jueves, diciembre 18
miedo
miércoles, diciembre 17
winter break
Ahora sólo queda esperar, que ya cuento las horas para largarme de aquí. Sólo necesito que R aparezca en algún momento, o que por lo menos no olvide que mañana tenemos que salir temprano. Me choca el día antes de mi partida, porque tengo un montón de energía condensada que no puedo sacar de manera alguna sino yéndome. Ya limpié la casa, ya saqué la comida del refrigerador, ya me jodí la espalda lavando el baño y limpiando la estúpida tina que quedó hecha un desastre luego de que mi pobre hogar fungiera como albergue temporal por una semana (larga historia que muy probablemente ya no me anime a contar aquí), y aún así me siento hiperactiva. Todavía tengo que enviar mi propuesta de investigación para el próximo semestre, pero ante la dualidad indiferencia/entusiasmo que ha generado mi paper de migración prefiero dejarlo descansar un ratito y pensar un día más si voy a proponer ése o el anterior sobre el orden de nacimiento, con el que de todos modos sigo trabajndo, pero al menos me emociona saber que ya tengo una agenda de pendientes importantes. Recién me enteré que la ceremonia de graduación de la maestría será este sábado, lo cual en general me vale un rábano si no es porque se trata de esas ceremonias grandotas en una universidad de verdad con toga y birrete y esas cosas que yo nunca tuve porque siempre estuve en escuelas pichurrientas y/o chiquititas en donde no había nada de eso... como sea, lo que cuenta es el papel y ése llega hasta fin de mes. En fin, ya fue mucho autobalconeo por hoy.
Descansen, sean felices, tengan días buenos.
Descansen, sean felices, tengan días buenos.
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sábado, diciembre 13
Tano
Ésa es la única foto que tengo aquí de él, todas las demás con la familia en ese viaje se quedaron en la cámara de mi papá. Me gusta por el contexto, cualquiera diría que está mal encuadrada y cosas técnicas de ésas pero me gusta por el contexto y por la historia que para mí significa esa imagen, esos seres y ese lugar. Ése lugar ya no será el mismo sin él. Por un momento siento que ya no habrá más el olor agrio del cacao puesto a secar en ese ambiente de humedad, no más el fuerte olor a pimienta de Castilla. Ya había puesto esa foto, porque fue la que más me gustó en ese viaje. Fue la última vez que lo vi. Esa vez la libró. Llegamos directo al hospital y nos dijeron que había salido esa misma mañana. Estuvo un año y varios meses más con nosotros, y aún así nos faltaron al menos un par de días.
Esta tarde papá me partió el corazón cuando me llamó para decirme "ya no alcancé a llegar".
Ya te tocaba abuelo, se te fueron tus nueve vidas de gato. Tenía que pasar, supongo, tus ochenta y pico de años, la inesperada muerte de tu esposa en septiembre, la artritis y las reumas, tus pulmones, todo estaba dispuesto. Me siento triste porque sé que tú tenías miedo de morir, porque sé que Andrés también teme a la muerte. Me siento triste porque dejas un hueco enorme, no en mi corazón porque estoy feliz de tener grandes memorias contigo y varias de tus largas largas historias, pero sí un hueco en la vida de Andrés que ninguno de los que quedamos podemos llenar. Tu presencia en mi vida es grande abuelo, grande grande. Formaste, con tu ejemplo, de manera excepcional al hombre más importante de mi vida. Tú no fuiste un hombre educado ni fuerte ni poderoso, abuelo, fuiste hombre de corazón enorme y noble, nada rencoroso, nada complicado, trabajador y luchador y de vida sencilla. Fuiste un buen hombre, abuelo.
Descansa ya. Descansa abuelo, ya te lo mereces.
Esta tarde papá me partió el corazón cuando me llamó para decirme "ya no alcancé a llegar".
Ya te tocaba abuelo, se te fueron tus nueve vidas de gato. Tenía que pasar, supongo, tus ochenta y pico de años, la inesperada muerte de tu esposa en septiembre, la artritis y las reumas, tus pulmones, todo estaba dispuesto. Me siento triste porque sé que tú tenías miedo de morir, porque sé que Andrés también teme a la muerte. Me siento triste porque dejas un hueco enorme, no en mi corazón porque estoy feliz de tener grandes memorias contigo y varias de tus largas largas historias, pero sí un hueco en la vida de Andrés que ninguno de los que quedamos podemos llenar. Tu presencia en mi vida es grande abuelo, grande grande. Formaste, con tu ejemplo, de manera excepcional al hombre más importante de mi vida. Tú no fuiste un hombre educado ni fuerte ni poderoso, abuelo, fuiste hombre de corazón enorme y noble, nada rencoroso, nada complicado, trabajador y luchador y de vida sencilla. Fuiste un buen hombre, abuelo.
Descansa ya. Descansa abuelo, ya te lo mereces.
martes, diciembre 9
la mujer perfecta
Tengo una pena muy grande
aquí en mi corazón
porque hoy en la mañana
mi maestra me regañó, diciendo:
calla, muñeca, ¡calla!
pero yo ¿cómo voy a callar, si no soy una muñeca?
Sé contar hasta el número noventa y nueve,
y hacer letra muy bonita
y dar guerra todo el día.
Sabiendo tanta materia, ¿diciéndome a mí, muñeca?
¡Qué va!
¡Soy una mujer perfecta!
