miércoles, septiembre 9

excited but terrified!

La verdad es que ni tiempo había tenido de digerir esto totalmente, y tampoco había querido darle más importancia de la necesaria, pero la verdad la verdad es que ¡tampoco se trata de relegarlo! y es que me muero de los putos nervios pero estoy entusiasmadísima como hacía mucho que no me sentía. Y es que también es la ciudad, la vibra, y la buena vida, claro, pero eso es al margen :)
Por mientras, me siento tal cual como la cenicienta en versión corporativa: no es el príncipe azul, pero sí, por mucho tiempo, ha sido el trabajo de mis sueños. Al menos seis años buscando una oportunidad y ésta salió sin siquiera esperarla (y quizá con un mucho de chiripa), apenas un par de días pues, pero al menos podré decir que estuve aquí. Veremos qué pasa. Por mientras ya estoy a unas cuantas cuadras de la casa de O, y ya tengo en el clóset la blusa camisera mejor planchada de mi historia, mi pantalón negro ejecutivo y mis flats (como Michelle!), obviamente rojos: el toque personal.
Pero veremos. Y pues si al final las cosas no acaban bien, siempre podré mandar todo al carajo y salir por ahí a turistear, total, ya está pagado (pfff!)...

domingo, septiembre 6

...

No entiendo cómo puede haber días o minitemporadas en donde uno puede hacer un montón de cosas con una sonrisa de harta convicción y lleno de energía y días en que uno puede coquetear con el limbo y querer moverse pero sin poder hacerlo. Y pues nada, que me vuelvo a ir en tres días y que es una gran oportunidad pero no he hecho maleta ni he planeado itinerario y tengo otra vez el escritorio lleno de pendientes y planes y yo en ese estado de estupefacción en donde bien podría pasar el día completo viendo un punto fijo y tan en paz...
Algo no me cuadra y no sé qué es...

miércoles, septiembre 2

learning by doing

Después de pasarme años debatiéndome entre el querer y el deber, hace tiempo decidí que haría lo que tenía que hacer, tal cual lo que yo quería y como yo lo quería, sin importarme lo que dijeran los demás, pero eso es definitivamente mil veces más fácil decirlo que en verdad hacerlo y a cada paso que daba volteaba a ver la reacción de los demás para saber si iba por buen camino, si era aprobada, disculpada o al menos tenía un mínimo de críticas. Supongo que eso en alguna medida no se me quitará, en principio por ser humana y luego por ser libra. No obstante llega también un punto en el camino en donde uno se da cuenta que detenerse a averiguar si los demás aprueban lo que uno hace es una perdedera de tiempo y una fuente más de incertidumbre, así que no queda más que moverse y trabajar. Trabajar y trabajar y guiarse por el criterio propio y ser prudente y saber consultar y escuchar y discutir y deshebrar las dudas y tratar de entender la propia intuición. Al final de la historia la recompensa es la tranquilidad de cumplir con ciertos estándares pero haber sido fiel a lo que uno quiere hacer y lo que en verdad le interesa con pasión, independientemente de las circunstancias. Ni siquiera esperaba que todo lo demás llegara "por añadidura", simplemente no esperaba nada. Pero llegó. Y entonces pensé que ahora tendría que trabajar para no dormirme en mis laureles, para "demostrarles que ...", para demostrarme que esto no era una llamarada de petate, etc. Después de darle vueltas a esto por un rato, acabé por concluir que no es necesario demostrarle nada a nadie porque eso es banal y vacío, que lo importante es hacer lo que uno tiene que hacer y entregarse a ello, por pequeñito que sea. Y teniendo la oportunidad, la libertad, de trabajar en lo que a uno, por el momento, le gusta, no veo por qué no hacerlo. Y ya :) --aunque una vez más compruebo que mi cabeza no está hecha para trabajar antes de las 11am.

domingo, agosto 30

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La aprehensión viene generalmente porque espero que todo sea perfecto, pero lo único cierto es que hay un tiempo y un lugar (a lo más) adecuados. Creo que es suficiente, espero. Y por lo pronto, es hora de despedirse y volver, a ver qué sigue.

miércoles, agosto 26

lunes, agosto 24

...

