Hace año y medio mi mejor amiga nos envió un mensaje y antes de siquiera leerlo ya sabía lo que nos iba a decir. Era un domingo por la noche y eran esos días en los que apenas empezábamos a mensajearnos con regularidad después de mi regreso a México y de que mi hermano se hartara de mí y me regalara su viejo iphone para que empezara a usar whatsapp y me dejara de los mensajes de texto. Ya sabía que S nos iba a decir que estaba embarazada pues en nuestro último encuentro me había dicho que estaban intentándolo, pero igual me quedé helada aún sin haber leído siquiera su mensaje. Por cinco minutos me quedé ahí en la sala a oscuras dejando que mis pensamientos se precipitaran: de pronto parecía que ella tenía la vida perfecta (casa, trabajo, marido, y ahora un bebé), cuando yo estaba sin casa, desempleada sin prospectos de trabajo, lejos de mi esposo y por tanto sin posibilidades de tener un bebé. A poco más de dos años de matrimonio, Will y yo sólo habíamos pasado un año juntos antes de tener que mudarme a otro estado y luego regresar a México. Pero fue un pensamiento al final el más aterrador: todas las mujeres a mi alrededor podrían embarazarse y parir hasta llenar el mundo, pero el que mi mejor amiga estuviese a meses de tener una bebé significaba para mí el fin definitivo de una era, una era en la que nosotras ya no seríamos las protagonistas, en la que nuestras tonterías y problemas no serían las prioridades, en donde yo ya no sería "la peque" del grupo. Fueron tres minutos de total egoísmo, y de inmediato siguieron dos minutos en donde me cayó el veinte de que esto no se trababa de mí. Eran pasadas las nueve de la noche así que para G en Europa las noticias le llegaron mientras dormía. Yo decidí marcarle a S en lugar de contestar por mensaje. Hablamos por teléfono por casi media hora y hablamos de todos los detalles de su embarazo y su bebé. Hablamos de ella y de su familia y de su emoción. Meses después su hija nació la noche en que yo regresaba de un viaje de trabajo que pude hacer con Will para vernos después de ocho meses de vivir lejos. Fui a visitarla al hospital al día siguiente y supe que tenía razón en el sentido de que las prioridades habían cambiado. Pero también entendí que estos cambios entran a nuestras vidas de forma repentina pero también natural. Nuestras conversaciones han cambiado pero como siempre nuestra esencia permanece.
Ahora que yo espero a mi bebé (porque las cosas pasan cuando tienen que pasar, porque Dios nos da lo que necesitamos cuando lo necesitamos , no lo que queremos cuando lo queremos), un pensamiento constante es el cómo todo esto está cambiando mi vida y me está llevando a tantísimos reajustes. Pero no en el sentido lleno de clichés que todos las madres y padres repiten constantemente. Soy cursi pero no tanto. Esta etapa de preparación me recuerda tanto a mi matrimonio con Will: una aventura llena de aterradores cambios y nuevos retos que complican más la vida, pero a la vez la hacen más interesante. Así que ahí vamos.
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viernes, marzo 6
miércoles, mayo 11
...
Tanto nos ha costado, amor, llegar finalmente hasta aquí, que no quiero transmitirte el miedo.
Me parte el alma no tener un mundo mejor que mostrarte. Nos quitaron todo, amor, nos quitaron lo poco que nos quedaba.
Resiste, amor, resiste.
Me parte el alma no tener un mundo mejor que mostrarte. Nos quitaron todo, amor, nos quitaron lo poco que nos quedaba.
Resiste, amor, resiste.
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miércoles, abril 27
gravedad cero
se siente raro eso de que pronto voy a volver, antes de que las cosas cambien definitivamente, pero tambien desde ahora saber que ya nada es ni sera lo mismo
nostalgia o saudade? no se, pero es solo poquito
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viernes, abril 15
Tamaulipeca, nací en Tampico... -à propos
Tengo ganas de escribir del dolor que habita mi corazón por todo lo que está ocurriendo en mi ciudad, en mi estado, en mi país; de la rabia que me da la ignorancia, la cerrazón y la corrupción de nuestras autoridades; de la impotencia que me invade como ciudadana en una sociedad no indiferente sino maniatada y hasta cierto punto sesgada y dividida.
Estuve en Tampico en dos ocasiones el año pasado: agosto y diciembre de 2010. Sólo cuatro meses de distancia y las diferencias que encontré me hicieron pensar que en menos de un año visité dos ciudades totalmente distintas. La sensación que me quedó cuando regresé a Tucson en enero fue de haber estado en una ciudad sitiada. No que la violencia y la inseguridad sean problema sólo del lado mexicano: a menos de una semana de haber regresado a Tucson hubo un tiroteo con un saldo de seis muertos, incluyendo menores de edad y adultos mayores, además de trece graves heridos, entre ellos una congresista; sino que hay una diferencia sustancial entre incidentes aislados y un estado de permanente psicosis colectiva reafirmada todos los días con los hechos y no por rumores o imaginaciones como las autoridades quieren creer.
Las noticias recientes sólo demuestran que la violencia y la falta de control por parte de las autoridades han crecido exponencialmente. Felipe Calderón dijo ¡Ya basta! y nos recordó que el enemigo en común son los delincuentes, los sicarios, los narcotraficantes, que ellos son los que matan y secuenstran y hacen daño. Y volvió a su cantaleta de que el gobierno está bien, que debemos estar unidos y que el ¡Ya basta! debería dirigirse a los malos y no a los buenos. Conozco gente que piensa como Calderón y que defiende su política y señala que toda crítica debería ir acompañada de alternativas, que se queja de que la sociedad civil no participa y es indiferente y que no denuncia. Y yo ya me estoy cansando de todo esto.
Yo nada más espero el día en que me digan que mi padre no regresó a casa el viernes por la noche como lo ha hecho por 12 años en los que tiene que salir a trabajar fuera de la ciudad durante toda la semana, o que me avisen que mi hermano fue tiroteado en una fiesta, o que mi madre fue secuestrada o atrapada entre el fuego cruzado de un enfrentamiento, o cualquier historia de las que todo mundo ya habla, no por rumores o imaginaciones, sino porque ya todos conocemos a alguien que directamente ha sido atacado en esta guerra sin cuartel. Ya ninguno de nosotros está exento.
