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martes, abril 27

I Could Be Illegal

Acabo de imprimir una copia de mi pasaporte y de mi visa, así como de los teléfonos de los consulados mexicanos en el estado y un número gratuito que el gobierno mexicano ha puesto a disposición de los mexicanos residiendo en Arizona en caso de ser víctimas de algún tipo de abuso por parte de las autoridades estadounidenses. Según el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores que explica las generalidades de la nueva ley antiinmigrante del estado de Arizona SB1070, sin embargo, esta legislación (que aún no entra en vigor) requiere que en caso de ser solicitado, uno debe presentar los documentos originales con los que entró legalmente a Estados Unidos, so pena de ser remitido a un centro de detención migratoria. RP2 sugirió la semana pasada que si se trataba inicialmente de una multa él estaría dispuesto a pagar las multas cuantas veces fuera necesario antes de verse obligado a mostrar sus documentos. Yo me rehuso a cargar mis documentos originales, pienso que es arriesgarse mucho, pero definitivamente no quiero tener que lidiar con la prepotencia "justiciera" de este país. Llevo una semana profundamente triste y enojada a propósito de esta ley. Fue WR el que me habló de ella el martes, preocupado porque no era claro si en caso de detención uno sería deportado o "sólo" encerrado, e insistiendo para que renovara mi ID del estado y cargara con mi pasaporte desde ya. Mi jefa en el proyecto sobre migración en el que trabajo (justamente analizando una ley que penaliza la contratación de trabajadores indocumentados) tuvo el teléfono sonando todos los días. El fin de semana recibí llamadas y mensajes de amigos y familiares preguntando sobre lo mismo. Y el acabóse fue la noche del domingo en que tuve una pesadilla horrible en donde mi hermano, una chica desconocida y yo estábamos en medio de una guerra, tratando de escondernos de los soldados que estaban matando gente en el edificio de enfrente. En mi sueño vivía en carne propia el terror narrado en tantas historias que había leído sobre el holocausto judío. Desperté cuando mucha gente llegaba huyendo tratando de protegerse en nuestro escondite y llamando la atención de los soldados. El sueño y todo lo que sentí en él me mantuvieron inquieta y molesta durante todo el día. No comparo en absoluto esta situación con lo que pasó durante la segunda guerra mundial, pero creo que inconscientemente en mi cabeza se quedó la primera impresión que tuve cuando supe de esta ley: una ley xenofóbica que te hace sospechoso de inmediato sólo por tu apariencia (una sospecha que ni siquiera tiene un criterio definido para justificarse).
No quiero exagerar, no quiero arriesgarme, pero tampoco quiero quedarme con los brazos cruzados. Es por eso que la propuesta de Linda Greenhouse en el NYT me ha gustado: link aquí, propuesta en el último párrafo.

martes, noviembre 17

la otredad, reloaded

O de cómo a pesar de mi enojo siento tanta pena por ti.

Aunque me esforcé por evitarlo, acabé cansada y algo de malas, creo que por el mismo cansancio, pero como sea, ¿ya había mencionado cómo me fastidia la gente a veces? Mafalda lo dice mejor en esta tira que ya había puesto aquí (de ahí el reloaded).

Intento no tomarme las cosas tan a pecho o tan personalmente, pero supongo que en ciertos temas no puedo evitarlo. También es que no soporto los secretismos, la crítica burlona o la crítica por joder en lugar de hacerla constructiva y ayudar.
No sé si había notado que yo estaba sentada a pocos metros de ahí y lo hizo con dolo. Me caló en principio escuchar críticas a nuestro trabajo, pero luego me di cuenta cómo iban con toda la intención de pendejearnos. Si hubiese venido de otra persona lo hubiese encarado y le hubiese pedido una opinión sincera, pero no me tomé la molestia porque no pretendo perder mi tiempo con orangutanes como este tipo.
Mi asesor es experto en temas de discriminación laboral y ha hecho evaluaciones en organismos e instituciones en los que uno no imaginaría que aún hay diferencias en la percepción de salarios entre hombres y mujeres aún cuando no haya discriminación por origen étnico. En pleno siglo XXI y en sociedades "desarrolladas" el género de una persona pareciera ser la característica más determinante para la remuneración por su trabajo, aún por encima de sus cualificaciones y su experiencia. Pareciera increíble pero es cierto, y no debería sorprender cuando uno se topa con gente así, que piensa que si una mujer es extranjera con un apellido exótico impronunciable lo mejor que le puede pasar es casarse con un hombre de apellido decente que además de darle la residencia le ayude a integrarse a una sociedad homogénea, que piensa que pobrecitas subdesarrolladas las mujeres que nomás por ser niñas tienen que darles incentivos económicos como premio por haber llegado a un posgrado, y que piensa que un equipo de tres mujeres no puede hacer algo de provecho en un área que su ego le hace pensar que ya domina. Podrás doctorarte en un par de años más, pero eso no te quitará lo ignorante si no logras ver más allá de tus narices; pero estás tan pagado de ti mismo que dudo que te tomes la molestia. Me da tanta pena por ti. Me da tanta pena por la mujer que pronto será tu esposa.

