lunes, julio 4

quand on est mort, c'est tous les jours dimanche

Lunes de asueto. Fin de semana largo, bonito, ocupado pero a la vez tranquilo. Lleno de cosas por hacer, planes concretándose. Y entonces llega el lunes por la noche, con cara de domingo. Me aferro a Will. No quiero ir a trabajar mañana. Una taza de café y enciendo la computadora. Cuando comienzo a apechugar se oye a lo lejos el trueno de los fuegos artificiales. El balcón nos da la vista perfecta. Duele volver a la mesa a responder correos electrónicos y prepararse para el día de mañana. Como cuando era pequeña, el terror del domingo por la noche, producto de la ansiedad por la separación, la expulsión obligada de mi burbuja color de rosa.

martes, junio 28

...

Entre toda la maraña de pendientes, la más dura es tener que trabajar, y ya como un problema de endogeneidad, trabajar en estas circunstancias. Mi empleo de verano me deprime terriblemente y ya no encuentro motivación para seguir. Sólo cuatro días más y el final, pero cada día se siente más pesado y más difícil. De pronto siento que erré de carrera. Necesito urgentemente volver de lleno a mi investigación y volver a encontrar mi hilo conductor. Tantos años y de pronto sentir que no tengo nada... y a meses de entrar al mercado laborar. Qué terror.

*

En mis sueños mi inconsciente pasa revista al pasado, y de alguna manera siento que limpia pasadas experiencias.

*

Esta historia viene en un librito que Bob y Kathy nos regalaron por motivo de la boda. Si pudiera leería esto en la ceremonia.

The Day Love was Born

The angels saw it all. Creator spoke, and suddenly the dark, swirling chaos of the cosmos disappeared, leaving an ordered universe in its place.
Night. Day. Land. Water. Word by word, day by day, the plan of Creator unfolded before the heavenly host, each creation more wonderful than the last. The Father spoke. The Spirit moved. And the angels applauded.
"Marvelous!" cried one angel. "Incredible!" said another. The brilliant blue and green planet beckoned with beauty, nestled against the black night sprinkled with stars. Layered with lush forests and soaring mountains, it was a palace fit for a King. As though God himself would dwell there.
"Unthinkable!" cried one. "Ludicrous!" said another.
And yet it was so. Each evening Creator left his throne and walked in the garden he'd created, visiting the man he'd formed from the dust of this new world. The man created to fellowship with almighty God.
Why? the angels wondered. Never had such an honor been given. And yet somehow they understood. The heart of Creator was so large it ached to love. The adoration of angels and their unrestrained praise filled his ears but failed to touch his heart. He longed for love. Not worship. Not fearful reverence. But love.
Laughter echoed across the garden and into heaven. The fellowship was sweet. Creator smiled as Created named each animal, exulting in every one. Together they explored the secrets of Eden and the wonder of this new friendship. But as the days passed, a growing conviction gripped the heart of Creator. A bittersweet realization that there was still more to give.
Each creature had a mate. Another of its kind. But the man was alone.
"It is not good for man to be alone. I will make a helpmate". And in that moment love was born. Not in the creation of the woman, but in the Creator's willingness to share the man. In the Creator's willingness to give.
For God so loved... he gave. Though it meant sacrificing the single-minded devotion of the man, God gave. Though it meant sharing the communion meant only for him, God gave. Though it meant the willful disobedience of man and woman would someday cost Creator the life of his dear Son, God gave.
We, too, must give if we endeavor to love. Love holds no room for selfishness. It is only in laying down our life that we find it. It is only in losing that we win.
We can learn a lot from the day love was born.