Para los que dicen que las críticas son vacías si no están acompañadas de sugerencias, ahí les va un recordatorio:
1. Desde el inicio de esta lucha se sabía: Las drogas son un problema muy complejo y no es un enemigo común. No cuando uno de los países con un extenso consumo de drogas es tu vecino y no se une a tu lucha. No cuando la demanda ha estado creciendo, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa y los carteles se están posicionando en Asia y tu consumo interno también se incrementa a ritmo exponencial. Así que o tienes un proyecto común y a mucha gente fuerte de tu lado o te las vas a ver negras tú solo, echándole escupitajos al cielo porque cada país tiene sus propias agendas y no las van a acomodar a tu conveniencia para echarte la mano cuando estés en apuros. Por ejemplo, ¿de verdad Calderón y/o su administración son tan ingenuos como para pensar que Estados Unidos iba a cambiar su legislación sobre las armas, el cual es un derecho constitucional, sólo para echarle la mano a México cuando las cosas ya se pusieron difíciles? ¿No debió su administración estar consciente de que los carteles eran significativamente más poderesos y planear estrategias acordes para dificultar el tráfico ilegal de armas antes de creer que la fuerzas armadas iban a poder con eso y más?
2. Desde el inicio muchos nos sorprendimos por un plan de acción tan limitado: ¿Atacar el narcotráfico? ¿que las drogas no lleguen a tus hijos? Cualquier "científico social" de los que abundan en la administración, con un poco más de dos dedos de frente pudo haber dicho: Pero a ver, ¿por qué la gente consume drogas? ¿por qué la gente se pasa de la economía formal a la informal/subterránea y cultiva y produce y distribuye y vende y exporta drogas? ¿cual es el meollo del asunto? ¿habrá acaso una correlación entre estos altísimos índices de pobreza, estos bajísimos índices de alfabetismo funcional, estos terribles datos sobre desempleo, con el incremento en la compra-venta de droga? ¿habrá algo que podamos hacer, quizá más a largo plazo, pero que tendrá resultados duraderos?
3. ¿Y es que acaso nadie se acordó de Colombia en los 80? Y esto para mí es lo más inverosímil. Colombia estaba por los suelos entre el narcotráfico y la guerrila y la locura y todo lo demás, y costó muchísimo trabajo y el apoyo de Estados Unidos para poder restablecer el orden relativamente ¿por qué no se consideró esto como un caso de estudio, como una forma de solicitar apoyo y guía del gobierno colombiano ante una situación similar?
4. ¿Y los servicios de inteligencia? De verdad, que hasta el sentido común lo dice: no hay que dar paso sin huarache. Para mí a todas luces el gobierno no tenía la menor idea del tamaño del monstruo con el que se estaba enfrentando. Calderón todavía se queja amargamente de la falta de apoyo de gobernadores y demás autoridades locales (¿alguien se chutó la entrevista que le hizo El País en donde yo no podía dejar de verlo como la caricatura de Trino del Rey Chiquito?), pero esto sólo demuestra la falta de acuerdos políticos que son condición necesaria antes de aventarse en una empresa de la magnitud de este enfrentamiento. Aún me sorprende cómo se llevaron meses de mesas redondas y páneles de discusión cuando estaban planeando la reforma energética, ¿por qué no se hizo algo similar en México ante el planteamiento de esta lucha? ¿cuándo nos vamos a dar cuenta que para todo problema se requieren estrategias integrales que necesitan tiempo y consensos para diseñar, madurar y fructificar? En Ciudad Juárez quisieron hacer algo al respecto cuando ya era demasiado tarde, o ¿es que acaso alguien todavía recuerda que "todos somos Juárez"? No se pueden encontrar soluciones a problemas sociales con un fast-track, el diseño del programa de guarderías se hizo en un mes y ahí tenemos la guardería ABC como resultado.
5. ¿Y la transparencia? ¿Que no se supone que tenemos tres poderes para servir de contrapeso unos a otros? ¿El Senado, la Cámara de Diputados no tuvo nada que decir?
6. Esto es trivial, pero ¿y dónde quedaron los economistas? Pareciera que ninguno anduvo por ahí para recordarles que dificultar la distribución de droga reduciría la oferta incrementando los precios y por tanto haciendo más lucrativo el negocio, que si el combate antidroga no era general entonces la guerra entre carteles sería más sangrienta por el control de las plazas, pero que la demanda no desaparecería. El colmo de los colmos es saber de buena fuente que la gente sigue consumiendo drogas abiertamente, que en el Vive Latino se seguía consumiendo mariguana como si fuera Coca-Cola, por poner un pequeñísimo ejemplo.
7. El combate a las drogas no es nada más atacar la distribución o la producción, sino a toda la maquinaria que hace el negocio redituable, léase lavado de dinero ¿por qué no se han congelado cuentas bancarias de narcotraficantes? ¿por qué no se persiguen ese tipo de delitos fiscales con toda la fuerza de la ley, de la misma forma como se hace con pequeños contribuyentes?
8. Si era un problema de corrupción, como Calderón lo ha mencionado muchas veces, que el narco ya estaba metido por todos lados ¿por qué no atacar por ahí, fortaleciendo instituciones, promoviendo la transparencia, haciendo trabajar eficientemente a la Suprema Corte, quitar el fuero para poder enjuiciar a autoridades corruptas, ofrecer apoyo a los mismos para la captura de criminales?
¿Por qué? ¿Por qué no?
Por eso me molestan los comentarios de quienes dicen que los ciudadanos somos pasivos y que le echamos la culpa al gobierno.
La mayoría de nosotros no queríamos estar en esta guerra.
Si no quiero que las drogas lleguen a mis hijos, los educo.
Considero un mal muy grande la corrupción y es preocupante saber que el narco estaba ya infiltrado en casi todos los niveles del gobierno. Apoyo el combate INTELIGENTE Y ESTRATÉGICO, no una guerrita de mentiras.
Las drogas son un problema muy grande y muy complejo que un país solo no va a solucionar.
Yo estoy a favor de que se legalicen drogas blandas, que productores y consumidores paguen altos impuestos y que el consumo sea controlado. Que se sancione el consumo y producción de drogas duras por igual, pues no tiene sentido sancionar la oferta y no la demanda o viceversa.
Yo quiero volver a vivir en paz.
Y no me digan que es culpa de los ciudadanos indiferentes.
Es de miopes no darse cuenta que la voz de ciudadanos valientes y llenos de dignidad ha sido callada de maneras brutales, frente a la indiferencia, ineficacia y algunas veces prepotencia, de autoridades.
Como ciudadanos somos civiles, sin armas, sin monopolio del uso de la fuerza, frente a un ejército que no distingue entre civiles y criminales, y frente a criminales sin piedad y sin humanidad, secuestrados por el temor de salir a la calle y de hacer nuestro trabajo digno después de haber perdido un amigo, un familiar, después de haber sido extorsionados, privados de libertad, después de haber perdido nuestro negocio, después de haber sido obligados a comenzar de nuevo en otra ciudad huyendo de tanto daño.