Quería decir más cosas, pero voy a enredarlo todo. Sólo que tenía que poner algo porque la intolerancia a la diferencia y los prejuicios son algo que no puedo entender de este mundo. Pienso que éste sería un mejor lugar para vivir si por unos minutos supiéramos ponernos en los zapatos del otro, si aprendiéramos a escuchar y ver mejor antes de juzgar. No digo más porque luego les da por decir que soy feminista y eso tampoco lo entiendo. La equidad y la tolerancia no se deben reducir a una mera cuestión de género.

domingo, noviembre 8

un mundo cruel

No sé qué decir, pero es el tipo de cosas de las que creo tenemos que enterarnos, porque no somos islas y porque no sólo pasan al otro lado del mundo, sino en lugares más cercanos de lo que parecen.

Testigo del horror. El pueblo más triste del mundo --John Carlin, El País Semanal.


Y a propósito, una transcripción de Julio Cortázar, de las muchas que quisiera incluir aquí:

Las buenas conciencias

Sos así: inteligente, clara, refinada,
vivís en armonía con las gentes, las cosas y las plantas
que has elegido despaciosamente,
rechazando sin ruido lo que quebraba el ritmo diurno,
la calma de tus noches.
Eso no significa que ignores este caos,
este fragor de sangre que llaman siglo veinte.
Al contrario, seguís muy de cerca
cosas como el racismo, el apartheid y las transnacionales,
la sangre en Argentina y Chile y Paraguay y etcétera.
Cada tarde a las seis comprás Le Monde
y te indignás sinceramente
porque todo es violencia, violación y mentira
en Dublín en Beirut en Santiago en Bangkok.
Y después cuando vienen Paulita y Juan y Pepe
les explicás con té y tostadas que esto no puede ser,
que cómo puede ser que esto sea así, y la mesa
se llena de protestas democráticas,
de migas humanísticas y Derechos Humanos (cf. Unesco).
Todos están de acuerdo, y todos sienten
que están del justo lado, que hay que aplastar a Pinochet,
pero curiosamente
ni ellos ni vos han hecho nunca nada
para ayudar (digamos, dieron plata, se solidarizaron
algunos con las campañas periodísticas),
porque les lleva lo mejor del tiempo
aplastar al fascismo con perfectas razones silogísticas
y sentimientos impecables.
Es evidente que leer Le Monde
es ya un combate frente a los que leen el Figaro.
Lo importante es saber dónde está la verdad
y repetirlo y repetirlo cada día
a los mismos amigos en el mismo café.
Casi una militancia o poco menos,
casi un peligro porque en una de ésas
te oye un fascista y ahí nomás te fichan.
Oh, querida, ya es tarde,
andá a dormir pero antes, claro,
las últimas noticias. Mataron
a Orlando Letelier. Qué horror, verdad.
Esto no puede ser, esta violencia
tiene que terminar.
(Suena el teléfono, es Paulita
que acaba de enterarse.)
Da gusto ver
cómo vos y tu gente participan
de la historia.
Vas a dormir tan mal, verdad, mejor quedarse oyendo música
hasta que venga el sueño de los justos.

jueves, junio 11

río

en medio del verde y rodeada de azul, hoy llueve y en su alma se siente ese extraño estado de ligereza

cada vez se convence más de que se asentará en un lugar donde pueda estar rodeada de agua

jueves, marzo 19

(sin título)

Ésta es la foto que quise tomar la otra vez y se me pasó, el saguaro ése seguía ahí, viejito y todo. Cuando me vaya de aquí para siempre iré de nuevo y tomaré la misma foto, a ver qué fue de su suerte.


