Mostrando las entradas con la etiqueta madrugada. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta madrugada. Mostrar todas las entradas

jueves, mayo 6

ouch!

Acabo de enviar el trabajo final de la última clase que tomo como requisito en mi vida de estudiante... y la verdad es que aunque lo intenté, la calidad de ese minipaper deja mucho qué desear, ni qué decir de sus méritos como conmemoración...
¡OUCH!
:(

viernes, enero 29

daydreamer

A lo mejor sueño tanto despierta pa compensar por todas las horas que de noche no puedo dormir... y aún así, supongo que no tengo razones para quejarme; entre tanto desorden y las correteadas tengo bocaditos de felicidad que le dan algo de sentido a todo esto, y las cosas parecieran ir tan bien, tanto, que a veces me da miedo...

Ah, pero luego nos encontramos con citas como ésta en un seminario sobre investigación y desarrollo en entornos de riesgo e incertidumbre por el cambio climático:

Doubt is not a pleasant condition, but certainty is absurd.
-Voltaire.

Y entonces uno piensa que sólo nos queda vivir como vienen las cosas, y se siente bien.

De regalo comparto una foto linda de la escalada del domingo pasado, escultura cortesía de Z.

Ahora sí: ¡a dormir!

sábado, octubre 31

Insomnio

Tengo varias ideas para series de fotografías, pero ésta tenía que haberme llegado antes. Parece ser que se habla tanto de él pero tenemos tan pocas imágenes de las muchas caras del insomnio.
Ahora necesito encontrar al fotógrafo, pero en el ínter, toménse la libertad de jugar con esta idea.

lunes, octubre 26

what are the chances?

Lauren: I used to think that maybe a long time ago, like in the time of the pharaohs or Louis XIII, there was somebody made just perfect for me. I mean, when you think about it and consider that your feelings of love begin when you are about 10 and if you live to, say, 70, well, that's pretty limiting because what chance is there that he'll be alive at the same time you are, you know?

Daniel: I feel the same thing, I mean, even if she lived in my lifetime, what if my perfect woman lived in India, or California, or Brazil? What chance is there that I meet her when I live in La Garenne?

Lauren: It's incredible, isn't it?

Daniel: Absolutely. Incredible.

A little romance (1979)

domingo, octubre 25

draft: edit & cut, still undecided...

(extractos de una serie de borradores que nomás no terminaron de salir y que no me gusta que estén ahí en la bandeja, aunque igual ahí deberían quedar, quién sabe)

1. Where the wild things are

Ya por fin llegaron los monstruitos. Las historias y figuras de monstruitos, me fascinan, seres fantásticos en quienes confiar. No me sentía así desde Totoro :)
Quizá vaya finalmente sola, pero la volveré a ver, espero que con merecida compañía después :)

2. ¡salud!

A Dios le pedí fuerzas para tener grandes logros. Me hizo débil para aprender humildemente a obedecer.
A Dios pedí salud para hacer cosas grandes. Me dio enfermedad para poder hacer cosas buenas.
A Dios pedí riquezas para poder ser feliz. Me dio pobreza para poder ser sabio.

Pedí poder para obtener alabanzas. Me hizo débil para sentir la necesidad de Dios.

Pedí todo para poder disfrutar de la vida. Me dio vida para poder disfrutar de todo.
No recibí nada de lo que pedí, pero sí todo lo que necesitaba.

A pesar de mí mismo, las peticiones que no hice me fueron concedidas.

Yo, entre los hombres, soy el más afortunado.

Oración de un soldado anónimo.