Ya bastante valentía se requiere para levantarse todos los días y salir a la calle, a ganarse el pan y hacer la vida con lo poquito que nos queda para respirar en medio de todo lo que estamos viviendo.
Quiero volver a vivir con algo de relativa paz.
Es un dolor muy grande leer los periódicos todos los días, hablar con la gente que sufre en carne propia todo esto.
Estuve en Tampico en dos ocasiones el año pasado: agosto y diciembre de 2010. Sólo cuatro meses de distancia y las diferencias que encontré me hicieron pensar que en menos de un año visité dos ciudades totalmente distintas. La sensación que me quedó cuando regresé a Tucson en enero fue de haber estado en una ciudad sitiada. No que la violencia y la inseguridad sean problema sólo del lado mexicano: a menos de una semana de haber regresado a Tucson hubo un tiroteo con un saldo de seis muertos, incluyendo menores de edad y adultos mayores, además de trece graves heridos, entre ellos una congresista; sino que hay una diferencia sustancial entre incidentes aislados y un estado de permanente psicosis colectiva reafirmada todos los días con los hechos y no por rumores o imaginaciones como las autoridades quieren creer.
Las noticias recientes sólo demuestran que la violencia y la falta de control por parte de las autoridades han crecido exponencialmente. Felipe Calderón dijo ¡Ya basta! y nos recordó que el enemigo en común son los delincuentes, los sicarios, los narcotraficantes, que ellos son los que matan y secuenstran y hacen daño. Y volvió a su cantaleta de que el gobierno está bien, que debemos estar unidos y que el ¡Ya basta! debería dirigirse a los malos y no a los buenos. Conozco gente que piensa como Calderón y que defiende su política y señala que toda crítica debería ir acompañada de alternativas, que se queja de que la sociedad civil no participa y es indiferente y que no denuncia. Y yo ya me estoy cansando de todo esto.
Yo nada más espero el día en que me digan que mi padre no regresó a casa el viernes por la noche como lo ha hecho por 12 años en los que tiene que salir a trabajar fuera de la ciudad durante toda la semana, o que me avisen que mi hermano fue tiroteado en una fiesta, o que mi madre fue secuestrada o atrapada entre el fuego cruzado de un enfrentamiento, o cualquier historia de las que todo mundo ya habla, no por rumores o imaginaciones, sino porque ya todos conocemos a alguien que directamente ha sido atacado en esta guerra sin cuartel. Ya ninguno de nosotros está exento.
Para los que dicen que las críticas son vacías si no están acompañadas de sugerencias, ahí les va un recordatorio:
1. Desde el inicio de esta lucha se sabía: Las drogas son un problema muy complejo y no es un enemigo común. No cuando uno de los países con un extenso consumo de drogas es tu vecino y no se une a tu lucha. No cuando la demanda ha estado creciendo, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa y los carteles se están posicionando en Asia y tu consumo interno también se incrementa a ritmo exponencial. Así que o tienes un proyecto común y a mucha gente fuerte de tu lado o te las vas a ver negras tú solo, echándole escupitajos al cielo porque cada país tiene sus propias agendas y no las van a acomodar a tu conveniencia para echarte la mano cuando estés en apuros. Por ejemplo, ¿de verdad Calderón y/o su administración son tan ingenuos como para pensar que Estados Unidos iba a cambiar su legislación sobre las armas, el cual es un derecho constitucional, sólo para echarle la mano a México cuando las cosas ya se pusieron difíciles? ¿No debió su administración estar consciente de que los carteles eran significativamente más poderesos y planear estrategias acordes para dificultar el tráfico ilegal de armas antes de creer que la fuerzas armadas iban a poder con eso y más?
2. Desde el inicio muchos nos sorprendimos por un plan de acción tan limitado: ¿Atacar el narcotráfico? ¿que las drogas no lleguen a tus hijos? Cualquier "científico social" de los que abundan en la administración, con un poco más de dos dedos de frente pudo haber dicho: Pero a ver, ¿por qué la gente consume drogas? ¿por qué la gente se pasa de la economía formal a la informal/subterránea y cultiva y produce y distribuye y vende y exporta drogas? ¿cual es el meollo del asunto? ¿habrá acaso una correlación entre estos altísimos índices de pobreza, estos bajísimos índices de alfabetismo funcional, estos terribles datos sobre desempleo, con el incremento en la compra-venta de droga? ¿habrá algo que podamos hacer, quizá más a largo plazo, pero que tendrá resultados duraderos?
3. ¿Y es que acaso nadie se acordó de Colombia en los 80? Y esto para mí es lo más inverosímil. Colombia estaba por los suelos entre el narcotráfico y la guerrila y la locura y todo lo demás, y costó muchísimo trabajo y el apoyo de Estados Unidos para poder restablecer el orden relativamente ¿por qué no se consideró esto como un caso de estudio, como una forma de solicitar apoyo y guía del gobierno colombiano ante una situación similar?
4. ¿Y los servicios de inteligencia? De verdad, que hasta el sentido común lo dice: no hay que dar paso sin huarache. Para mí a todas luces el gobierno no tenía la menor idea del tamaño del monstruo con el que se estaba enfrentando. Calderón todavía se queja amargamente de la falta de apoyo de gobernadores y demás autoridades locales (¿alguien se chutó la entrevista que le hizo El País en donde yo no podía dejar de verlo como la caricatura de Trino del Rey Chiquito?), pero esto sólo demuestra la falta de acuerdos políticos que son condición necesaria antes de aventarse en una empresa de la magnitud de este enfrentamiento. Aún me sorprende cómo se llevaron meses de mesas redondas y páneles de discusión cuando estaban planeando la reforma energética, ¿por qué no se hizo algo similar en México ante el planteamiento de esta lucha? ¿cuándo nos vamos a dar cuenta que para todo problema se requieren estrategias integrales que necesitan tiempo y consensos para diseñar, madurar y fructificar? En Ciudad Juárez quisieron hacer algo al respecto cuando ya era demasiado tarde, o ¿es que acaso alguien todavía recuerda que "todos somos Juárez"? No se pueden encontrar soluciones a problemas sociales con un fast-track, el diseño del programa de guarderías se hizo en un mes y ahí tenemos la guardería ABC como resultado.
5. ¿Y la transparencia? ¿Que no se supone que tenemos tres poderes para servir de contrapeso unos a otros? ¿El Senado, la Cámara de Diputados no tuvo nada que decir?