Y ésta la caída principal de las Seven Falls. Yo no vi siete de todos modos y como que creo que se refieren a los niveles y no a que haya siete caídas de agua, como sea, la que sigue está seca pero dicen que en la temporada de lluvias también hay agua aquí, y que si llueve mucho muchísimo es peligroso y la gente se muere (cosa que pasó hace menos de cinco años, bueno, esa oración está mal; quise decir: es peligroso y una vez varias personas murieron llevadas por la corriente y golpéandose con las rocas).



Ésta es la roca que me protegió del sol un rato, y el agua estaba heladísima, por un momento creí que me iban a dar calambres del frío y luego de volverme a poner los zapatos y volver a caminar. Hay otras fotitos en el flickr, pero en realidad es triste porque son paisajes bellos pero el bendito sol y mi pobre camarita no nos dejan sacar fotos a la altura.


La mejor imagen decidí no fotografiarla, es como un ejercicio de continencia que a veces me gusta hacer: guardar imágenes en la memoria y los sentimientos que me provocan. Eran varias chollas (Cylindropuntia cholla), mi cactácea favorita, y unos mini saguaritos creciendo en unas rocas color arcilla con ribetes negros-grisáceos. Me gustó su organización, como estaban distribuidas, y la variedad de colores. Me gustan esos pedazos de montaña que parecen haber sido cortados con sierra, filosos acantilados, todo eso. Mhmm... soy mala para describir, quizá para la próxima mejor sí tome la foto. Pensé mucho en Andrés y todos estos lugares llenos de piedra a los que quiero llevarlo cuando venga, si es que algún día viene, y pensé en que entonces aprenderé mucho cuando le pida que me explique esas cosas, pero después recordé aquel viaje que hicimos a Monterrey hace quién sabe cuánto y a todas nuestras preguntas sobre geología él nos respondía a mi hermano y a mí: son rocas sedimentarias y ya...

J y yo somos buenas hiking partners, supongo que es el tipo de cosas que una puede concluir después de hacer un recorrido de cinco horas y cachito. Eso de hablar cómodamente de cualquier cosa y luego sacar algún tema más acá, llegado un punto de descanso en la caminata que te lleva a un poquito de reflexión, y luego no hablar absolutamente nada porque ya las piernas te duelen hasta el alma y no ves la hora de regresar al estacionamiento. Fue justo cuando veníamos de vuelta que me dijo que a veces le dan ganas de ser de nuevo una niña de diez años y pasarla bien sólo con salir a andar en bicicleta y regresar sedienta a casa a tomar limonada preparada por su mamá. Dijo que era en esa época cuando no se preocupaba por absolutamente nada. Yo respondí con una sonrisa, pero no fui recíproca con algún comentario similar. Ya después en casa, mientras tomaba un baño, me quedé pensando que mi niñez no estuvo en absoluto exenta de preocupaciones y quizá por eso no idealizo mi infancia. No obstante, pienso que mi vida hasta antes de los 22 años estuvo prácticamente libre de incertidumbres y eso hacía las cosas mil veces más llevaderas. Y es que a partir de los 22 me topé con un mundo en el que las certezas son pocas, la seguridad escasa y todas las decisiones se convierten en viles apuestas. Pensé en cantidad de cosas que no voy a escribir aquí, pero mi quasi-conclusión fue ésta: las preocupaciones son controlables pero la incertidumbre no. En realidad esto no tiene mucho sentido si uno considera que las incertidumbres nos preocupan, blablabla. En fin, palabrería; para el caso da lo mismo si uno tiene que aprender a vivir con eso :)

*

La pregunta del día: ¿así como hay gente que parece no poder vivir estando sola, hay gente que no puede vivir acompañada? y con vivir me refiero a la vida, no a habitar una casa.
No sé, las asimetrías de este mundo a veces duelen, a veces desconciertan, a veces aterran.

La segunda pregunta del día (de alcances más de corto plazo, pero definitivamente más prácticos): ¿cómo es que puedo ponerme a contar mi vida aquí, pero ser incapaz de escribir una buena carta de motivos donde me eche flores y los convenza para que me den dinero?

