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miércoles, septiembre 9

excited but terrified!

La verdad es que ni tiempo había tenido de digerir esto totalmente, y tampoco había querido darle más importancia de la necesaria, pero la verdad la verdad es que ¡tampoco se trata de relegarlo! y es que me muero de los putos nervios pero estoy entusiasmadísima como hacía mucho que no me sentía. Y es que también es la ciudad, la vibra, y la buena vida, claro, pero eso es al margen :)
Por mientras, me siento tal cual como la cenicienta en versión corporativa: no es el príncipe azul, pero sí, por mucho tiempo, ha sido el trabajo de mis sueños. Al menos seis años buscando una oportunidad y ésta salió sin siquiera esperarla (y quizá con un mucho de chiripa), apenas un par de días pues, pero al menos podré decir que estuve aquí. Veremos qué pasa. Por mientras ya estoy a unas cuantas cuadras de la casa de O, y ya tengo en el clóset la blusa camisera mejor planchada de mi historia, mi pantalón negro ejecutivo y mis flats (como Michelle!), obviamente rojos: el toque personal.
Pero veremos. Y pues si al final las cosas no acaban bien, siempre podré mandar todo al carajo y salir por ahí a turistear, total, ya está pagado (pfff!)...

viernes, agosto 7

andanzas

Cuatro días no son en absoluto suficientes para estar en una ciudad que una quiere tanto y en donde hay gente maravillosa que una quiere tanto; no son suficientes pero sí bastante necesarios. Una visita bastante no planeada pero bastante completa a pesar de las correteadas. Pude hacer mi peregrinaje hacia los tres lugares que más guardo en mi corazón, y me sentí increíblemente feliz de poder reencontrarme con grandes amigos y atestiguar los importantes cambios que han tenido sus vidas, poder acompañarlos en momentos ahora tan difíciles, poder disfrutar de la magia que creamos juntos, la que quiero que nos continúe. De pronto me sentí plenamente consciente de que estaba atesorando nuevas memorias, algo un poco difícil de explicar, y sentí una parte de mí tranquila y renovada. De alguna manera siento que fue una visita que me dejó una sensación de bienestar y quizá de plenitud. Finalmente, en un último repaso de los hechos, esta mañana recorrí todo el Eje Central con El club de los Beatles de fondo en Universal Stereo, la cereza en el pastel fue subir al autobús y que antes de la película pasaran un video de Frank Sinatra (Body and Soul): una última coincidencia linda de despedida, you know, hasta la próxima vez ;)

Estoy ahora en una estancia corta con los Jóvenes Exploradores y estaría totalmente aterrada si no es porque me encuentro en un lugar maravilloso que satisface bastante bien los criterios para calificar como paraíso personal; tengo que volver en mejores y más tranquilas circunstancias. Estar en eventos así me hace consciente de lo verde que estoy para tantísimas cosas y de las carencias con las que cargo, pero me alegro de lo mucho que aprendo y de descubrir más y más facetas de la naturaleza humana de las que por hoy no hablo porque ya me está dando sueño.

update, 19hrs: first I was happy I could survive, then I realized, oh poor candid kitten, that cats only have nine lives; how many do I still have in this academic life?

jueves, junio 11

río

en medio del verde y rodeada de azul, hoy llueve y en su alma se siente ese extraño estado de ligereza

cada vez se convence más de que se asentará en un lugar donde pueda estar rodeada de agua