Mi tío Fede fue el único hijo de mis abuelos maternos que terminó la educación superior y su graduación fue un gran acontecimiento familiar que yo aún recuerdo. Poco después de obtener su título decidió migrar -ilegalmente- a los Estados Unidos, con la excusa de aprender inglés, donde estuvo trabajando como electricista por dos años. Afortunadamente regresó para ser socio fundador de una pequeña empresa de tecnología en donde con muchos sacrificios logra ejercer su profesión y generar por lo menos un puñado de empleos (esos que no sólo el gobierno no genera, sino que hace peligrar con sus estúpidos regímenes fiscales). La noche de su graduación Federico regaló a mis abuelos esta oración que he puesto arriba, plasmó su pulcra caligrafía de ingeniero en una hoja de papel blanco y la puso en un marco dorado. Ese cuadrito era el gran orgullo de mi abuelo, lo tenía colgado de su ropero de roble que, junto con un par de cortinas, servía de biombo para separar la "recámara" de mis abuelos de la cocina-comedor. De niña no entendía cómo uno podía estar agradecido por las cosas que no le han sido dadas y todavía más, agradecer las cosas malas que también llegaban. Leía esa oración una y otra vez y no entendía; me caía mal. Creo que hasta la fecha no me gusta del todo, pero esa oración está constantemente en mi memoria y a veces llega como un sútil consuelo que de alguna manera me hace entender muchas cosas. Siempre que tengo un pastel de cumpleaños con velitas antes de apagarlas pido un deseo; para no errarle casi siempre pido lo mismo "ser feliz". Hace poco mi hermano me hizo ver que uno no puede pedir eso, que en general no lo merecemos; que uno sólo puede tratar de vivir su vida lo mejor posible y si nos va bien y lo sabemos ver, la felicidad es un regalo que nos puede llegar de repente, y ya. La semana pasada mientras soplaba mis velitas sólo pedí salud para la gente que más quiero. Lo pedí sin merecerlo, pero con toda la fuerza de mi corazón. Este año hemos tenido muchos muchos muchos reveses, pero se puede vivir y hemos agradecido esa gran oportunidad que a veces hacemos menos. Pedí salud, y aunque de entrada parecía que se nos cerraban las puertas, de pronto encontramos una ventana y por ella nos entró harta luz.

3.

Andrés es mi jalador de orejas profesional. Todo (mi) mundo sabe que mi padre es mi adoración y la mayoría piensa que soy la niña mimada de papá. Pocos saben en realidad lo exigente que Andrés es conmigo en particular y las terribles discusiones que podemos tener. Pero él sabe también callar, sus exigencias son más bien sutiles y nunca se ha entrometido en mis decisiones de vida, aún cuando muchas de ellas no han sido de su agrado. Papá sabe estar ahí sin meter su cuchara, sabe lo dispersa que puedo llegar a ser y aún con su tacto de elefante me hace reír y me hace no perder de vista lo importante.
Y al margen, pero en relación con esto, creo que estoy aprendiendo que la esencia de la disciplina reside en el control, en el autocontrol que es posible cuando uno se compromete en causas/tareas en las que cree.

4. dreamgirl

llevo días soñando despierta, con ansia pero sin prisa; esperando enero como una promesa, esperando una vez más

viernes, octubre 9

preludio

a cinco días de mi cumpleaños, un statement muy certero:

La infancia es un campo minado por la realidad, la vida adulta un campo arrasado por la artillería pesada de la realidad.
-DES

(pero cada quien se las ingenia de una u otra forma para seguir)

sábado, septiembre 19

...

De pronto me entró esta sensación de que La Gran Ciudad (expresión de Belén cuando volvió de UK que me gusta mucho), mi ciudad, era una versión grotesca de la Ciudad Gótica de Tim Burton, pero no; quizá en el fondo de mi corazón lo que quiero es que exista un Batman, un Superman, un Spiderman, un Chapulín Colorado, que sé yo, que llegue a salvarnos, porque lo que es ese hombre que vive en Los Pinos y el gabinete que lo secunda, los pseudo servidores públicos y todos los demás que tienen cola que les pisen (nosotros mismos incluídos, ya que estamos en ésas), si tuviesen un poco de visión y de conciencia no dormirían con la mente tranquila.