6. Esto es trivial, pero ¿y dónde quedaron los economistas? Pareciera que ninguno anduvo por ahí para recordarles que dificultar la distribución de droga reduciría la oferta incrementando los precios y por tanto haciendo más lucrativo el negocio, que si el combate antidroga no era general entonces la guerra entre carteles sería más sangrienta por el control de las plazas, pero que la demanda no desaparecería. El colmo de los colmos es saber de buena fuente que la gente sigue consumiendo drogas abiertamente, que en el Vive Latino se seguía consumiendo mariguana como si fuera Coca-Cola, por poner un pequeñísimo ejemplo.
7. El combate a las drogas no es nada más atacar la distribución o la producción, sino a toda la maquinaria que hace el negocio redituable, léase lavado de dinero ¿por qué no se han congelado cuentas bancarias de narcotraficantes? ¿por qué no se persiguen ese tipo de delitos fiscales con toda la fuerza de la ley, de la misma forma como se hace con pequeños contribuyentes?
8. Si era un problema de corrupción, como Calderón lo ha mencionado muchas veces, que el narco ya estaba metido por todos lados ¿por qué no atacar por ahí, fortaleciendo instituciones, promoviendo la transparencia, haciendo trabajar eficientemente a la Suprema Corte, quitar el fuero para poder enjuiciar a autoridades corruptas, ofrecer apoyo a los mismos para la captura de criminales?
¿Por qué? ¿Por qué no?
Por eso me molestan los comentarios de quienes dicen que los ciudadanos somos pasivos y que le echamos la culpa al gobierno.
La mayoría de nosotros no queríamos estar en esta guerra.
Si no quiero que las drogas lleguen a mis hijos, los educo.
Considero un mal muy grande la corrupción y es preocupante saber que el narco estaba ya infiltrado en casi todos los niveles del gobierno. Apoyo el combate INTELIGENTE Y ESTRATÉGICO, no una guerrita de mentiras.
Las drogas son un problema muy grande y muy complejo que un país solo no va a solucionar.
Yo estoy a favor de que se legalicen drogas blandas, que productores y consumidores paguen altos impuestos y que el consumo sea controlado. Que se sancione el consumo y producción de drogas duras por igual, pues no tiene sentido sancionar la oferta y no la demanda o viceversa.
Yo quiero volver a vivir en paz.
Y no me digan que es culpa de los ciudadanos indiferentes.
Es de miopes no darse cuenta que la voz de ciudadanos valientes y llenos de dignidad ha sido callada de maneras brutales, frente a la indiferencia, ineficacia y algunas veces prepotencia, de autoridades.
Como ciudadanos somos civiles, sin armas, sin monopolio del uso de la fuerza, frente a un ejército que no distingue entre civiles y criminales, y frente a criminales sin piedad y sin humanidad, secuestrados por el temor de salir a la calle y de hacer nuestro trabajo digno después de haber perdido un amigo, un familiar, después de haber sido extorsionados, privados de libertad, después de haber perdido nuestro negocio, después de haber sido obligados a comenzar de nuevo en otra ciudad huyendo de tanto daño.
Ya bastante valentía se requiere para levantarse todos los días y salir a la calle, a ganarse el pan y hacer la vida con lo poquito que nos queda para respirar en medio de todo lo que estamos viviendo.
Quiero volver a vivir con algo de relativa paz.
Es un dolor muy grande leer los periódicos todos los días, hablar con la gente que sufre en carne propia todo esto.
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miércoles, marzo 16
Pensando
en todos los planes para el verano
la tesis y los reajustes inesperados más las incertidumbres que están haciendome replantear casi todo el proyecto
el nuevo giro que le daré a mi clase, si es que al final me la asignan otra vez, con un nuevo libro que no es de texto pero que me ha dado nuevas ideas
la nueva casa, la cuenta bancaria conjunta, la pepena de muebles
el vestido, la ceremonia y celebración nada ortodoxas y que a nadie tienen contento, más que a nosotros
el northwestern tour que se atraviesa en medio de todo esto
el trabajo en cuyo proceso estoy, pero del que aún no estoy segura de su naturaleza
y en el complejo de culpa que me da no poder hacer nada cuando del otro lado del mundo la gente sufre
qué frágiles que somos a veces, qué incierta que es la vida, qué pequeños que somos
la tesis y los reajustes inesperados más las incertidumbres que están haciendome replantear casi todo el proyecto
el nuevo giro que le daré a mi clase, si es que al final me la asignan otra vez, con un nuevo libro que no es de texto pero que me ha dado nuevas ideas
la nueva casa, la cuenta bancaria conjunta, la pepena de muebles
el vestido, la ceremonia y celebración nada ortodoxas y que a nadie tienen contento, más que a nosotros
el northwestern tour que se atraviesa en medio de todo esto
el trabajo en cuyo proceso estoy, pero del que aún no estoy segura de su naturaleza
y en el complejo de culpa que me da no poder hacer nada cuando del otro lado del mundo la gente sufre
qué frágiles que somos a veces, qué incierta que es la vida, qué pequeños que somos
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jueves, septiembre 2
un momento
Una de las cosas que más me intrigan en esta vida es la existencia de esos cortísimos momentos en donde el destino se define con una simple decisión o con un pequeño evento que marca un punto de inflexión a partir del cual nada es igual.
Creo que hay un momento en que definimos qué queremos hacer con nuestra vida, dejar la casa, ser infiel, casarse, seguir en el doctorado, confiar en alguien, entregarse a alguien, ir por este lado o por el otro, hacer y no hacer. Un momentito de ésos en los que ya no hay vuelta atrás, aunque después se quemen las naves y todo eso. Aunque se intente rectificar, el bien o el mal ya está hecho.
Me aterra pensar en esos momentos, y justo ahora que yo no atravieso por algo así, ser testigo de esto me tiene sumida en un cacho de dolor y horas de mucha angustia.
Creo que hay un momento en que definimos qué queremos hacer con nuestra vida, dejar la casa, ser infiel, casarse, seguir en el doctorado, confiar en alguien, entregarse a alguien, ir por este lado o por el otro, hacer y no hacer. Un momentito de ésos en los que ya no hay vuelta atrás, aunque después se quemen las naves y todo eso. Aunque se intente rectificar, el bien o el mal ya está hecho.
Me aterra pensar en esos momentos, y justo ahora que yo no atravieso por algo así, ser testigo de esto me tiene sumida en un cacho de dolor y horas de mucha angustia.