lunes, marzo 16

miscelánea

Mi hit parade de la chamba de madrugada

Mientras México se preparaba para deleitarse con la excelsa música de radiohead, yo me encontré con un dueto hollywoodense que según el last.fm clasifica como indie electrónico o algo así aunque a mí me suena como pop disfrutable y que me amenizó por un buen rato mientras probaba diferentes variaciones a mi especificación empírica. Ringside fue una agradable sorpresa y por si les interesa su disco lo conseguí aquí. Encontrarse con buena música de fondo mientras uno trabaja no es fácil, sobre todo considerando mi fluctuante estado de ánimo, y clasificarla como música de fondo para el trabajo suena injusto pero no es despectivo. Tiene que ser música agradable, que deleite al oído pero sin distraer ni alterar. Hoy probé con Counting Crows y luego The Dandy Warhols, cuya canción "You were the last high" me gusta muchísimo. Ahora vuelvo a Ringside y luego Mecano, los Enanitos Verdes, Fobia y así me la voy a llevar hasta terminar de editar mis tablas de resultados, que espero que sean la versión definitiva, que ya tenemos que movernos a otra cosa. Tengo toda la intención de (y la presión para) que éste sea un spring break muy productivo.

*

Tribulaciones de una aspirante a economista de quién sabe qué calaña

Supongo que no es tan malo levantarse a mediodía si logro avanzar satisfactoriamente de madrugada. Mi meta es terminar de editar ya todas las tablas finales para poder ir escribiendo sobre los resultados durante la semana, que por fin ya parecen consistentes y bastante razonables. Por un lado me entusiasmo y creo que puedo sacar dos líneas de investigación a futuro de aquí, pero por otro lado me entra lo tiranetas y el nerviosismo de las cuatro de la mañana y veo que uno de los puntos fuertes que le vio PF a este paper se va al caño porque tengo que cambiar toda la metodología que he seguido hasta ahorita y si me pongo a hacer logits ordenados no es algo que vaya a poder salir este año, sobre todo considerando que tengo que sacar el otro paper para dentro de un mes (incluyendo un multilogit que no sé cómo carambas programar todavía) y que todavía creo que si consigo información puedo trabajar la idea ésta que tengo de los sindicatos daneses para mi 3rd year paper. Quizá eso se vaya para la lista de posibles cosas qué hacer ahora que parece que no voy a poder conseguir la chamba de verano. Me apachurra considerablemente el ánimo sentir que estoy trabajando en algo en lo que me emociono mucho pero a lo que no le veo posibilidades serias de publicación o siquiera de poder competir para romper el patrón que llevan en el departamento de premiar sólo papers teóricos y no aplicados.

*

Feria del libro

Me lancé la tarde del domingo en lo que volvía a funcionar la impresora del departamento, e iba sin esperar gran cosa porque creí que iba a ser como los "grandes" eventos que organizan en mi mini pueblito y fue bueno porque al final me gustó mucho y la pasé bien. En verdad fue más grande de lo que pensaba, con un ambiente festivo y súper agradable, feria al aire libre en una tarde soleada y fresca y rodeada de florecitas en todas las jardineras y cantantes de folk para niños y autores locales increíblemente amables y accesibles y buenas ofertas. Me hice de dos libros de historia regional: uno de semblanzas de mujeres destacadas alrededor del área del Gran Cañón y otro de fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX en el Oro Valley, más un folletín de las actividades mineras de la zona. Lo más interesante fue descubrir el hervidero de actividad literaria en el estado y en particular en el sur: libroclubs, asociaciones de historiadores, de escritores de cultura chicana y nativa, de narrativa de misterio y de romance, de historia oral, editoriales independientes y una red de escritores freelance, más numerosos grupos de voluntarios del sistema de bibliotecas públicas, de promoción a la lectura e incluso de organizaciones que trabajan en la alfabetización de adultos. Lo que primero me provocó como ternurita se convirtió en una profunda admiración y en una oportunidad para ver este lugar con otros ojos y mucho más respeto.

domingo, febrero 22

hoy (y ayer y uno de estos días)

hoy




(y no me di cuenta que por estar mirujeando y buscar una buena toma se me fue la onda y me seguí platicando con J y finalmente ya no tomé nada de ese punto de unión de las montañas en 7 falls... pero para la próxima, segurísimo)

ayer




y todo mundo me canceló pero de todos modos me lancé porque es cuando aprovecho para bailar esta música y E siempre me hace el favor de invitarme; me encanta el cuate que los dirige, tiene una vitalidad impresionante y un carisma que a veces es difícil encontrar en este mundo, siempre me pone de buenas escucharlos y verlos tocar... Carnaval Brasileiro versión pueblito pichurriento, por eso no tomé más fotos que éstas, además estaba a nivel del escenario y mi cámara no es buena para panorámicas, así que no se puede ver absolutamente nada de los más de cien tambores en escena, pero es una vibra súper linda... finalizaron con una versión muy particular de One Love de Bob Marley y luego su súper popurrí tamborilero... calorcito rítmico, parecía primavera :)

uno de estos días



mis tenis converse, ya no tan nuevos, pero que adoro... edición especial de aniversario, sólo que un aniversario de hace como dos años o algo así, por eso los encontré de puro churro y en oferta :) la verdad es que sí uso zapatos y hasta tacones, pero amo los tenis y tengo esta reciente fascinación por los converse y estos están rechulos :) (fin de los 5 minutos de esta material girl)


