lo siento más como en casa, por los nortes que de pronto entran, las vibraciones en las ventanas, aunque sin humedad. Claro que al final de cuentas uno se acostumbra, se tiene que acostumbrar, pero siempre es bueno dejarse llevar por el instinto, un par de días, y después volver a todo lo demás.
Que tengan bonita semana.
PD. Me acabo de topar con una buena nota de Francisco Gil Díaz aquí. Creo que es un buen resumen del origen, causas y efectos de la crisis financiera que afectó a EEUU y posteriormente le pegó a Europa y a otras economías importantes. Tiene un uso un tanto excesivo de terminología financiera, pero es bastante legible para tratar de entender el desmadrito que provocó esta crisis que ahora ya se expande a la economía real (i.e., precios al consumidor, empleo) incluso en países que originalmente ni vela tenían en el entierro. Lo que me llama la atención es que Gil Díaz comienza su nota diciendo que esto "no tiene que ver con el capitalismo, ni con la economía de mercado, ni requiere de un replanteamiento del modelo económico", pero no hace falta más que terminar de leer su texto para concluir justamente lo contrario (y ojo, que lo contrario no implica necesariamente estatizar/nacionalizarlo todo; vaya, que la cosa es mucho más compleja).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)