-Joanna Weaver, With this ring. Promises to keep (2008)

domingo, junio 12

Boda

Cuando tenía 10 años le dije a mi mamá que yo no me quería casar, que no le veía razón de ser al matrimonio. Y mi mamá hizo lo que toda madre sabia hace cuando su hija dice burradas: ignorarme. A los 16 estaba frustrada porque todas mis amigas de la prepa tenían o habían tenido novio, y a mí nadie me pelaba. El estar en una escuela de monjas con mayoría femenina no hacía las cosas más fáciles. Poco antes de los 18 me llegó la primera propuesta matrimonial, no muy en serio pero sí considerada, y supongo que nunca en mi vida me comporté tanto como mujer empancipada como en aquella ocasión, pues me di cuenta que no estaba en posición de sacrificar mi tiempo y mi incipiente carrera por algo que no tardaría en disolverse. Un truene dramático con tonos tragicómicos fue seguido de un largo periodo de prueba y error y de mucho autoconocimiento. Cometí muchos errores pero la pasé muy bien, o al menos guardo muchos buenos recuerdos, para eso va también uno a la universidad. Y fue hacia el final de mis años en la universidad cuando me enamoré de tal manera que perdí literalmente el corazón y la cabeza. Cuando repaso esos cinco años se entremezclan muchas sensaciones, la que predomina es algo así como desazón, a falta de una mejor palabra que exprese la idea que tengo de esta cicatriz que me quedó (difícil evitar el tono dramático, pero no exagero). La manera en que terminaron las cosas, con muchas verdades a medias y no pocas mentiras arrasó con casi todas las buenas memorias, pero hoy me siento en paz. Los errores fueron mutuos. Y a veces pienso que quizá así tenía que ser. No reniego de nada, porque he disfrutado mi vida y bastante. De ahí siguieron otros dos años, tratando de recoger los cachitos de mí que quedaron y tratando de volver a tener algo de fe en el futuro, volviendo a cometer muchos errores, pero sobre todo haciendo las paces y aprendiendo a vivir conmigo misma. Y una vez más, dieciocho años después, volví a pensar que nunca me casaría, pero esta vez la idea me sentaba bien, porque mi evidencia empírica me hacía pensar que si me casaba sería con alguien que no me quería o que se quedaba conmigo porque no sabía cómo decir que no quería estar conmigo, o peor aún, que me hacía creer que se quedaría conmigo y sólo me daba largas porque yo nunca dejaría de ser la otra, o algo así.
Y entonces decidí que ultimadamente pasaría lo que tenía que pasar y me rendí, dejé de esperar, para bien y para mal. Ese verano antes de cumplir 28 años supe que la gente que de verdad me importa y que amo más que nada en este mundo no iba a estar siempre conmigo, y que sólo me quedaba vivir el hoy. La cercanía de la muerte me hizo valorar más la vida, porque el futuro es tan incierto que sólo nos queda disfrutar plenamente el hoy. Y de vuelta a mi terapia ocupacional, le vi nuevo sentido a la vida. Y fue entonces cuando la vida me sorprendió.
Ahora sé que todo esto tuvo que pasar para que ambos maduráramos lo necesario para encontrarnos y estar juntos. A pesar de conocernos desde hace casi cuatro años, hace cuatro años era impensable que una mera coincidencia nos uniría. He salido de mis zonas de comfort un montón de veces en los últimos dos años y por primera vez tengo junto a mí a una persona que incondicionalmente está conmigo para enfrentar todos los retos que la vida diaria nos trae. Ha sido la aventura más extraordinaria de mi vida, y es apenas el principio. El viaje del que recién regresamos ha sido una muestra más de que esto es lo que tenía que ser y de pronto todo cuadra y la gente tiene razón cuando dice que nunca me vieron más feliz.
En este fin de semana que no está, el primero que pasamos separados desde enero, ha sido la primera vez en que siento cómo una parte de mí se fue con él, y a la vez, cómo su presencia habita todo a mi alrededor. A veces pienso que es una locura planear una boda en tan poco tiempo, con poco presupuesto, lejos de la mayoría de mi familia, en una ciudad en la que ninguno de los dos propiamente pertenece, en medio de tanto trabajo. Pero ¿para qué esperar? No necesitamos nada más. Finalmente encontré mi hogar. Y estamos a punto de llegar a casa.

miércoles, mayo 11

...

