sábado, enero 19

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—¿Ves algún muro entre ese niño y el elefante? De eso se trata: de liberar las fronteras entre los seres humanos y otras especies. Veo que construyen un muro entre México y Estados Unidos. Están construyendo muros en Israel, en otros países. Hay que encontrar mejores soluciones que reforzar fronteras. Como especie somos muy buenos en separar: por color, raza, especie, pero no funciona, no va a funcionar.
A Colbert le entusiasma la idea de compartir esta vivencia con el mayor número de personas posible. Por eso privilegió que se presentara en México por sobre muchos otros países tanto de Europa, Medio Oriente, el mismo Estados Unidos.
Y la apuesta por el tercer mundo es claro para él. De hecho de México le gustaría irse al Sur, a Brasil.
—Esto no es un cubo blanco, estéril, que no refleja la apuesta espiritual de muchos artistas. Esto está vivo, respira. Fue construido todo por manos de hombres. Las columnas de bambú tienen sus raíces al cielo —dice observando 20 metros hacia arriba de él.
Explica más la apuesta de este museo nómada.
—Es redefinir en lo que se convirtió el museo del siglo XX: un lugar donde ibas a ver objetos, casi llevando una lista: vi esto, esto, esto. ¿Qué pasó con los museos donde abres todos tus sentidos, un lugar donde dejas todo el cinismo atrás, un lugar donde recuerdes que sólo somos seres diminutos comparados con la naturaleza?
Por eso la apuesta por una experiencia completa: música, luces tenues, gran arquitectura y también un largometraje del momento en el que fueron tomadas las fotografías y dos cortos-poemas haikú.
Por eso en la mayoría de sus fotografías —55 expediciones alrededor del mundo con animales totémicos como elefantes, ballenas, manatís, cheetas, águilas, ibis, orangutanes— los humanos tienen los ojos cerrados. Son los ojos de los animales los que ven.

Fragmento de la entrevista a Gregory Colbert con motivo de la inauguración de la muestra Ashes and Snow en el Museo Nómada que hoy se encuentra montado en el zócalo de la ciudad de México. Su concepto del arte, la vida y la naturaleza me conmovió. La entrevista completa y otros links en: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/55123.html

jueves, enero 17

un toque de buen gusto

Me pasé una mañana entera en el centro de la Ciudad de México recorriendo tienditas de pósters, litografías, y tiendas de museo en la búsqueda de algo decente con que vestir las paredes de la casa de mis papás. No encontré algo que me gustara o que combinara con la pintura de los interiores o con los muebles o con el fengshui. Sólo me topé con unas reproducciones de Goya que ya les tenía ganas y que al final ya no pude pasar por ellas de regreso. Igual en Tampico olvidé unos pósters de Paul Klee, de Georgia O'Keeffe, y una reproducción muy linda de Hyppolyte Flandrin (Jeune homme nu assis au bord de la mer, figure d'étude, 1836). Finalmente sólo se coló en la maleta un calendario del puente Tampico que me regaló mi papá y que es lo que acabo de colgar en la pared (después de haberle escondido el letrerote de Aceites y Lubricantes Galván), acompañado de una envoltura de chocolate Vaquita (muuu, qué ricos son) y mis formularios de funciones de densidad de probabilidad que quedaron de recuerdo de mi final de estadística.



También, ahí va la foto de mi comedor-escritorio de principios de semestre, el cual pinta rudo y con harto trabajo; nomás porque me ando poniendo hipersensible y no es onda andar escribiendo así. Fin.


miércoles, enero 16

Plantar un árbol
Escribir un libro
Tener un hijo
and so on

pero yo no quiero morir sin haber visto a Radiohead tocando en vivo.