viernes, julio 24

la una

Es casi la una y estoy despierta en mi vigilia de todos los viernes (aunque en estricto sentido esto ya cuenta como sábado), la única desvelada que vale la pena en toda la semana. Andrés no debe tardar en llegar. Hoy nadie pudo ir por él así que tiene que venirse en taxi; en solidaridad (y como una forma de paliar mi sentimiento de culpa porque aún no logro vencer mi pánico ante el volante de un coche) soy la única en casa esperando su regreso. Me educaron con un sentido muy alto de la atención a los demás, especialmente al hombre de la casa, así que estoy al pendiente de que llegue mi padre para asegurarme de que deje la ropa sucia en el bote de abajo, darle agua y ofrecerle de cenar, así como pasarle el reporte de las últimas novedades, esa manía muy de Andrés de asegurarse que todo está bajo control antes de irse a la cama sabiendo sus pendientes del día siguiente. Espero con ansiedad su llegada y pienso en la relatividad del tiempo, una casi obsesión mía. Convivo de manera cercana con mi padre alrededor de un mes al año, quizá menos; paso cinco meses seguidos sin verlo y sin inmutarme, pero un sólo fin de semana que no pueda venir cuando yo estoy aquí se me hace eterno y siento que hay algo vital en toda la dinámica familiar que no encaja con su ausencia.
Es la una de la mañana ya y prefiero terminar de leer esa larga novela que me parece tan mala antes de ponerme a trabajar. Recién reparé en que el Taller de Jóvenes Exploradores será dentro de dos semanas más y que debo preparar la presentación y practicar. Mi madre me pregunta qué demonios hago con la luz prendida hasta las tantas de la madrugada si es que no estoy trabajando y sólo respondo "leyendo", porque me parece demasiado complicado explicarle que me entra el síndrome de Peter Pan y que de paso me aterra enterarme que esta vez expondré sola durante una hora más preguntas y respuestas y que siempre que empiezo a pensar en compartir mi trabajo a los demás una parte de mí se llena de inseguridad y se paraliza de tan sólo imaginarse que alguien vaya a llegar a decirle que sus datos están mal, que sus supuestos son débiles, que su metodología apesta, que sus conclusiones son erradas. El proceso de convertir esa parte insegura en mi mayor autocrítica para mejorar mi trabajo no deja de ser lento y doloroso.
Es la una y diez y entra un aire fresco por la ventana mientras observo las nubes moverse con rapidez, un fenómeno que me fascina. Quisiera que lloviese ahora para acompañar el olor de la tierra mojada con el de las gardenias que adornan mi escritorio. Me gusta el silencio accidentado de la madrugada, mis sentidos nunca están en su fase más alerta como a estas horas.

miércoles, mayo 27

...

Creo que al fin descubrí una de las ventajas de tener temporadas de professional procrastinator; después de dar vueltas por ahí huyéndole al trabajo como si el escritorio estuviese lleno de kriptonita, uno se sienta y ve todo tan claro: joder, si esto no debería ir así... y de pronto como que no queriendo empiezan a salir ideas que, por el momento, suenan bastante bien. Nuevos resultados, nuevas tablas medianamente editadas que espero sean más convincentes (si no, otra tarde divertidísima formateando estas cosas). Lástima que esto deba estar para el viernes y que apenas voy a poder ver a mi asesor el jueves. Eso al final es lo malo de darse el lujo de trabajar en función de las visitas del pepe grillo inspirador.