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martes, abril 27
I Could Be Illegal
Acabo de imprimir una copia de mi pasaporte y de mi visa, así como de los teléfonos de los consulados mexicanos en el estado y un número gratuito que el gobierno mexicano ha puesto a disposición de los mexicanos residiendo en Arizona en caso de ser víctimas de algún tipo de abuso por parte de las autoridades estadounidenses. Según el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores que explica las generalidades de la nueva ley antiinmigrante del estado de Arizona SB1070, sin embargo, esta legislación (que aún no entra en vigor) requiere que en caso de ser solicitado, uno debe presentar los documentos originales con los que entró legalmente a Estados Unidos, so pena de ser remitido a un centro de detención migratoria. RP2 sugirió la semana pasada que si se trataba inicialmente de una multa él estaría dispuesto a pagar las multas cuantas veces fuera necesario antes de verse obligado a mostrar sus documentos. Yo me rehuso a cargar mis documentos originales, pienso que es arriesgarse mucho, pero definitivamente no quiero tener que lidiar con la prepotencia "justiciera" de este país. Llevo una semana profundamente triste y enojada a propósito de esta ley. Fue WR el que me habló de ella el martes, preocupado porque no era claro si en caso de detención uno sería deportado o "sólo" encerrado, e insistiendo para que renovara mi ID del estado y cargara con mi pasaporte desde ya. Mi jefa en el proyecto sobre migración en el que trabajo (justamente analizando una ley que penaliza la contratación de trabajadores indocumentados) tuvo el teléfono sonando todos los días. El fin de semana recibí llamadas y mensajes de amigos y familiares preguntando sobre lo mismo. Y el acabóse fue la noche del domingo en que tuve una pesadilla horrible en donde mi hermano, una chica desconocida y yo estábamos en medio de una guerra, tratando de escondernos de los soldados que estaban matando gente en el edificio de enfrente. En mi sueño vivía en carne propia el terror narrado en tantas historias que había leído sobre el holocausto judío. Desperté cuando mucha gente llegaba huyendo tratando de protegerse en nuestro escondite y llamando la atención de los soldados. El sueño y todo lo que sentí en él me mantuvieron inquieta y molesta durante todo el día. No comparo en absoluto esta situación con lo que pasó durante la segunda guerra mundial, pero creo que inconscientemente en mi cabeza se quedó la primera impresión que tuve cuando supe de esta ley: una ley xenofóbica que te hace sospechoso de inmediato sólo por tu apariencia (una sospecha que ni siquiera tiene un criterio definido para justificarse).
No quiero exagerar, no quiero arriesgarme, pero tampoco quiero quedarme con los brazos cruzados. Es por eso que la propuesta de Linda Greenhouse en el NYT me ha gustado: link aquí, propuesta en el último párrafo.
miércoles, marzo 3
dicen que a veces es preciso perderse para poder encontrarse
A propósito de Tim Burton, hace poquito hablábamos de Alice in Wonderland y mi inclinación por las historias de niñas perdidas en mundos fantásticos buscando la manera de volver a casa, una forma de identificación que tengo ante esta constante sensación en mi vida de que estoy buscando algo. Me preguntó qué era eso que buscaba y yo sólo sonreí. No sé, le dije, sólo sé que estoy buscando. Quizá lo sepa cuando lo encuentre, quizá lo sepa cuando muera; es más, quizá cuando muera me dé cuenta que no estaba buscando nada en realidad. Quizá esta sensación de búsqueda sea para mí lo que otros tratan de llamar inspiracionalmente como el sentido de la vida o algo así. Él sólo sonrió ante la simpatía de mis enigmas. Esta mañana, a propósito de otra búsqueda que no es mía, pensaba en el sentimiento de impotencia que generan las búsquedas infructuosas cuando sabes qué es lo que quieres en verdad y no lo encuentras. No puedo evitar preguntarme si eso no será porque estamos buscando en los lugares incorrectos o siguiendo una estrategia inadecuada. Es terrible no poder discernir qué pasa o ser incapaces de reconocer en qué estamos errando. Yo desde fuera tampoco lo puedo ver, sólo puedo tratar de dar ideas y tratar de ayudar a cargar un poco del peso de la frustración y la incertidumbre. Trato de pensar que es una cuestión de fe y de no cansarse de intentarlo, porque de un tiempo para acá, ya lo había comentado, me cae como patada en el hígado esa frasecita de "las cosas pasan por algo". Las cosas no "pasan", las cosas no "llegan" así como así porque sí. Las cosas hay que buscarlas, saber recibirlas. Me desespera lo pusilánime de la falta de esfuerzo y de voluntad.
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domingo, noviembre 8
un mundo cruel
No sé qué decir, pero es el tipo de cosas de las que creo tenemos que enterarnos, porque no somos islas y porque no sólo pasan al otro lado del mundo, sino en lugares más cercanos de lo que parecen.
Testigo del horror. El pueblo más triste del mundo --John Carlin, El País Semanal.
Y a propósito, una transcripción de Julio Cortázar, de las muchas que quisiera incluir aquí:
Las buenas conciencias
Sos así: inteligente, clara, refinada,
vivís en armonía con las gentes, las cosas y las plantas
que has elegido despaciosamente,
rechazando sin ruido lo que quebraba el ritmo diurno,
la calma de tus noches.
Eso no significa que ignores este caos,
este fragor de sangre que llaman siglo veinte.
Al contrario, seguís muy de cerca
cosas como el racismo, el apartheid y las transnacionales,
la sangre en Argentina y Chile y Paraguay y etcétera.
Cada tarde a las seis comprás Le Monde
y te indignás sinceramente
porque todo es violencia, violación y mentira
en Dublín en Beirut en Santiago en Bangkok.
Y después cuando vienen Paulita y Juan y Pepe
les explicás con té y tostadas que esto no puede ser,
que cómo puede ser que esto sea así, y la mesa
se llena de protestas democráticas,
de migas humanísticas y Derechos Humanos (cf. Unesco).
Todos están de acuerdo, y todos sienten
que están del justo lado, que hay que aplastar a Pinochet,
pero curiosamente
ni ellos ni vos han hecho nunca nada
para ayudar (digamos, dieron plata, se solidarizaron
algunos con las campañas periodísticas),
porque les lleva lo mejor del tiempo
aplastar al fascismo con perfectas razones silogísticas
y sentimientos impecables.
Es evidente que leer Le Monde
es ya un combate frente a los que leen el Figaro.
Lo importante es saber dónde está la verdad
y repetirlo y repetirlo cada día
a los mismos amigos en el mismo café.
Casi una militancia o poco menos,
casi un peligro porque en una de ésas
te oye un fascista y ahí nomás te fichan.
Oh, querida, ya es tarde,
andá a dormir pero antes, claro,
las últimas noticias. Mataron
a Orlando Letelier. Qué horror, verdad.
Esto no puede ser, esta violencia
tiene que terminar.
(Suena el teléfono, es Paulita
que acaba de enterarse.)
Da gusto ver
cómo vos y tu gente participan
de la historia.
Vas a dormir tan mal, verdad, mejor quedarse oyendo música
hasta que venga el sueño de los justos.
