domingo, noviembre 16

miscelánea

tendencias

parte de la historia de mi vida como consumidora, pero sólo una parte, porque a veces me pongo caprichosa; un buen artículo, una vez más, en El País Semanal. Pique aquí.

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vecinos

Mis vecinos de enfrente festejan el cumpleaños de su hijo. Supongo que cumple unos 4 ó 5 años. Cuando recién se mudaron el niño me caía bien; su papá lo llevaba a caminar o él solito se ponía a dar de vueltas por el pasillo, cantando bajito y riéndose, me gustaba oír su risa. A veces nos cruzábamos cuando yo salía o regresaba, nos mirábamos de lado a lado del edificio, yo le decía adiós con la mano y él se me quedaba viendo y corría, a veces me correspondía el saludo, a veces nomás me miraba fijamente, a veces me sonreía, pero siempre muy calladito y serio, cosita.
De pronto un día de la nada parece que lo cambiaron por otro: empezó a correr por todos lados, gritando como condenado, un escándalo. A veces se pone a berrear o se habla a gritos con unos vecinos de enfrente que viven en el primer piso, que supongo son amigos de los papás. Lo peor es que esto ocurre a todas horas del día, justo ahora que trabajo la mayoría del tiempo en casa. Aunque, bueno, tampoco es para tanto, al menos es menos ruido que si trabajo en el departamento, donde mi cubículo está justo atrás de la secretaria y la coordinadora. Pero entonces hoy fue el cumpleaños del chavito. Vi a su papá con camisa de vestir y a su mamá con su sari color rosa muy bonito. La entrada de su casa estaba repleta de zapatos de los invitados. Cuando yo volví a casa noté que tenían las persianas y la puerta abierta y se podía ver hacia adentro decorado con globos de colores. He escuchado que los papás y sus amigos hablan en hindi, pero al niño le hablan siempre en inglés, menos su mamá; aunque sí me sorprendió escuchar que le cantasen el Happy Birthday. Una parte importante de mis vecinos en este edificio son de la India, y cuando los veo en celebraciones comunales como éstas, siempre me quedo pensando en alguna historia de Jhumpa Lahiri.

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frustraciones y angustia

buenas (o aparentemente buenas) ideas limitadas por la incompatibilidad de los datos... el mundo real puede ser tan cruel... ¿y ahora qué hago?
qué suerte tan jodida tengo a veces, o eso me gano por gano por no fijarme en esos pequeños detalles, ya no sé :(

sábado, noviembre 15

hoy










Increíble pero casi cierto: a Karina comienza a gustarle vivir en el desierto ;)

lunes, noviembre 10

lunes

8°C. Ocho de la mañana, ahorita casi las nueve. Ocho horas de sueño. Me costó, pero logré irme a la cama temprano y levantarme temprano. Ahora falta que pueda concentrarme para trabajar como la gente decente. Es extraño comenzar el día a estas horas y no estarlo terminando cuando ya raya el sol. Fui a tirar la basura y a poner un par de sobres en el correo y no se sentía ni un alma en los alrededores. Hay sol, pero el cielo es el más raro que le he visto a esta ciudad: no hay nubes y está todo color gris, ni siquiera se alcanzan a ver las montañas; parece como esa densidad pastosa y sucia de smog. Me gusta que haga frío ahora, me gusta poder usar mis pijamas rojas de Mafalda y andar en calcetines por la casa.


Este fin de semana lo dejé pasar, sin escribir una sola palabra que tuviera que ver con mi trabajo; dejé que revolotearan un par de ideas por la cabeza que es con lo que voy a chambear ahorita, y avancé un poco mi lectura de Sen, pero no más. Era imposible hacer algo más, era este condicionamiento operante que me invade desde niña: bajas temperaturas y mucho viento, así eran los días de frío en Tampico, aunque más llegadores por el efecto de la humedad. Eran escasos nuestros días así, entonces había que disfrutarlos al máximo, cubiertos hasta las orejas, tapados con un cobertor en el sillón grande y ver televisión y perder el tiempo tomando chocolate caliente. Cuando nos mudamos al DF era chistosísimo, porque los cuatro sentíamos lo mismo, esas ganas de no hacer nada porque era un día de frío y eso no iba a durar. Aquí a veces lo siento más como en casa, por los nortes que de pronto entran, las vibraciones en las ventanas, aunque sin humedad. Claro que al final de cuentas uno se acostumbra, se tiene que acostumbrar, pero siempre es bueno dejarse llevar por el instinto, un par de días, y después volver a todo lo demás.