***

Ayer me llegó un correo de alguien cuyo nombre no me sonaba pidiéndome que contestara una encuesta sobre expectativas matrimoniales, ondas así de si esperabas que el amor durara para siempre, si esperabas que los hijos fueran responsabilidad de los dos (¿?, me pregunto si alguien piensa lo contrario), si esperabas tener sexo más de una vez al día después de casados (sin comentarios), etcétera. Ya estaba a punto de mandarlo al spam cuando medio me acordé que a este cuate lo conocí en un cumpleaños de MN. Respondí la encuesta porque me hice una promesa a mí misma cuando trabajaba en esas cosas de que siempre me prestaría para esos trotes porque sé lo difícil y desesperante que es que la gente no sea participativa (una vez hasta estuve en algo así como un focus group para un nuevo sabor de yoghurt danone!), y porque el tema me caía de novedad. La encuesta no me gustó mucho y pensaba tomarme la libertad de hacer unas sugerencias, pero como D dice que soy muy fijada decidí sólo hacer un comentario que creí podría servir al instrumento y ya. En fin, el caso es que antes de responder le escribí a MN para asegurarme que el cuate era su amigo y pues de paso pa saludar e insistir que fuera a nuestra súper reunión de excompañeritos porque corrían rumores de que no iba a poder y todo eso. MN me escribió un correo de esos lindos en los que uno se pone al tanto de la vida de personas que aprecia pero que no ha visto en quién sabe ya cuánto tiempo, pero también me apachurró un poco el ánimo su comentario al respecto de la reunión y esa idea como de la ronda de las generaciones que en el fondo siento que tiene. Y me caló aún más porque creo que es cierto y porque me hizo acordar de esas cosas que uno sabe que están ahí en el cajón de los pendientes y nomás se hace uno wey porque así es más cómodo. Una comodidad incómoda diría yo. Pero ya estoy diciendo sandeces. Supongo que de todos modos iré, con esa mezcla de entusiasmo sociópata que suele salirme en ese tipo de reuniones, y bueno, ya con los amigosamigos habrá chance para ponerse al día con una buena taza de café.

***

Pensando en el mundo y esas cosas recordé una plática del verano pasado:

RL: ... y veníamos en el camino y ahí en X (no sé qué punto intermedio entre Monterrey y Tampico) y que vamos viendo un espectacular del Y (partido patito de su elección) con la foto de PK de candidato a diputado!!!
--todas las demás estallamos en carcajadas recordando más de una historia nomás con la mención del nombre--
RL: Quién diría, ¿no? Quién lo viera cuando estábamos en la secundaria... O sea, pero ¿cómo él? habiendo tanta gente buena, inteligente... y PK que no es precisamente listo...
K: pues verás, que seguramente es por eso...

Creo que si estoy en el lugar y el momento adecuados voy a alcanzar a votar, y es tan triste, porque supongo que lo más seguro es que acabe anulando mi voto y no me termina de convencer esa decisión.

***

Siempre tengo esta lista de antojos, de todo lo que quiero hacer y comer nomás esté de vuelta en casa, pero lo que más me da vueltas desde hace dos semanas son estas ganas que tengo ir a tomar un café con leche al Elite en el centro. Me encanta ese lugar por su café, el pan no es muy bueno, pero por el puro café vale la pena el viaje. Es tan rico que no hay relleno. Café espresso bien cargado con su chorrito de leche caliente y un toquecito de espuma, en sus tacitas ésas blancas de toda la vida. De niña me gustaba el lugar porque ahí nos compraban un agua de jamaica en el mostrador abierto que tienen sobre lo que hoy es el pasaje peatonal, y en tiempo de frío nos compraban churros. No sé cómo fue que agarramos, muchos años después, la costumbre de ir a tomar el café ahí mi mamá y yo, pero ahora es una práctica muy nuestra. Ni a sus amigas ni a las mías les gusta ese lugar, mi papá hace bromas al respecto. Y es que el Elite tiene ese aire un poco popular (que no lo es tanto, al menos por los precios) y un mucho de viejo. A lo mejor eso también es otro factor, en el fondo creo que mamá y yo sabemos que de estar todavía con nosotros, mi abuelo Mario nos acompañaría, como otros tantos viejitos y jubilados llegan a ese café con sus esposas o hijas o nietas, o con sus otros amigos a platicar o a leer el periódico. Cuando estoy en casa vamos al menos una vez a almorzar ahí, y un par de veces más nomás por el gusto de ir a dar la vuelta y mirar aparadores de todos esos negocios del centro, o a veces a comprar telas para no sé qué, prácticas que asocio con mi madre y mi abuela y que una vez que ya no estén ellas siento que van a desaparecer, lo que sea, pero terminar la tarde con dos tazas de café con leche bien cargado y una orden de churros para compartir.
Ya quiero estar de vuelta.