miércoles, diciembre 17

winter break

Me gusta viajar en avión, pero odio los aeropuertos, me siento súper insegura en ellos, y hacen todo más complicado. Siempre tengo la ansiedad de que se van a perder mis maletas, que la señorita del mostrador las registró mal y van a acabar en quién sabe dónde o se van a quedar perdidas en el vuelo de conexión o algo así. Cada que puedo me subo al avión y checo por las ventanillas los carritos y las bandas por donde cargan las maletas y procuro divisar mi maleta a lo lejos; cuando logro hacerlo siento que puedo viajar tranquila. Luego están las largas larguísimas horas de espera y los montones de puntos de revisión, más aduanas o cosas de ésas, que me han hecho pasar varias vergüenzas, como la vez que le lloré al señor de migración para que no me hiciera más preguntas y me dejara pasar porque estaba a punto de perder el vuelo o la vez que entré al avión en calcetines y casi a medio vestir porque (de nuevo) ya iban a despegar y yo iba tarde y era de cuando te quitaban los zapatos, chaquetas y cinturones y te pasaban por el detector de metales antes de abordar. La única ventaja de los aeropuertos es que los baños están por lo menos un poco más limpios, y que hay más opciones para comer (aunque también más caro) y más lugares para sentarse. Fuera de eso, y a excepción de la TAPO en el DF, prefiero las centrales de autobuses a donde puedes llegar de la calle al camión sin ningún problema y entregar tu maleta directamente al señor maletero y ver con tus propios ojos que sí, que tu maleta va en el autobús correcto. Los precios del autobús siempre son los mismos, nada de esas ondas raras de que si compras con antelación el boleto te sale más barato o cosas así (y eso nomás por decir algo, porque la competencia y la política de precios en la industria aérea son en verdad un quilombo), y lo puedes comprar hasta 5 minutos antes de salir, a veces con suerte llegas rayando pero la señorita de los boletos es amable y le habla por radio al chófer pa que te espere, nadie te quita los zapatos en el camino y nadie te hace jetas por llegar corriendo. Y pues sí es mono andar por las nubes, pero a mí me encanta más el paisaje en carretera. Pero ya, fin de la historia quejicas. Últimamente he escuchado a varias personas autodefinirse como quejumbrosas y parecen estar orgullas de ese hecho, a mí no me gusta quejarme pero me sale automático y parece que no lo puedo evitar. Y me aguanto las ganas para no venir a lloriquear mi desesperación por este asunto de hacer maletas que tanto tanto detesto... en fin.
Ahora sólo queda esperar, que ya cuento las horas para largarme de aquí. Sólo necesito que R aparezca en algún momento, o que por lo menos no olvide que mañana tenemos que salir temprano. Me choca el día antes de mi partida, porque tengo un montón de energía condensada que no puedo sacar de manera alguna sino yéndome. Ya limpié la casa, ya saqué la comida del refrigerador, ya me jodí la espalda lavando el baño y limpiando la estúpida tina que quedó hecha un desastre luego de que mi pobre hogar fungiera como albergue temporal por una semana (larga historia que muy probablemente ya no me anime a contar aquí), y aún así me siento hiperactiva. Todavía tengo que enviar mi propuesta de investigación para el próximo semestre, pero ante la dualidad indiferencia/entusiasmo que ha generado mi paper de migración prefiero dejarlo descansar un ratito y pensar un día más si voy a proponer ése o el anterior sobre el orden de nacimiento, con el que de todos modos sigo trabajndo, pero al menos me emociona saber que ya tengo una agenda de pendientes importantes. Recién me enteré que la ceremonia de graduación de la maestría será este sábado, lo cual en general me vale un rábano si no es porque se trata de esas ceremonias grandotas en una universidad de verdad con toga y birrete y esas cosas que yo nunca tuve porque siempre estuve en escuelas pichurrientas y/o chiquititas en donde no había nada de eso... como sea, lo que cuenta es el papel y ése llega hasta fin de mes. En fin, ya fue mucho autobalconeo por hoy.
Descansen, sean felices, tengan días buenos.

domingo, julio 6

moving around

de oeste a este, de norte a centro, del centro al norte, del norte al sur, de sur a norte, y de regreso. Y yo que creí que había cerrado un círculo para abrir otro y de pronto me veo repasando parte del mismo círculo, otra vez.
Lo que me emociona de todo esto es eso que dicen los duendes: siempre estamos de viaje.


mierda :(
-17:30- pues nada, que de la emoción me anticipé y no contaba con la refacción extraviada del coche y con las lluvias que no se van... apechugo pues, pero ando ahí por los rincones con trompa de pato... ni modo.
Como sea, Mano Negra me aliviana, no sé por qué. No he podido dejar de escuchar Mala Vida todo el día y ahí ando pa todos lados canturreando y brincoteando esa canción, ya aunque sea de consuelo :P