Testigo del horror. El pueblo más triste del mundo --John Carlin, El País Semanal.
Y a propósito, una transcripción de Julio Cortázar, de las muchas que quisiera incluir aquí:
Las buenas conciencias
Sos así: inteligente, clara, refinada,
vivís en armonía con las gentes, las cosas y las plantas
que has elegido despaciosamente,
rechazando sin ruido lo que quebraba el ritmo diurno,
la calma de tus noches.
Eso no significa que ignores este caos,
este fragor de sangre que llaman siglo veinte.
Al contrario, seguís muy de cerca
cosas como el racismo, el apartheid y las transnacionales,
la sangre en Argentina y Chile y Paraguay y etcétera.
Cada tarde a las seis comprás Le Monde
y te indignás sinceramente
porque todo es violencia, violación y mentira
en Dublín en Beirut en Santiago en Bangkok.
Y después cuando vienen Paulita y Juan y Pepe
les explicás con té y tostadas que esto no puede ser,
que cómo puede ser que esto sea así, y la mesa
se llena de protestas democráticas,
de migas humanísticas y Derechos Humanos (cf. Unesco).
Todos están de acuerdo, y todos sienten
que están del justo lado, que hay que aplastar a Pinochet,
pero curiosamente
ni ellos ni vos han hecho nunca nada
para ayudar (digamos, dieron plata, se solidarizaron
algunos con las campañas periodísticas),
porque les lleva lo mejor del tiempo
aplastar al fascismo con perfectas razones silogísticas
y sentimientos impecables.
Es evidente que leer Le Monde
es ya un combate frente a los que leen el Figaro.
Lo importante es saber dónde está la verdad
y repetirlo y repetirlo cada día
a los mismos amigos en el mismo café.
Casi una militancia o poco menos,
casi un peligro porque en una de ésas
te oye un fascista y ahí nomás te fichan.
Oh, querida, ya es tarde,
andá a dormir pero antes, claro,
las últimas noticias. Mataron
a Orlando Letelier. Qué horror, verdad.
Esto no puede ser, esta violencia
tiene que terminar.
(Suena el teléfono, es Paulita
que acaba de enterarse.)
Da gusto ver
cómo vos y tu gente participan
de la historia.
Vas a dormir tan mal, verdad, mejor quedarse oyendo música
hasta que venga el sueño de los justos.
miércoles, agosto 26
¿Quieres hacer reír a Dios?
Sólo cuéntale tus planes.
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de los complejos equilibrios del universo,
humildad,
reveses
miércoles, agosto 19
decisiones
Salí de la Ciudad en una de esas tardes de las que me gustan: nublado nublado con rayos de sol colándose entre nubarrones grises; me provocó una sonrisa agridulce porque me hubiese gustado compartir la tarde así también y no sólo la mañana con ese sol que tuvimos. El tráfico a la salida de Insurgentes no me desanimó, ni el no haber conseguido el descuento de estudiante, ni el no encontrar un bus directo. Así se torna el estado de ánimo cuando las circunstancias se ponen del lado de la voluntad, aún cuando no sea en bandeja de plata.
Hay una parte en la película Closer donde el personaje de Natalie Portman le reclama al de Jude Law que uno no puede negar la responsabilidad de sus acciones, que siempre hay un momento, aunque éste sea mínimo, donde podemos decidir hacer o no hacer, esa disyuntiva donde nos jugamos todo, pero podemos elegir. Mi momento llegó en la sala de abordaje y el resto fue eso que a veces llaman la conspiración del universo. Como en muchas de esas películas románticas, decidí no tomar el vuelo en el último momento. A diferencia de las películas románticas, según me contaba la señorita de seguridad, esas acciones no son comunes (en la vida real, supongo, la gente suele ser más práctica, digo, para qué perder una hora en el check-in). Mi historia no es una historia de peli romántica, pero es una historia de mucho mucho amor. El común denominador en todo esto es que cuando uno de verdad escucha a su corazón, no puede errar. Por mientras, como dice la canción, no sé mañana, pero sé de hoy. Y hoy tengo fe y tranquilidad de estar en donde debo y quiero estar.
miércoles, julio 15
lo inesperado es lo que transforma nuestras vidas
Sabía que hacía lo correcto cuando me negué a ir a leerme las cartas esta vez; lo sabía aunque no sabía porqué.
La última vez que me sentí así fue hace tiempo, en una de esas rachas en que todo parece salir a pedir de boca, en que uno se siente feliz; lo único que quería era vivir y dejarme sorprender, sin ningún tipo de predisposiciones. También, aún más tiempo atrás, había concluído que cuando uno es feliz no puede escribir; en un arrebato de frenesí incluso pensé: ya no escribo, VIVO mi poesía.
Sólo que esta vez no se trata precisamente de felicidad, pero sí de un evento que transforma vidas de maneras tan crueles como plenas e inesperadas. Yo, que siempre he vivido aferrada al pasado y tratando de planear el futuro, nunca antes me había sentido con tanta necesidad de vivir intensamente mi presente, esta hora, hoy.
Nunca me había sentido a la vez tan afortunada como desdichada; ése es uno de los grandes misterios del amor.
La última vez que me sentí así fue hace tiempo, en una de esas rachas en que todo parece salir a pedir de boca, en que uno se siente feliz; lo único que quería era vivir y dejarme sorprender, sin ningún tipo de predisposiciones. También, aún más tiempo atrás, había concluído que cuando uno es feliz no puede escribir; en un arrebato de frenesí incluso pensé: ya no escribo, VIVO mi poesía.
Sólo que esta vez no se trata precisamente de felicidad, pero sí de un evento que transforma vidas de maneras tan crueles como plenas e inesperadas. Yo, que siempre he vivido aferrada al pasado y tratando de planear el futuro, nunca antes me había sentido con tanta necesidad de vivir intensamente mi presente, esta hora, hoy.
Nunca me había sentido a la vez tan afortunada como desdichada; ése es uno de los grandes misterios del amor.
miércoles, julio 8
vergüenza/olvido
[...] Sobre este Berlín selectivamente apologético caerá la primavera muy pronto, pero hay un lugar donde no caerá más, eso venía diciendo.
Es un lugar inencontrable en la cartografía de Berlín. No es una plaza, ni un edificio, ni son las tumbas y muertos --que ya es mucho no caer para una sola primavera--; es un espacio vacío en las conciencias, no sólo de las víctimas y de los victimarios. Es un sentido de inconclusión, de desazón que hace de cualquier alegría algo pasajero, hace que reír parezca efímero y engañoso.