***

PD: ¿No olvida ud algo? Vea la entrada anterior :)

lunes, marzo 30

.

Como casi todo mundo, supongo, tengo la cabecita atestada de relaciones imágenes-sonido que a la vez me hacen evocar un montón de momentos pasados y sensaciones. Quería escuchar esta canción de Travis, Turn, que era así como mi himno a la alegría cuando tenía 19 años, pero acabé escuchando todo el disco y podría escuchar Writing to Reach You hasta la náusea porque adoro el bajo y la guitarra en esa canción. The Man Who es uno de los discos claves de mi OST y fue un compañero inseparable en prácticamente casi todos los viajes DF-Tampico-y-de-regreso que me aventé durante toda la licenciatura. Sin necesidad de cerrar los ojos la música me transporta de nuevo a mi asiento en el autobús, a oscuras y con la cortinilla abierta, la nariz pegada a la ventana, viendo las lucecitas de colores, mirujeando hacia los edificios, los otros coches, sufriendo el tráfico de Insurgentes Norte y así hasta pasar la caseta y que todo el camino se vuelva casi negro, iluminado apenas por las luces de los otros coches y, a veces con algo de suerte, de la luna. Extraño a veces esa sensación. Se me hacían las horas eternas hasta llegar a mi destino y a la vez solía tener mucha paz; es muy raro que pueda dormir en el camino y aprovechaba para ponerle orden a mi vida aunque fuese nada más en la cabeza. Tener de nuevo un atisbo de esa sensación me tranquiliza un poco. Un poco es eso, y otro poco que hay cosas al final decido guardar en el cajón de "pensaré en eso mañana".

lunes, marzo 16

miscelánea

Mi hit parade de la chamba de madrugada

Mientras México se preparaba para deleitarse con la excelsa música de radiohead, yo me encontré con un dueto hollywoodense que según el last.fm clasifica como indie electrónico o algo así aunque a mí me suena como pop disfrutable y que me amenizó por un buen rato mientras probaba diferentes variaciones a mi especificación empírica. Ringside fue una agradable sorpresa y por si les interesa su disco lo conseguí aquí. Encontrarse con buena música de fondo mientras uno trabaja no es fácil, sobre todo considerando mi fluctuante estado de ánimo, y clasificarla como música de fondo para el trabajo suena injusto pero no es despectivo. Tiene que ser música agradable, que deleite al oído pero sin distraer ni alterar. Hoy probé con Counting Crows y luego The Dandy Warhols, cuya canción "You were the last high" me gusta muchísimo. Ahora vuelvo a Ringside y luego Mecano, los Enanitos Verdes, Fobia y así me la voy a llevar hasta terminar de editar mis tablas de resultados, que espero que sean la versión definitiva, que ya tenemos que movernos a otra cosa. Tengo toda la intención de (y la presión para) que éste sea un spring break muy productivo.