Tanto nos ha costado, amor, llegar finalmente hasta aquí, que no quiero transmitirte el miedo.
Me parte el alma no tener un mundo mejor que mostrarte. Nos quitaron todo, amor, nos quitaron lo poco que nos quedaba.
Resiste, amor, resiste.

miércoles, abril 27

gravedad cero

se siente raro eso de que pronto voy a volver, antes de que las cosas cambien definitivamente, pero tambien desde ahora saber que ya nada es ni sera lo mismo
nostalgia o saudade? no se, pero es solo poquito

viernes, abril 15

Tamaulipeca, nací en Tampico... -à propos

Tengo ganas de escribir del dolor que habita mi corazón por todo lo que está ocurriendo en mi ciudad, en mi estado, en mi país; de la rabia que me da la ignorancia, la cerrazón y la corrupción de nuestras autoridades; de la impotencia que me invade como ciudadana en una sociedad no indiferente sino maniatada y hasta cierto punto sesgada y dividida.

Estuve en Tampico en dos ocasiones el año pasado: agosto y diciembre de 2010. Sólo cuatro meses de distancia y las diferencias que encontré me hicieron pensar que en menos de un año visité dos ciudades totalmente distintas. La sensación que me quedó cuando regresé a Tucson en enero fue de haber estado en una ciudad sitiada. No que la violencia y la inseguridad sean problema sólo del lado mexicano: a menos de una semana de haber regresado a Tucson hubo un tiroteo con un saldo de seis muertos, incluyendo menores de edad y adultos mayores, además de trece graves heridos, entre ellos una congresista; sino que hay una diferencia sustancial entre incidentes aislados y un estado de permanente psicosis colectiva reafirmada todos los días con los hechos y no por rumores o imaginaciones como las autoridades quieren creer.

Las noticias recientes sólo demuestran que la violencia y la falta de control por parte de las autoridades han crecido exponencialmente. Felipe Calderón dijo ¡Ya basta! y nos recordó que el enemigo en común son los delincuentes, los sicarios, los narcotraficantes, que ellos son los que matan y secuenstran y hacen daño. Y volvió a su cantaleta de que el gobierno está bien, que debemos estar unidos y que el ¡Ya basta! debería dirigirse a los malos y no a los buenos. Conozco gente que piensa como Calderón y que defiende su política y señala que toda crítica debería ir acompañada de alternativas, que se queja de que la sociedad civil no participa y es indiferente y que no denuncia. Y yo ya me estoy cansando de todo esto.

Yo nada más espero el día en que me digan que mi padre no regresó a casa el viernes por la noche como lo ha hecho por 12 años en los que tiene que salir a trabajar fuera de la ciudad durante toda la semana, o que me avisen que mi hermano fue tiroteado en una fiesta, o que mi madre fue secuestrada o atrapada entre el fuego cruzado de un enfrentamiento, o cualquier historia de las que todo mundo ya habla, no por rumores o imaginaciones, sino porque ya todos conocemos a alguien que directamente ha sido atacado en esta guerra sin cuartel. Ya ninguno de nosotros está exento.

Para los que dicen que las críticas son vacías si no están acompañadas de sugerencias, ahí les va un recordatorio:

1. Desde el inicio de esta lucha se sabía: Las drogas son un problema muy complejo y no es un enemigo común. No cuando uno de los países con un extenso consumo de drogas es tu vecino y no se une a tu lucha. No cuando la demanda ha estado creciendo, no sólo en Estados Unidos sino también en Europa y los carteles se están posicionando en Asia y tu consumo interno también se incrementa a ritmo exponencial. Así que o tienes un proyecto común y a mucha gente fuerte de tu lado o te las vas a ver negras tú solo, echándole escupitajos al cielo porque cada país tiene sus propias agendas y no las van a acomodar a tu conveniencia para echarte la mano cuando estés en apuros. Por ejemplo, ¿de verdad Calderón y/o su administración son tan ingenuos como para pensar que Estados Unidos iba a cambiar su legislación sobre las armas, el cual es un derecho constitucional, sólo para echarle la mano a México cuando las cosas ya se pusieron difíciles? ¿No debió su administración estar consciente de que los carteles eran significativamente más poderesos y planear estrategias acordes para dificultar el tráfico ilegal de armas antes de creer que la fuerzas armadas iban a poder con eso y más?