[...] La primavera, aún hoy, no caerá de lleno sobre la conciencia de aquel que supo, sabe o sabrá que es posible conocer eso --la infamia, la muerte, el odio-- y seguir viviendo. [...] No hay caso fingir: todos sabían, como ahora todos sabemos. Podemos organizar desplantes de indignación moral o elaborar una explicación de por qué las inteligencias entran en pausa en determinadas circunstancias, pero no eliminaremos el hecho; esto es, sabían y sabemos y a lo que sigue. En esencia, esta capacidad de olvido es un útil mecanismo de supervivencia. Pero también es la causa por la cual la primavera no llega plenamente a un espacio de nuestras conciencias.
Mauricio Tenorio Trillo, El Urbanista, 2004
(sentimientos) A propósito de un botón.
jueves, julio 2
...
eventos: una mala noche de sueño, una mañana nauseabunda de pesadilla, un susto mutuo entre una gallina y yo
escatologías: un ave muerta siendo comida por las hormigas, un perro callejero cagando a las orillas del campo de fútbol
compañía: el señor de la tiendita sentado afuera en su silla mientras yo doy de vueltas; me pregunto si me lleva las cuentas
motivación: la circunferencia del vientre del policía que supuestamente vela por nuestra seguridad
fin de extravíos: mis estuches de colores, las viejas acuarelas y los pasteles grasos, el block de dibujo que compré porque creí perdido el otro, además apareció el viejo que nunca terminé
retos: el cubo Rubik, me hace recordar tanto las torturas de mi clase de Investigación de Operaciones, todo es un proceso de optimización dinámica con decisiones simultáneas, todo.
*
collage
paquete Benavides
mini matruska tropical 2D

tout, noir et blanc


ojos


nariz


labios color rosa princesa

sólo necesitaba 2 tamaño infantil, pero me salía más barato el paquete completo; sin saber qué carambas hacer con las dos grandotas, apliqué el juego de los espejos, al menos me sirvió para matar el tiempo
escatologías: un ave muerta siendo comida por las hormigas, un perro callejero cagando a las orillas del campo de fútbol
compañía: el señor de la tiendita sentado afuera en su silla mientras yo doy de vueltas; me pregunto si me lleva las cuentas
motivación: la circunferencia del vientre del policía que supuestamente vela por nuestra seguridad
fin de extravíos: mis estuches de colores, las viejas acuarelas y los pasteles grasos, el block de dibujo que compré porque creí perdido el otro, además apareció el viejo que nunca terminé
retos: el cubo Rubik, me hace recordar tanto las torturas de mi clase de Investigación de Operaciones, todo es un proceso de optimización dinámica con decisiones simultáneas, todo.
*
collage
paquete Benavides
mini matruska tropical 2D
tout, noir et blanc
ojos
nariz
labios color rosa princesa
sólo necesitaba 2 tamaño infantil, pero me salía más barato el paquete completo; sin saber qué carambas hacer con las dos grandotas, apliqué el juego de los espejos, al menos me sirvió para matar el tiempo
jueves, marzo 12
.
"Nadie tiene derecho a lo superfluo cuando alguien carece de lo estricto".
La cita la encontré el otro día en uno de los comentarios respecto a una noticia que leí en El Universal, y me vino muy adhoc mientras estudiaba para mi examen de política y desarrollo económico, pero ahora tiene sentido para todo lo que estoy sintiendo en este momento. Quería contar de otras cosas que pensé ayer, memorias y cosas que pasan; pero este mundo está mal, muy mal, y... la verdad ni sé muy bien qué decir.
-Salvador Díaz Mirón
La cita la encontré el otro día en uno de los comentarios respecto a una noticia que leí en El Universal, y me vino muy adhoc mientras estudiaba para mi examen de política y desarrollo económico, pero ahora tiene sentido para todo lo que estoy sintiendo en este momento. Quería contar de otras cosas que pensé ayer, memorias y cosas que pasan; pero este mundo está mal, muy mal, y... la verdad ni sé muy bien qué decir.
martes, febrero 3
:(
cuando estás aplicando para un posgrado en el extranjero sólo hay algo peor que recibir una carta de rechazo: que te llegue una carta de aceptación pero sin oferta de financiamiento. La sensación de quedarte a mitad del camino es horrible. Aunque ése fue uno de mis mayores temores, no fue ésa mi situación en su momento; pero ahora vivo algo parecido en un contexto diferente. Todo indica que debo renunciar a mis planes de jugármela a ser la chica de Ipanema este verano. Ya me dijeron que sí y he estado trabajando para hacer un buen papel y a la par he tratado de buscar oportunidades, pero no hay dinero por ningún lado. Las únicas formas de describir cómo me sentí son: como Amélie cuando se entera que Nino estaba con otra chica, que se desbarata como un cubetazo de agua contra el suelo; y encontrándole total sentido a esta cita de Adam Smith de su libro Theory of Moral Sentiments: "We suffer more, it has already been observed, when we fall from a better to a worse situation, than we ever enjoy when we rise from a worse to a better. Security, therefore, is the first and the principal object of prudence." El problema es que aunque uno trate de ser prudente, hay cosas que no están en nuestras manos y en eso ya no nos podemos meter. Pero no me importa, o al menos trato de que no me importe mucho; ya fue suficiente con estar con cara larga todo el día. Aún tengo una semana más para buscar por otro lado. Ser terca, mula y aferrada debía tener su lado positivo algún día...
jueves, diciembre 25
la peste negra
La impotencia y la incredulidad me invade. Nada es como antes. Una frase que busca sacar una sonrisa sólo provoca varios pares de hombros alzados. Comparar todo esto con El Padrino sólo genera más preocupación y silencio. Todo se ve tan podrido. Mi ciudad, mi querido puerto tropical, verde y azul, carcomido desde sus tristes cimientos. A la peste negra aquí se le llama la maña.
Etiquetas:
de los complejos equilibrios del universo
sábado, diciembre 13
Tano
Ésa es la única foto que tengo aquí de él, todas las demás con la familia en ese viaje se quedaron en la cámara de mi papá. Me gusta por el contexto, cualquiera diría que está mal encuadrada y cosas técnicas de ésas pero me gusta por el contexto y por la historia que para mí significa esa imagen, esos seres y ese lugar. Ése lugar ya no será el mismo sin él. Por un momento siento que ya no habrá más el olor agrio del cacao puesto a secar en ese ambiente de humedad, no más el fuerte olor a pimienta de Castilla. Ya había puesto esa foto, porque fue la que más me gustó en ese viaje. Fue la última vez que lo vi. Esa vez la libró. Llegamos directo al hospital y nos dijeron que había salido esa misma mañana. Estuvo un año y varios meses más con nosotros, y aún así nos faltaron al menos un par de días.