-23:55- que no, que no salió el sol ¡pero después de las 11am no cayó ni UNA SOLA gota de agua desde el cielo! pfffff... tantas vueltas y cambios de planes y andarme mordiendo la lengua y aguantarme con mi última sugerencia de ¿y si intentamos irnos en el chevy? Pero seguía viendo la duda en los ojos de Andrés y no me quedó más que decirle que estaba bien, que se fuera nomás él. 23:50 y ni una gota, se me prendió el foquito ése de rayito de esperanza... chance chance mañana salga el sol enorme, encabronado, completito y pues tons nos vamos todos... en eso estaba cuando la ventana se azotó con viento de lluvia y los chorros de agua comenzaron a caer, lluvia como la que nos inundó la colonia el viernes... y pues nel, acá me quedo, total, ya es la última semana y pues aprovecho pa descansar y todo eso. Pese al súbito desencanto ¿la parte linda de todo esto? Que de afuera me entra el olor a tierra mojada que se hermana con el suave perfume de mi ramo de gardenias :)

(ah, me entero en eluniversal.com.mx que René Avilés Fabila tiene nuevo libro, El amor intangible. Tengo un librito de él, regalo de navidad del ACSI, que no he podido leer; uh, pero me encantaron sus cuentos en Todo el amor, del que tengo buen recuerdo, así que eso indica que habrá que checar esta novela. En la página citan que dijo en la presentación: "Los carteros pasaron de moda para los amantes... ahora éstos solo nos traen hasta la puerta de la casa deudas y cuentas que pagar ... hoy se ama casi a ciegas y con frecuencia los amores son virtuales, como en el internet". Interesante, me intrigan esas historias literarias que fungen como registro antropológico de las tendencias actuales, habrá que checar)

(sí, otra vez tomé mucho pero mucho café cargado y ahora no puedo dormir)

miércoles, junio 11

.

Karina necesita clases de buenas maneras una vez más, y quizá recordar aquellos sermones de niña cuando le decían que debía comportarse con recato. De todos modos, de vuelta a la normalidad ahora, creo. No más exámenes por un rato, no más días de encierro en el mismo lugar y con la misma gente. Y aún así, eso de moverse de un lugar a otro me provoca esta sensación de discontinuidad que nunca termino de comprender/remediar/aceptar.

jueves, marzo 20

home, sweet home

Mhmm... en realidad no me moría de ganas de volver a casa, pero el deber llama y el dinero no abunda. También es bueno pararle a esos atascones descomunales de comida de buffet y a los desayunos americanos de huevos, patatas, salchichas, tocino, pan dulce/hotcakes, café y jugo de naranja (definitivamente lo que más disfruto de la comida gringa, pero que incrementan mis posibilidades de morir de un infarto). También esta pobre casa necesitaba algo de orden y limpieza después de 2 semanas de exámenes y una semana fuera.
En fin, pero qué buen viaje. Pese a que llegué a pensar en cancelarlo todo, me alegro de no haberlo hecho y aventarme contra los pronósticos. La pasé muy bien.
Primero estuve en el mero sur en uno de esos seminarios mezcla de reunión de pseudolíderes juveniles y modelo-simulacro de Naciones Unidas... pero nada que ver, para mi sorpresa. Conocí a gente increíblemente impresionante, de backgrounds muy diversos, con intereses diametralmente opuestos a los míos y también muy divertida. No, no hice amigos, pero fueron días muy lindos y aprendí muchísimo. También me quedé pensando en la importancia de la diversidad y en que ojalá así, dialogando, se pudieran resolver todos los problemas del mundo.
Después me moví un poquito al norte. Estaba muy emocionada por esto porque fue un viajecito que me eché en tren y hacía ya 3 años que no usaba el tren y nunca antes lo había hecho en EEUU. Pero después de esto creo que tampoco me han quedado ganas de repetir la experiencia. Los trenes están medio descuidados y el ambiente es medio feo... la gente aquí a veces puede ser tan fea. Tampoco los paisajes son bonitos, a diferencia de Europa, aquí no hay grandes campos abiertos ni pueblitos pintorescos; las vías férreas corren en las periferias de las ciudades, cerca de zonas industriales. La única ventaja en el sur de California es el tramo intercostero, a ladito del mar, pero eso dura muy poquito. El otro punto desfavorable es, según me explicaron, que hay concesiones para el tránsito de las vías, que en este caso tienen derecho preferencial de paso los trenes de carga; razón por la que llegué con más de una hora de retraso a mi destino, pues al parecer no hay coordinación al respecto. Muy mal, muy triste.
Finalmente estuve un par de días visitando a una amiga a quien quiero mucho y a quien había visto por última vez hace tres años, cuando ella tenía 4 meses de embarazo y la fuimos a despedir al aeropuerto. Tuve la bendición de conocer a su niña preciosa, quien al igual que su madre, me llamaba por mi apodo de la prepa. Me sentí bien contenta y ligera de alma. Me hizo bien organizar un poquito de mi vida reecontrándome con una vieja amiga, recordando cosas importantes que de alguna manera había olvidado. Y también siento que uno se renueva con una vida nueva, con el contacto con los niños. Uno de mis mejores recuerdos es arrullar a Denise antes de ir a la cama, la arrullaba tarareándole el vals de Tchaikovsky para La Bella Durmiente, o con fragmentos de El Lago de los Cisnes.
En fin, no se me ocurre algo interesante que postear aquí y el escritorio y el pizarrón indican que hay un montón de pendientes por despachar. Así que, los que puedan, disfruten de su semana santa o su spring break, si aplica :)