2. Desde el inicio muchos nos sorprendimos por un plan de acción tan limitado: ¿Atacar el narcotráfico? ¿que las drogas no lleguen a tus hijos? Cualquier "científico social" de los que abundan en la administración, con un poco más de dos dedos de frente pudo haber dicho: Pero a ver, ¿por qué la gente consume drogas? ¿por qué la gente se pasa de la economía formal a la informal/subterránea y cultiva y produce y distribuye y vende y exporta drogas? ¿cual es el meollo del asunto? ¿habrá acaso una correlación entre estos altísimos índices de pobreza, estos bajísimos índices de alfabetismo funcional, estos terribles datos sobre desempleo, con el incremento en la compra-venta de droga? ¿habrá algo que podamos hacer, quizá más a largo plazo, pero que tendrá resultados duraderos?

3. ¿Y es que acaso nadie se acordó de Colombia en los 80? Y esto para mí es lo más inverosímil. Colombia estaba por los suelos entre el narcotráfico y la guerrila y la locura y todo lo demás, y costó muchísimo trabajo y el apoyo de Estados Unidos para poder restablecer el orden relativamente ¿por qué no se consideró esto como un caso de estudio, como una forma de solicitar apoyo y guía del gobierno colombiano ante una situación similar?

4. ¿Y los servicios de inteligencia? De verdad, que hasta el sentido común lo dice: no hay que dar paso sin huarache. Para mí a todas luces el gobierno no tenía la menor idea del tamaño del monstruo con el que se estaba enfrentando. Calderón todavía se queja amargamente de la falta de apoyo de gobernadores y demás autoridades locales (¿alguien se chutó la entrevista que le hizo El País en donde yo no podía dejar de verlo como la caricatura de Trino del Rey Chiquito?), pero esto sólo demuestra la falta de acuerdos políticos que son condición necesaria antes de aventarse en una empresa de la magnitud de este enfrentamiento. Aún me sorprende cómo se llevaron meses de mesas redondas y páneles de discusión cuando estaban planeando la reforma energética, ¿por qué no se hizo algo similar en México ante el planteamiento de esta lucha? ¿cuándo nos vamos a dar cuenta que para todo problema se requieren estrategias integrales que necesitan tiempo y consensos para diseñar, madurar y fructificar? En Ciudad Juárez quisieron hacer algo al respecto cuando ya era demasiado tarde, o ¿es que acaso alguien todavía recuerda que "todos somos Juárez"? No se pueden encontrar soluciones a problemas sociales con un fast-track, el diseño del programa de guarderías se hizo en un mes y ahí tenemos la guardería ABC como resultado.

5. ¿Y la transparencia? ¿Que no se supone que tenemos tres poderes para servir de contrapeso unos a otros? ¿El Senado, la Cámara de Diputados no tuvo nada que decir?

6. Esto es trivial, pero ¿y dónde quedaron los economistas? Pareciera que ninguno anduvo por ahí para recordarles que dificultar la distribución de droga reduciría la oferta incrementando los precios y por tanto haciendo más lucrativo el negocio, que si el combate antidroga no era general entonces la guerra entre carteles sería más sangrienta por el control de las plazas, pero que la demanda no desaparecería. El colmo de los colmos es saber de buena fuente que la gente sigue consumiendo drogas abiertamente, que en el Vive Latino se seguía consumiendo mariguana como si fuera Coca-Cola, por poner un pequeñísimo ejemplo.

7. El combate a las drogas no es nada más atacar la distribución o la producción, sino a toda la maquinaria que hace el negocio redituable, léase lavado de dinero ¿por qué no se han congelado cuentas bancarias de narcotraficantes? ¿por qué no se persiguen ese tipo de delitos fiscales con toda la fuerza de la ley, de la misma forma como se hace con pequeños contribuyentes?

8. Si era un problema de corrupción, como Calderón lo ha mencionado muchas veces, que el narco ya estaba metido por todos lados ¿por qué no atacar por ahí, fortaleciendo instituciones, promoviendo la transparencia, haciendo trabajar eficientemente a la Suprema Corte, quitar el fuero para poder enjuiciar a autoridades corruptas, ofrecer apoyo a los mismos para la captura de criminales?