Por fin voy a apagar la compu, después de no-sé-cuántos días ahí la pobre abandonada prendida. Y no, ni siquiera es que haya estado ahí pegada a la cosa ésta, sino que cada intento que hacía para arreglar pendientes o desconectarme de preocupaciones de aquí se diluía por el cansancio, la hora de hacer de comer, la hora de volver al hospital, la desidia, el síndrome de peterpan, o el desánimo, así que dejaba montones de tabs abiertos, archivos de word y pdfs y postits verdes en los alrededores recordándome cosas que de todos modos olvidaba. Siento que hoy la tierra y el cielo nos sonríen, nada mal para haber sido un lunes. Pasamos a dieta blanda al parecer sin complicaciones y he brincado de contento. Así que tuve tarde libre para responder correos que tenían tres urgent! en el subject, hacer reservaciones (o intentar hacerlas, aún a destiempo), imprimir papers, tocar base con mi asesor, escribir desesperadamente a mi sponsor que me ha tratado mal muy mal en este mi último año de mantenida (gajes del oficio de vivir del erario público de un país ajeno al propio), recuperar vuelos perdidos (palomita a USAirways), experimentar de nuevo en la cocina, guardar la ropa limpia, tender mi cama, ordenar la maleta (la misma que no desempaqué porque de volver a instalarme sentí que no me iría ya nunca), pasar algo de tiempo de calidad con mi padre, y todavía fui por un "café" de esos que podrían ocasionar comas diabéticos con Rose. A los comentarios de si soy una pesimista por tomarme con reservas los progresos de la semana sólo puedo responder: soy una mujer esperanzada, por eso me cuido ya de las falsas esperanzas o de los festejos anticipados, le temo mucho a las sorpresas. Prefiero ser práctica e ir un día a la vez y ya veremos mañana, se sufre menos y se trabaja más porque en estas cosas no podemos dar nada por sentado. Ahora ya a la cama a leer un manga que conseguí prestado, ja: forzada a sociabilizar en los pastillos de hospital ha sido simpático descubrir que debajo de todos los prejuicios hay cosas muy básicas que nos hacen congeniar... nada, que al final de cuentas, CandyCandy puede unir a quien menos uno se lo espera (una ñoñada, ya sé).

En fin, que tengan días buenos.

miércoles, agosto 19

decisiones

Salí de la Ciudad en una de esas tardes de las que me gustan: nublado nublado con rayos de sol colándose entre nubarrones grises; me provocó una sonrisa agridulce porque me hubiese gustado compartir la tarde así también y no sólo la mañana con ese sol que tuvimos. El tráfico a la salida de Insurgentes no me desanimó, ni el no haber conseguido el descuento de estudiante, ni el no encontrar un bus directo. Así se torna el estado de ánimo cuando las circunstancias se ponen del lado de la voluntad, aún cuando no sea en bandeja de plata.
Hay una parte en la película Closer donde el personaje de Natalie Portman le reclama al de Jude Law que uno no puede negar la responsabilidad de sus acciones, que siempre hay un momento, aunque éste sea mínimo, donde podemos decidir hacer o no hacer, esa disyuntiva donde nos jugamos todo, pero podemos elegir. Mi momento llegó en la sala de abordaje y el resto fue eso que a veces llaman la conspiración del universo. Como en muchas de esas películas románticas, decidí no tomar el vuelo en el último momento. A diferencia de las películas románticas, según me contaba la señorita de seguridad, esas acciones no son comunes (en la vida real, supongo, la gente suele ser más práctica, digo, para qué perder una hora en el check-in). Mi historia no es una historia de peli romántica, pero es una historia de mucho mucho amor. El común denominador en todo esto es que cuando uno de verdad escucha a su corazón, no puede errar. Por mientras, como dice la canción, no sé mañana, pero sé de hoy. Y hoy tengo fe y tranquilidad de estar en donde debo y quiero estar.