Esta tarde papá me partió el corazón cuando me llamó para decirme "ya no alcancé a llegar".
Ya te tocaba abuelo, se te fueron tus nueve vidas de gato. Tenía que pasar, supongo, tus ochenta y pico de años, la inesperada muerte de tu esposa en septiembre, la artritis y las reumas, tus pulmones, todo estaba dispuesto. Me siento triste porque sé que tú tenías miedo de morir, porque sé que Andrés también teme a la muerte. Me siento triste porque dejas un hueco enorme, no en mi corazón porque estoy feliz de tener grandes memorias contigo y varias de tus largas largas historias, pero sí un hueco en la vida de Andrés que ninguno de los que quedamos podemos llenar. Tu presencia en mi vida es grande abuelo, grande grande. Formaste, con tu ejemplo, de manera excepcional al hombre más importante de mi vida. Tú no fuiste un hombre educado ni fuerte ni poderoso, abuelo, fuiste hombre de corazón enorme y noble, nada rencoroso, nada complicado, trabajador y luchador y de vida sencilla. Fuiste un buen hombre, abuelo.
Descansa ya. Descansa abuelo, ya te lo mereces.
Esta tarde papá me partió el corazón cuando me llamó para decirme "ya no alcancé a llegar".
Ya te tocaba abuelo, se te fueron tus nueve vidas de gato. Tenía que pasar, supongo, tus ochenta y pico de años, la inesperada muerte de tu esposa en septiembre, la artritis y las reumas, tus pulmones, todo estaba dispuesto. Me siento triste porque sé que tú tenías miedo de morir, porque sé que Andrés también teme a la muerte. Me siento triste porque dejas un hueco enorme, no en mi corazón porque estoy feliz de tener grandes memorias contigo y varias de tus largas largas historias, pero sí un hueco en la vida de Andrés que ninguno de los que quedamos podemos llenar. Tu presencia en mi vida es grande abuelo, grande grande. Formaste, con tu ejemplo, de manera excepcional al hombre más importante de mi vida. Tú no fuiste un hombre educado ni fuerte ni poderoso, abuelo, fuiste hombre de corazón enorme y noble, nada rencoroso, nada complicado, trabajador y luchador y de vida sencilla. Fuiste un buen hombre, abuelo.
Descansa ya. Descansa abuelo, ya te lo mereces.
viernes, noviembre 28
decisions, decisions
sometimes you have to make a choice, and usually that's never easy
you have to risk yourself, you have to give up something important you like as well
but life is all about it
decisions, sacrifices, rewards, losses
you cannot have all
it's just surprising how easy some decisions can be made, though
so natural, so obvious, so inevitable
I like to think is my heart who knows what's the best
I just need to know my heart was right enough.
I learned this so much time ago,
still is not easy.
you have to risk yourself, you have to give up something important you like as well
but life is all about it
decisions, sacrifices, rewards, losses
you cannot have all
it's just surprising how easy some decisions can be made, though
so natural, so obvious, so inevitable
I like to think is my heart who knows what's the best
I just need to know my heart was right enough.
I learned this so much time ago,
still is not easy.
miércoles, agosto 27
candidez
Teníamos poco de conocernos pero luego luego empezó con sus preguntas insidiosas y sus toritos, una de sus favoritas era: ¿qué es lo que mueve al mundo: el poder, el dinero o el sexo? Mi respuesta no variaba: el poder, y la suya siempre era: no Karina, es el sexo. Como hace mucho de eso, no se me ha ocurrido preguntarle recientemente qué tanto de eso era cierto y qué tanto eran nomás sus hormonas de los 19 años. También por ese entonces Fer me había contado que pensaba estudiar Relaciones Internacionales para poder entender la balanza de poder que mueve al mundo. Cuatro años y medio después los dos nos graduamos de Economía.
Desde chavita me fue difícil entender y aceptar la desigualdad y la pobreza. A los 10 años califiqué la situación como algo injusto, y decidí que quería estudiar Derecho para traer la justicia a este mundo. Poco después intuí que por ahí no iba la cosa; una chiripada me hizo fijarme en la Economía y creí que la clave tenía algo que ver con el dinero. Mi percepción se fue refinando, aparentemente: la disparidad en la distribución del ingreso como un reflejo del inequitativo acceso a las oportunidades de desarrollo, las fallas de los mercados, efectos del entorno macro, blablabla. Pero no, de nada sirve entender y explicar cómo es que un país como Zimbabwe puede tener a más del 80% de su población desempleada y tasas de inflación de 11 millones por ciento (aunque creo que nunca me había imaginado que una cifra así pudiera existir, según las equivalencias, una barra de pan viene costando alrededor de $150 USD), si no se puede hacer nada porque la clase política de un país es la que dirige y lo lleva al caño, derechito y sin escalas. Y ahí están esos tipos, rascándose la espalda el uno al otro y robando a discreción en tiempos de bonanza, y sacándose los ojos y desconociéndose cuando el barco se hunde, mientras la gente se muere de hambre, cuando no tiene fuerzas o medios para poder huir. Y una vez más, uno acá bien mono inútil, nomás mirando.
O sea que para el caso da lo mismo Fer, lo que mueve al mundo es la voluntad, buena o mala, pero lo mueve.
Desde chavita me fue difícil entender y aceptar la desigualdad y la pobreza. A los 10 años califiqué la situación como algo injusto, y decidí que quería estudiar Derecho para traer la justicia a este mundo. Poco después intuí que por ahí no iba la cosa; una chiripada me hizo fijarme en la Economía y creí que la clave tenía algo que ver con el dinero. Mi percepción se fue refinando, aparentemente: la disparidad en la distribución del ingreso como un reflejo del inequitativo acceso a las oportunidades de desarrollo, las fallas de los mercados, efectos del entorno macro, blablabla. Pero no, de nada sirve entender y explicar cómo es que un país como Zimbabwe puede tener a más del 80% de su población desempleada y tasas de inflación de 11 millones por ciento (aunque creo que nunca me había imaginado que una cifra así pudiera existir, según las equivalencias, una barra de pan viene costando alrededor de $150 USD), si no se puede hacer nada porque la clase política de un país es la que dirige y lo lleva al caño, derechito y sin escalas. Y ahí están esos tipos, rascándose la espalda el uno al otro y robando a discreción en tiempos de bonanza, y sacándose los ojos y desconociéndose cuando el barco se hunde, mientras la gente se muere de hambre, cuando no tiene fuerzas o medios para poder huir. Y una vez más, uno acá bien mono inútil, nomás mirando.
O sea que para el caso da lo mismo Fer, lo que mueve al mundo es la voluntad, buena o mala, pero lo mueve.
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