Que tengan bonita semana.


PD. Me acabo de topar con una buena nota de Francisco Gil Díaz aquí. Creo que es un buen resumen del origen, causas y efectos de la crisis financiera que afectó a EEUU y posteriormente le pegó a Europa y a otras economías importantes. Tiene un uso un tanto excesivo de terminología financiera, pero es bastante legible para tratar de entender el desmadrito que provocó esta crisis que ahora ya se expande a la economía real (i.e., precios al consumidor, empleo) incluso en países que originalmente ni vela tenían en el entierro. Lo que me llama la atención es que Gil Díaz comienza su nota diciendo que esto "no tiene que ver con el capitalismo, ni con la economía de mercado, ni requiere de un replanteamiento del modelo económico", pero no hace falta más que terminar de leer su texto para concluir justamente lo contrario (y ojo, que lo contrario no implica necesariamente estatizar/nacionalizarlo todo; vaya, que la cosa es mucho más compleja).

viernes, noviembre 7

escritor de ficción, o ciencia ficción, solicito*

Tengo un año y cachitito con este celular y desde que lo compré recibo cantidad de llamadas de gente que pregunta por personas quienes supongo tuvieron este número anteriormente. Como siempre le he sacado vuelta a las tarjetas de crédito y como no tengo número de seguridad social porque soy un parásito que no trabaja, no puedo contratar un plan de telefonía celular de alguna gran compañía reconocida, así que recurrí a una compañía pequeñita con presencia limitada en el país, pero que no requiere contratos, ni tarjetas, ni números de nada, y aunque el costo hundido es en general más alto, a la larga los beneficios del plan salen sustancialmente más baratos. Por tanta flexibilidad parece tener bastante éxito entre los sectores más populares, como los de inmigrantes ilegales y personas de bajos recursos, y por eso mismo, es mucho más común que dejen de pagar la renta mensual y los números se den de baja con relativa frecuencia. Todo este embrollo introductorio viene a que desde que tengo el número he recibido montones de llamadas preguntando por fulanito o zutanita a lo que tengo que aclarar que no los conozco y que seguramente cambiaron de número porque éste es mío y ya. Eso duró como el primer mes, bastante seguido, y luego esporádicamente pasa, salvo por una tal Melissa Zamora por la que preguntan y preguntan todo el tiempo. No sé si será de algún buró de crédito o algo así, pero creo que todos los ejecutivos de la compañía me han llamado preguntando por ella, al grado de que incluso dejan mensajes en mi buzón de voz cuando claramente dice “gracias por llamar al teléfono de Karina C, etc etc”. Yo suelo ser amable y les digo que no, que es número equivocado y ya. El caso es que la semana pasada que estaba ya harta de todo coincidió con que me llamaban ya de dos veces al día y entonces no me aguanté y acabé gritando por el teléfono. Me sentí mal pero creí que al menos ya cesarían sus insistencias. Hasta que llamaron de nuevo y fue cuando me enojé tanto que pedí hablar con el gerente de lo que sea que fuese la compañía, la chica se sacó de onda y me pidió disculpas y colgó. Entonces sí creí que dejarían de llamar y fue cuando se me ocurrió que en una de ésas capaz que yo era la tal Melissa Zamora y yo no me daba cuenta. Como es una burrada, de ahí pensé que estaría buena una historia de ciencia ficción o algo así medio de serie B en donde hubiese abducciones de humanos y les roban la memoria y su identidad hasta que incidentes como estos, a fuerza de repetirse, van colándose un poquito en los residuos de memoria, que les recuerdan quiénes eran y qué hacían en su vida anterior, y así se van desentrañando todo estos misterios (misterios que deberán ser desarrollados por el autor en cuestión). La otra es que sea una historia de ficción de esas traumáticas, con ondas así medio de thriller psicológico con una mujer con trastorno de personalidad múltiple o algo así, y que de pronto ya no sabe quién es y quién no es. En fin, no sé si alguien ya sacó algo así, tampoco me huele a que sea la gran idea buena, pero a lo mejor tiene algo de rescatable. Así que si alguien le puede sacar jugo, adelante y luego me cuentan cómo quedó.