***

A veces cuando peor me siento es cuando más segura estoy de que todo saldrá bien. Las cosas nunca pueden ser tan malas. No creo en la vida eterna, así que sólo nos queda tratar de ser felices en los cortos días que tenemos de prestado.
Estoy buscando mi ventana, y aún así creo que no todas las puertas están cerradas. Oh no, definitivamente no; sólo lo que es natural, lo que ya tenía que ser.

miércoles, enero 14

de vuelta

Día dos en mi pueblito en medio de la nada, en el que nunca pasa nada. Pero es que si en tres semanas no cambié yo, ¿cómo espero que cambie esta mancha urbana tan dispersa?
Recién me enteré que ésta es una de las ciudades most bike-friendly del país. Y yo sin una bicicleta. Las dos únicas pseudo-resoluciones de año nuevo se las dije todavía el año pasado a R una noche que volvíamos del cine: hacerme de una bicicleta y hacer el examen de manejo para sacar la licencia. Ha sido una de las contadísimas ocasiones en que le saqué a R una carcajada. No creo en los propósitos de año nuevo, es como una superstición de que una vez que lo dices es porque no los vas a cumplir. La cosa es que no tengo dinero para comprar una bici, al menos no como la quiero: una de ésas medio retro (no recuerdo el nombre del modelo), color rojo quemado metálico, de ésas de niña para cuando uso falda, y con una canasta al frente; la más barata que encontré costaba USD$14o, más el cambio de pintura; ni tengo dinero para pagar lecciones de manejo para practicar, y mi orgullo es demasiado para pedirle a alguien que me lleve a dar de vueltas por ahí en su auto. En resumen: EXCUSAS. La verdad es que me he colgado la etiqueta de estar imposibilitada para manejar cualquier vehículo que tenga ruedas. Tengo dos piernas y un pase para el autobús, con eso me basta. No necesito de un auto para demostrar progreso o que soy una mujer emancipada. Y sí, también, me da pánico.
Ayer fui al súper. En la parada del bús estaba una señora simpatiquísima, viejita viejitita, pero con una sonrisa y una mirada tiernísimas, increíblemente amable. Llegó el autobús y todos en el parabús nos pusimos de pie, la señora estaba al principio de la fila pero tardó en pararse, y me hizo señas para que pasáramos nosotros primero, yo estaba detrás de ella y le ofrecí mi brazo como palanca y le dije que pasara primero. Ella me dio las gracias y dijo "sure, sweetie, age comes before beauty". Todos en la fila nos reímos. A lado de ella se sentó una mujer joven con su hijita de unos cuatro años. La señora saludó a la niña, y ésta se puso a enseñarle las fotos de la cartera de su mamá; empezaron a hablar en español. La voz de esa mujer me fascinó, una voz de una anciana que había vivido todo y estaba en paz consigo misma. A lado de ella iba otra mujer, vestida de enfermera y con la cara con muestras de desvelo y cansancio. Ella también entendía español y empezaron a hablar según la niña le mostraba fotos a la señora. La señora empezó a contar de cuánto extrañaba ir a un baile "ahora ya no hacen tardeadas", dijo. Se bajó y todos nos despedimos de ella. Ella nos dejó bendiciones y sonrisas. Todavía pienso en ella y me deja una sensación como de bienestar. No sé cómo hay personas que pueden transmitir cosas tan bonitas con su sencillez y amabilidad.
Como era un martes en la tarde hice mi súper tranquilamente. Generalmente voy los fines de semana y con el tiempo contado, pues sólo tengo 50 minutos para hacer las compras y regresar al parabús a esperar mi camión de regreso a casa. Pero entre semana el bus pasa cada 15 mins y aún no era día de escuela, así que no me iba a tocar un camión lleno. Me puse a cazar rebajas en el pasillo de ofertas, y mientras checaba la información nutricional del jamón enlatado SPAM un hombre se paró enfrente de mí y comenzó a hablar de las maravillas del supuesto alimento. Nada cambia en este pueblo sureño, pensé. No importa lo que hagas, ni que traigas los audífonos puestos, siempre alguien cerca de ti se pondrá a sacarte plática de lo que sea. Me contó después que recién descubrió