¿Por qué? ¿Por qué no?

Por eso me molestan los comentarios de quienes dicen que los ciudadanos somos pasivos y que le echamos la culpa al gobierno.
La mayoría de nosotros no queríamos estar en esta guerra.
Si no quiero que las drogas lleguen a mis hijos, los educo.
Considero un mal muy grande la corrupción y es preocupante saber que el narco estaba ya infiltrado en casi todos los niveles del gobierno. Apoyo el combate INTELIGENTE Y ESTRATÉGICO, no una guerrita de mentiras.
Las drogas son un problema muy grande y muy complejo que un país solo no va a solucionar.
Yo estoy a favor de que se legalicen drogas blandas, que productores y consumidores paguen altos impuestos y que el consumo sea controlado. Que se sancione el consumo y producción de drogas duras por igual, pues no tiene sentido sancionar la oferta y no la demanda o viceversa.
Yo quiero volver a vivir en paz.

Y no me digan que es culpa de los ciudadanos indiferentes.
Es de miopes no darse cuenta que la voz de ciudadanos valientes y llenos de dignidad ha sido callada de maneras brutales, frente a la indiferencia, ineficacia y algunas veces prepotencia, de autoridades.
Como ciudadanos somos civiles, sin armas, sin monopolio del uso de la fuerza, frente a un ejército que no distingue entre civiles y criminales, y frente a criminales sin piedad y sin humanidad, secuestrados por el temor de salir a la calle y de hacer nuestro trabajo digno después de haber perdido un amigo, un familiar, después de haber sido extorsionados, privados de libertad, después de haber perdido nuestro negocio, después de haber sido obligados a comenzar de nuevo en otra ciudad huyendo de tanto daño.
Ya bastante valentía se requiere para levantarse todos los días y salir a la calle, a ganarse el pan y hacer la vida con lo poquito que nos queda para respirar en medio de todo lo que estamos viviendo.

Quiero volver a vivir con algo de relativa paz.
Es un dolor muy grande leer los periódicos todos los días, hablar con la gente que sufre en carne propia todo esto.


martes, abril 5

Exámenes

Mi mamá me ponía a ayudarle a calificar desde que yo estaba en la primaria. Ya he dicho muchas veces que yo nunca quise ser maestra, pero por X o por Y siempre acababa al menos tutoreando a alguien. No creo ser muy buena enseñando, pero bueno. De haber sabido que acabaría en la academia me habría negado rotundamente a tener algo que ver con esto desde temprana edad.

400 exámenes por calificar...

Algunas ideas al azar, a propósito de diseñar, cuidar y calificar un examen:

1. Diseñar un examen generalmente lleva horas y casi siempre AL MENOS una persona más lo leyó y revisó (proofreading, que le dicen en inglés). Así que comentarios del estilo "esto es incorrecto", "esto no tiene nada de sentido", cuando un alumno no entiende una pregunta, de verdad que me ponen de malas, en particular si yo he estado directa y profundamente implicada en el diseño de un examen. Sí, ya sé que suena bastante snob, pero de ese nivel considero es la calidad de mi trabajo. Otra historia muy diferente es cuando alguien me hace notar que una pregunta es confusa por la forma en que está escrita, lo cual sé que siempre puede mejorar. Pero si estoy obsesionada por algo cuando hago una pregunta es justamente por la claridad y la precisión de lo que pregunto y la manera en que lo hago.

2. Los exámenes más fáciles de calificar son los que tienen respuestas o muy buenas o muy malas, y eso es discernible fácilmente. Lo muy bueno o lo muy malo salta claramente a la vista y eso ahorra mucho tiempo.

3. Palabrería hueca y abundante, así como letra ilegible es de aborrecer. Generalmente implica que la respuesta es incorrecta, pero la parte buenita de mi ser siempre trata de dar una oportunidad de que a lo mejor algo en esa respuesta es rescatable. Pocas veces me llevo sorpresas.


***
Tengo ganas de borrar el post, pero en todo caso, haced caso omiso de él. Es cierto lo que sentí cuando lo escribí, pero no es bueno ser tan arrogante.