*

Tribulaciones de una aspirante a economista de quién sabe qué calaña

Supongo que no es tan malo levantarse a mediodía si logro avanzar satisfactoriamente de madrugada. Mi meta es terminar de editar ya todas las tablas finales para poder ir escribiendo sobre los resultados durante la semana, que por fin ya parecen consistentes y bastante razonables. Por un lado me entusiasmo y creo que puedo sacar dos líneas de investigación a futuro de aquí, pero por otro lado me entra lo tiranetas y el nerviosismo de las cuatro de la mañana y veo que uno de los puntos fuertes que le vio PF a este paper se va al caño porque tengo que cambiar toda la metodología que he seguido hasta ahorita y si me pongo a hacer logits ordenados no es algo que vaya a poder salir este año, sobre todo considerando que tengo que sacar el otro paper para dentro de un mes (incluyendo un multilogit que no sé cómo carambas programar todavía) y que todavía creo que si consigo información puedo trabajar la idea ésta que tengo de los sindicatos daneses para mi 3rd year paper. Quizá eso se vaya para la lista de posibles cosas qué hacer ahora que parece que no voy a poder conseguir la chamba de verano. Me apachurra considerablemente el ánimo sentir que estoy trabajando en algo en lo que me emociono mucho pero a lo que no le veo posibilidades serias de publicación o siquiera de poder competir para romper el patrón que llevan en el departamento de premiar sólo papers teóricos y no aplicados.

*

Feria del libro

Me lancé la tarde del domingo en lo que volvía a funcionar la impresora del departamento, e iba sin esperar gran cosa porque creí que iba a ser como los "grandes" eventos que organizan en mi mini pueblito y fue bueno porque al final me gustó mucho y la pasé bien. En verdad fue más grande de lo que pensaba, con un ambiente festivo y súper agradable, feria al aire libre en una tarde soleada y fresca y rodeada de florecitas en todas las jardineras y cantantes de folk para niños y autores locales increíblemente amables y accesibles y buenas ofertas. Me hice de dos libros de historia regional: uno de semblanzas de mujeres destacadas alrededor del área del Gran Cañón y otro de fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX en el Oro Valley, más un folletín de las actividades mineras de la zona. Lo más interesante fue descubrir el hervidero de actividad literaria en el estado y en particular en el sur: libroclubs, asociaciones de historiadores, de escritores de cultura chicana y nativa, de narrativa de misterio y de romance, de historia oral, editoriales independientes y una red de escritores freelance, más numerosos grupos de voluntarios del sistema de bibliotecas públicas, de promoción a la lectura e incluso de organizaciones que trabajan en la alfabetización de adultos. Lo que primero me provocó como ternurita se convirtió en una profunda admiración y en una oportunidad para ver este lugar con otros ojos y mucho más respeto.

domingo, marzo 8

...