que SPAM tiene un auto que corre en la serie NASCAR y cosas así. Luego me contó otra historia de cuando conoció a su mujer en una gasolinera y de cómo ahí se habían robado unas latas de SPAM. Me reí y él siguió hablando de cómo su mujer lo abandonó después de más de 20 años de matrimonio; en eso a él se le cayeron unas tarjetas de presentación que traía en su cartera entre las que estaba buscando algo. Se disculpó diciendo "esto siempre me pasa cuando platico con una mujer bonita". Yo me volteé indecisa entre llevar la crema de cacahuate con o sin trozos. Él continúo: "es en serio, todas las mujeres son bonitas, pero tú además tienes un rostro muy dulce". La verdad es que era un tipo bonachón, y su plática parecía no combinar con su apariencia: un pendiente algo barroco colgando de su oreja izquierda y los brazos con tatuajes en partes algo verdosos, evidencia de que se los había hecho ya hace mucho tiempo sin haberlos retocado. Se movió enfrente de mí y eso me puso alerta, pero en el fondo lo sentí como alguien benigno. Me dijo "no llevas anillo de casada y eso sí es difícil de creer, aunque eres muy joven todavía"; yo me reí, porque nunca me habían dicho tan así que estaba en edad de merecer, y por lo curioso de la situación, de algo como ligue de súpermercado con un señor cuyo hijo mayor tenía más de 35 años, y considerando esta fijación mía por los minisúpers y tienditas de conveniencia en donde me gustaría casarme (referencia directa a la película That thing called love). Me dijo más cosas y me di cuenta que era un hombre que se sentía solo, pero después de unos minutos le dije que tenía que irme. Nos volvimos a topar en otro pasillo, me dijo que había sido amable en escucharlo. Traía en las manos una dona escarchada y me pidió que antes de que me fuera fuese a la pastelería y tomara una también, que eran muy ricas y que el dulce me haría sentir bien. Me hizo prometerle que lo haría. Terminé de hacer mis compras y pasé por la pastelería por una dona, porque creo que las leyes se hicieron para romperse, pero las promesas se hicieron para cumplirse, definitivamente. De vuelta a casa me sentí un poco como Blanche DuBois, por aquello de "siempre confíe en la bondad de los desconocidos".
He pasado la mitad del tiempo cocinando. La lista de pendientes crece; tacho las tareas realizadas y apunto otras más, y aún así me he puesto a cocinar. Terapia ocupacional, tratando de rescatar el gusto de hacer comida sólo para mí. Algo así. He decidido cambiar el status-quo de muchas cosas que me molestan, para que dejen de incomodarme. Cocinar es un primer paso en este experimento y ha funcionado.
Volví a clases hoy y traía el ánimo enflaquecido. Todo indica que debo tomar este curso de estadística bayesiana y me asusta, me genera sentimientos encontrados. Por un lado creo que es un buen reto y que aunque duela y le sufra, me va a servir a futuro...; por el otro lado me intimida el hecho de voltear a mi alrededor y ver gente tremendamente buena y con mentes tan brillantes con gran capacidad de abstracción. Al menos aún está W por aquí, aunque sea por unos meses más tomando la clase de oyente, que entiende lo que pasa, y de paso se ríe de mí y eso de alguna manera aliviana las cosas, porque me hace reír de mis quejas. Me siento el prietito en el arroz, tal cual; yo veo alphas y thetas y funciones de distribución y si no les encuentro un ejemplo concreto, aterrizado, intuitivo y en lenguaje llano, no puedo lidiar con ello, lo sufro tanto. Hacen falta tantos Diéguez en el mundo, matemáticos maravillosos que sepan explicar el cálculo integral y diferencial haciendo referencia a Platón y Aristóteles, y explicando todo con gansitos, tamales y vasos de leche...
Así las cosas, pese a todo, siento que esto va bien. En octubre del año pasado comencé a agarrarle gusto a este lugar. Hace dos días, por primera vez, sentí que estaba volviendo a casa.

sábado, noviembre 15

hoy










Increíble pero casi cierto: a Karina comienza a gustarle vivir en el desierto ;)

sábado, septiembre 13