* este post lo escribí a finales de agosto y finalmente no lo publiqué porque originalmente estaba muy largo y muy ñoño y porque justo dejaron de llamar por esas fechas y porque es muy largo y muy ñoño y eso... pero esta semana otra vez he recibido un montón de llamadas preguntando por un montón de gente que ni al caso, así que me acordé de esta bola de zandeces y pues...

cosas

Por un momento creí que había vuelto a las andadas del mercado de las citas, de ésas cuando por X o por Y casualmente cruzas palabras con alguien, se presenta, te pide tu teléfono y te invita a un café. Fue una plática cortita pero bastante amena y hasta intercambiamos bromas, así que dije que sí. Después de un café y horas, literalmente, horas de hablar y hablar de un montón de cosas, creo que los dos nos dimos cuenta que no había química para algo más. Ni modo, cuando no se puede no se puede. O bueno, quién sabe, nada está dicho todavía. Por mientras eso no quita que siempre sea bueno encontrar a alguien bastante distinto a uno pero con quien es posible discutir civilizadamente y a la vez platicar a gustito y reír mucho, así es como también uno se hace de buenos amigos.

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Papá me llamó hace rato, es un amor. Ésas son las mejores llamadas de la vida. I just called to say I love you, aunque no lo diga, porque Andrés no son cosas que suela decir, sé que por eso me llamó. Cuando alguien te dice "me estaba acordando mucho de ti y por eso te llamé, para saber cómo estabas" no puede haber otra razón más que mucho amor de por medio, venga de quien venga. Es tan bonito.

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Noticias que van y vienen. No me gusta estar lejos. Sé que aunque estuviera ahí no podría resolver nada , pero por momentos me pone muy triste la imposibilidad de poder dar un abrazo.

martes, noviembre 4

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creo que mi maestra de mi clase de migración me alucina, porque siempre que deja sus tareas esas inmensas llego a sus horas de oficina con mil preguntas porque a veces me cuesta mucho traducir lo que quiero hacer en los programas de stata; en general el problema es que soy bastante ineficiente, hago en diez pasos lo que podría hacer en cinco. Lo más molesto es cuando me tardo horas intentando hacer algo y luego me doy cuenta que el problema es que algunos de los datos están mal o faltan variables en la base y entonces tengo que escribirle porque no sé
si el problema soy yo que no entiendo algo o es ella que escribe mal las cosas o nos manda las bases incompletas (generalmente es lo segundo, mis 5 minutos de falsa vanidad; la verdad es que pese a todo al final de cuentas explica bien las cosas). Últimamente migración es lo único que traigo en la cabeza, y ni siquiera es la parte humana del tema, sino toda esta vaina técnica con la que tengo que lidiar.
D también ha de pensar que me rasgo las vestiduras con esto de los migrantes, sobre todo con el comentario que le hice de por qué no apoyo a McCain en las elecciones, a pesar de que es el senador "por mi estado", pero tampoco mi postura iba tanto por ahí; es más esta fijación que traigo en la cabeza últimamente por las tareas y el paper pendiente, que lo más seguro es que se vaya a quedar en pura pretensión porque no me siento muy optimista con lo que vaya a salir de ese proyecto de investigación.
Chale, escribo pura burrada porque ya me bloqueé y tengo que madrugar y para variar se me fue el sueño y es de ese como insomnio improductivo que no me deja trabajar. Me choca.
En fin, va una caricatura que salió en la TIME de esta semana, a propósito del final de estas elecciones.


Sale, pórtense bien y sean felices.
Fin.

sábado, noviembre 1

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regresiones

Una fiesta de disfraces. Un no-abuelo de 96 años. Una imagen en el espejo. Un viaje inesperado a la niñez. Todo tan lejano. Nostalgia.




dilemas

¿no me animo por miedo a que me digan que no, o a que me digan que sí y a la mera hora no me guste?