Me pregunto sobre el sentido de escribir aquí, ¡qué necedad! Si uno le busca esto no tiene mucha razón de ser, sobre todo considerando que escribo en todos lados: en mi diario/agenda, en los libros que leo (por eso siempre me da miedo/pena prestarlos), en el talón de notas amarillas de mi buró, al margen de los papers, en las pastas de mis cuadernos y sobre todo en mi cuaderno de la clase de Behavioral Economics (martes 8pm y una discusión bizantina sobre la paradoja de San Petesburgo o algo así, desvelada y sin haber comido, da para que la mente vuele, por poner un ejemplo). A veces pienso que es mero egotismo, y eso no se me va de la cabeza desde que Fer me dijo egotista por primera vez, hace muchos años, y llegué a mi casa a buscarlo en mi diccionario Sopena: ridícula manía de hablar siempre de sí mismo, y fue de esas veces en las que no sabía si reír o llorar. A lo mejor Javier Toledo tiene razón y veo el blog como un espejo, y no precisamente como un lugar en el que me refleje para saber cómo soy, sino siguiendo la lógica del egotismo: escribir y que me lleguen mis palabras, que se me reflejen, por el puro gusto de escucharme/leerme. Puede que sea algo así como el PostaSecret (un sitio al que no me gusta entrar mucho porque suele como que dejarme depre): compartir algo que con un poco de suerte le sirva/le llegue a alguien (que pasa a veces, digamos, algo así como una externalidad positiva). No sé. El chiste es que me gusta escribir aquí y poner cositas, sacar dosquetres sandeces o cursiladas que no diría en persona o por correo pero que no me da pena que los poquitos amigos que leen esto se enteren y que a veces me unen a seres inesperados. Pero no, tampoco se trata de escribir por escribir, no todo debe ser parloteo incoherente, aunque a veces lo parezca. Mhmm... como decía el about me de este blog en su primera edición hace cosa de unos tres años: el desorden de mis temas no es más que una muestra (no representativa) de lo que hay en mi cabeza y esa cosa que llamamos corazón. Supongo.
Bueno, ya son las dos y tantas de la mañana, sigo sin poder irme a dormir temprano, no tengo sueño y eso que hoy hice ejercicio y que mi quota de tiempo para preocuparse terminó ya hace rato. He sacado nuevos resultados de mi paper de decisiones familiares y orden de nacimiento... pulir mis variables y cambiar las especificaciones no mejoró las cosas y mis conclusiones bonitas de la otra vez parece que no jalan, pero he decidido dedicarme a recortar y hacer más eficientes mis programas en stata (todo un arte) en vez de clavarme en los números para sentarme a escribir historias al respecto (muchos pláticas hemos tenido últimamente sobre cómo un economista aplicado es mitad econometrista y mitad storyteller), al menos por lo que queda de mi vigilia y en lo que me voy a lavar la cara y los dientes. Mi momento favorito del día es mientras me cepillo los dientes antes de ir a la cama, de pronto me di cuenta que mientras lo hago me pongo a dar vueltas por todo la casa, recapitulando lo que hice en el día y lo que pretendo hacer después; es una cosa algo rara, pero caminar así, descalza, pensando y haciendo me da una como sensación primero de euforia y luego de paz.

*

Mhmm... bueno, algo así como un chiste que me pasó el jueves en la mañana...
(de aquellas de y luego me preguntan que porqué no salgo con economistas..., y lo que son las cosas que próximamente viviré con dos, en fin)

(grad lounge de cierta universidad)
C: creo que mis datos siguen estando mal, necesito a alguien con quien quejarme exclusivamente de esto sin que se fastidie
WI: ¿tu mamá?
C: no, mi mamá no, ella no entiende nada de esto
K (que escuchaba la conversación mientras imprimía su súper referee report que debía entregar esa mañana y ya iba tarde a clase): pero por eso es mejor, alguien que no sabe de eso te recuerda que si estas cosas no salen no es el fin del mundo
C: sí, pero quiero que sea alguien que sea capaz de convencerme de que las cosas van a salir bien
WI & K: con mayor razón tu mamá
C: ¡no! Porque ella va a decir que todo está bien pero como no sabe de esto ¡su opinión no es estadísticamente signficativa!
(y sí... PLOP)

domingo, octubre 12

.

son las 04:41
el termómetro marca 9°C
¿el otoño me sonríe?
(me gusta que haga frío)

domingo, julio 13

allá arriba, allá afuera

si es posible que llegase a haber algún tipo de forma de vida en otro planeta, no en este momento, pero sí en el futuro (miles de millones de años a futuro) o se encuentre evidencia de vida en miles de millones de años atrás, me pregunto si entonces esto de la vida es una cuestión de estafeta, que a veces nos toca aquí y a nosotros, y a veces esto acaba y le toca a alguien más en otro lugar... y bueno sí, como la vida misma, supongo

(y todo este círculo cantinflesco-redundante salió por el reportaje de EPSemanal, acá)

y a propósito de la posibilidad de vida en lugares complicados:

(esquina de la calle Colón ya casi en la bajada al mercado; Tampico, Tamps.)

(y según creí recordar que Martín tenía una foto parecida pero no la encontré... y ahí anduve dando vueltas por el omóplato y nada ¿me la imaginé, acaso?, como sea, aprovechemos la ocasión: historias en imágenes bien buenísimas, ya no busque más y pique aquí)