Es de un autor anónimo, y es el segundo poema que me hizo aprender mi mamá para deleite de la familia y como preparación para los posteriores concursos de declamación cuando estaba chavita (en ese entonces me presentaba diciendo que iba a recitar una bonita poesía); todavía recuerdo todos los poemas que aprendí hasta la secundaria y espero guardarlos en la memoria para seguir la tradición y torturar así a mis hijos (no, la neta no, para mí nunca fue una tortura, a mí siempre me gustó todo el desmadrito ése, de hecho yo en realidad quería ser actriz...).
Viene a colación ahorita para tratar de ver con humor y no achicopalarme por cierto incidente que ocurrió en medio de la presentación de esta tarde, que en parte qué bueno que no pasó a mayores, pero en parte qué malo por mi incapacidad de respuesta rápida. Lo dicho, siempre hay mejores maneras (o por lo menos 2-3 más elegantes) de hacer/decir las cosas.
aquí en mi corazón
porque hoy en la mañana
mi maestra me regañó, diciendo:
calla, muñeca, ¡calla!
pero yo ¿cómo voy a callar, si no soy una muñeca?
Sé contar hasta el número noventa y nueve,
y hacer letra muy bonita
y dar guerra todo el día.
Sabiendo tanta materia, ¿diciéndome a mí, muñeca?
¡Qué va!
¡Soy una mujer perfecta!
Es de un autor anónimo, y es el segundo poema que me hizo aprender mi mamá para deleite de la familia y como preparación para los posteriores concursos de declamación cuando estaba chavita (en ese entonces me presentaba diciendo que iba a recitar una bonita poesía); todavía recuerdo todos los poemas que aprendí hasta la secundaria y espero guardarlos en la memoria para seguir la tradición y torturar así a mis hijos (no, la neta no, para mí nunca fue una tortura, a mí siempre me gustó todo el desmadrito ése, de hecho yo en realidad quería ser actriz...).
Viene a colación ahorita para tratar de ver con humor y no achicopalarme por cierto incidente que ocurrió en medio de la presentación de esta tarde, que en parte qué bueno que no pasó a mayores, pero en parte qué malo por mi incapacidad de respuesta rápida. Lo dicho, siempre hay mejores maneras (o por lo menos 2-3 más elegantes) de hacer/decir las cosas.
domingo, diciembre 7
the stupid plot of these days of my life
de pronto sentí que mi vida se volvió una sitcom intercultural
pero visto así nada más se reduce esta complejidad a una mera intolerancia a las prácticas distintas entre personas poniendo el origen nacional como excusa
así que la cosa es más bien así: Karina pone a prueba su espíritu humano para convivir en paz, o de cómo he descubierto que no me es fácil compartir mi espacio vital
(más adelante, el desarrollo de esta quizá-aburrida historia)
pero visto así nada más se reduce esta complejidad a una mera intolerancia a las prácticas distintas entre personas poniendo el origen nacional como excusa
así que la cosa es más bien así: Karina pone a prueba su espíritu humano para convivir en paz, o de cómo he descubierto que no me es fácil compartir mi espacio vital
(más adelante, el desarrollo de esta quizá-aburrida historia)
sábado, diciembre 6
vida
Anoche tuve un sueño muy bonito, de ésos en los que se resuelven las incertidumbres y se nos revelan grandes verdades. La parte de la resolución de lo incierto siento que fue más de esos respiros que se da el inconsciente para tranquilizarse ante lo que no nos gusta; sentí un gran gran alivio que casi me despierto de la emoción, pero dentro de mi sueño supe que era sólo un sueño y lo dejé pasar. Esta mañana repasando eso me di cuenta de lo preocupada que estaba/estoy, pero también supe que cosas como ésas no son ni buenas ni malas, simplemente son, y debo tratar de que la vida fluya sola sin demasiadas amarras. La otra parte de mi sueño fue una escena muy bonita, pues estaba en un como parque o jardín con una estatua en medio que se suponía era el monumento al amor eterno, representado por una pareja de viejitos sentados en una banca, abrazados y sus rostros frente a frente, acariciándose mutuamente las caras. Lo maravilloso era que uno podía apreciar el embeleso en su mirada, el cariño y el cuidado con el que posaban sus manos en la faz de uno y otro, la felicidad de su sonrisa en sus labios y con sus ojos; y en los ojos se veía el amor eterno, una mirada sin edad, la transmisión de un sentimiento siempre vivo.
***
Una semana más, abuelo, espera una semana más.
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Una semana más, abuelo, espera una semana más.
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milagro de Navidad,
sueño que tengo insomnio
jueves, diciembre 4
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Supongo que el problema es que soy muy impaciente y a veces bastante atrabancada. Pienso en mis papás que son súper tranquilos y viven las incertidumbres de forma tan estoica que me impresionan. Pienso en mí y en mi hermano que somos completamente lo contrario, igual de desesperados e irritables, y me pregunto si será una malformación genética la de nosotros, o si esa entereza se gana sólo con la edad. Vaya uno a saber. Estoy medianamente estancada con el paper, un paso adelante y dos atrás, y he perdido la estructura en mi cabeza porque no estoy convencida de las estimaciones y los resultados. Sobrevivo escuchando música: el piano de Bebo Valdés, el pop bonito de Belle & Sebastian, The Smiths, 65daysofstatic, Air y el OK Computer de Radiohead; repasando las sabias frases de Duende; sopeando mis galletas Marías en el café con leche y disfrutando de los respiros que me dan las largas pero inciertas charlas con R. Este fin de semestre no me está gustando, pero son sólo dos semanas más de ansiedad, que espero cerrar con broche de oro con un bonito viaje corto en carretera hasta el aeropuerto.
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de vuelta a las andadas,
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querido diario
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