miércoles, julio 11

confessions of a torta eater


Esta mañana terminábamos de almorzar y aún indecisos sobre ir al sureste o no, esperábamos una señal divina que nos acabara por convencer de no ir (que el birlo no le quedó al coche, que no hicieron un último depósito bancario o algo así). En eso sonó el teléfono para dejarnos de estupideces: mi tío José (quien en realidad es mi medio primo) llamaba para avisarnos que el asma de mi abuelo empeoró y que estaba internado en el hospital desde ayer. Es así que son las 3am y en un par de horas estaré viajando a tierras húmedas y calientes del sur. Recién ayer terminé por fin de desempacar y ahora empaco otra vez para irnos unos días a ver a los abuelos y a toda esa familia que dejo de ver por años y que nos desconocemos mutuamente. La prioridad es ver a mi abuelo, pero quiero aprovechar para ver a mi abuelastro, el segundo esposo de mi abuela la estrafalaria; quiero también comer pulpa de mazorca de cacao, que es temporada y para mí es exquisita; muero por comer una gruesa de maíz untada con nata y mantequilla fresca, y tener de postre un heladito de leche bronca con canela y azúcar. Es un viaje que quiero hacer pero me pesa que no vaya mi hermano y que mis tiempos se agotan a gran velocidad.

En la noche llamé a mi muy querida Rose para despedirnos temporalmente y me invitó a acompañarla a un partido de basketball de su novio para platicar un rato. Hacía por lo menos un par de años que no me paraba por una cancha y lo disfruté bastante, me gusta mucho ver el basket en vivo. Después del juego nos fuímos a cenar tortas y es por eso que escribo ahorita.

Para quienes no lo sepan, acá en Tampico hay una creación culinaria bastante exclusiva: la torta de la barda. Se llama así porque una señora se iba a vender tortas afuera de la estación de ferrocarril hace muchos años y justo se ponía junto al muro que bardea la explanada de la estación. Resultan ser tan buenas estas tortas que se hicieron famosas rapidísimo y son típicas de la zona. La combinación en principio no suena muy atractiva, pero tiene su encanto: un bolillo (que en Tampico se le dice pan francés) embarrado de frijoles negros refritos, queso fresci molido, un poco de carne deshebrada, queso amarillo, jamón, queso de puerco, chorizo, cebolla, tomate (oh pues, jitomate), aguacate y una salsa verde bien picosa con chicharrón. Una bomba, sí, lo sé. En mis 25 años de existencia en la vida había siquiera probado una torta de estas, una vergüenza, pero en mi familia nadie las come y a mí nunca se me antojó. Ya desde hace tiempo quería probar una, nomás por no dejar, y fue divertido ir con Rose... ella ni siquiera es originaria de aquí y es la que a veces me muestra muchas cosas, por eso la quiero tanto. Les pongo unas fotitos para que se entretengan. Me tengo que ir porque aún tengo cosas por empacar.

1. Acercamiento a la torta, reconociendo el terreno. Los conocedores dicen que es mejor pedir la salsa aparte para dosificarla mejor.

2. Un par de acercamientos más, los cuales también nos muestran cómo acomodarse para tomar eficazmente el alimento evitando derrames lamentables.


3. Ahora sí, a zampársela. Carlos le entra a la torta con gusto, Karina se acerca desconfiada pero igual le mete el diente con entusiasmo.

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nos vemos prontito, besos mientras ;)