Mientras esa oportunidad llega, me consuelo con los videos de sus presentaciones, que recién descubrí por azar (pese a ser parte de la generación MTV, YouTube y esas cosas nunca he sido muy fanática de los videos).
In Rainbows apareció la semana después de mi cumpleaños el año pasado y siento que describe perfectamente mi estado de ánimo de todo el 2007, aunque supongo que eso es mucho decir. Me cuesta decidir cuál es mi canción favorita, pero por mientras acá pongo ésta que me gusta cómo sale Thom Yorke (y con la que una se puede dejar envolver por la música -de la letra mejor no hablar-).





uy! pero hoy por hoy, albricias por el último (o por lo menos reciente) exitazo de Los Tomaites International Band, Compra un chancho y píntalo de negro :) -lástima que no lo pueda compartir aquí-

martes, enero 15

miscelánea

coming back to town

y no sé si poner carita feliz :) o triste :(
Pero según mi tarotista (bueno, la de Sonia), 2008 será un año de estabilidad y equilibrio, siempre que logre lidiar con la tristeza.
Feliz por los nuevos bríos y este brillito centelleante adentro de mí que parece optimismo. Lo que sea pero, al menos, muchas ganas de trabajar.
Triste por todo lo que dejo una vez que llego aquí (aunque me sale una sonrisa entre tanto recuerdo -guiño, guiño-).
Ceño fruncido porque me choca esa costumbre tan tucsoniana de andar en chanclas s-i-e-m-p-r-e. Nunca he entendido cómo haciendo frío la gente sale con suéteres, sudaderas, ropa térmica, bufanda y CHANCLAS. Pa acabarla me repatea el sonido de un caminar chancleando, pfff... (fin de mis cinco minutos de intolerancia del día de hoy).
Suspiro: atardecer rosado, cielo claro, viento frío.

***

Recuento

Mhmmm... iba a ponerme a contar aquí lo bonito de mis vacaciones y los reencuentros, redescubrimientos y esas cosas, pero es algo tan personal que supongo va a resultar aburrido. Anyway, hay algunas fotos que espero ir subiendo al flickr, aunque algunos de los mejores momentos no cuentan con imágenes (patrimonio intangible que le dicen).

Por lo pronto, para decorar esta entrada, una imagen de la serie Homage to the Square de Josef Albers, gran gran gran descubrimiento gracias a la exposición que aún tienen oportunidad de alcanzar en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (Justo Sierra 16, Centro Histórico de la Ciudad de México; los martes la entrada es gratuita).




***

In memoriam

Me acabo de enterar que cerraron la cantina El Nivel en la Ciudad de México, después de 125 años de operar en esa esquinita de Moneda entre el zócalo, catedral y palacio nacional. Como casi todos los que han dicho algo, me uno a la voz que lamenta que la cierren y me pregunto cuáles son los planes que la UNAM tiene para ese lugar. Como casi siempre, aunado al clamor popular de preservar la tradición mexicana de las cantinas, las razones sentimentales también interfieren en esta añoranza por un lugar que se cierra. El nivel fue la segunda cantina que visité en mi vida (porque en Tampico aún no se permite la entrada de mujeres a este tipo de lugares) y fui cliente más o menos asidua hace tres años porque íbamos a comer ahí los sábados después de las clases de tseltal. Eso también me ha hecho recordar mucho a Pablito, que fue quien me llevó ahí la primera vez, luego de colarnos a un evento de danza en el Teatro de la Ciudad.
Supongo que en esto de los negocios también es la ley de la vida, que todo llega a su fin y esas cosas. Como el Café El Mundo en el centro de Tampico. Ese lugar me hace recordar a mi abuelo, porque siempre fue a tomar café en la barra de ahí y me llevaba pastelillos (unos panes de pasta hojaldrada cubiertos de azucar dorada). Hace años tuvieron problemas con el dueño del lugar y lo cerraron, sin avisar ni indemnizar a los trabajadores. Su antigua ubicación, en César López de Lara ahora alberga una farmacia, una zapatería y una heladería de La Michoacana. Los trabajadores armaron algo así como una cooperativa y trataron de rescatar el espíritu de El Mundo. Pusieron una cafetería en un pasillito sobre la calle de Madero; ahora se llama Mun-2. Hace un par de semanas a mi hermano y a mí nos entró un antojo loco por pastelillos y nos lanzamos a buscarlos. Me dio mucho gusto ver que el negocio prosperó y ya se hicieron del local contiguo. Sigue siendo un lugar pequeño y no es muy bonito, pero si andan por ahí dénse una vuelta, pidan un café y acompáñenlo con un polvorón o un pastelillo, de verdad son buenos; ojalá tengan suerte porque vuelan. Ñumi, ya se me antojó.

***

I say a little prayer...

sábado, enero 12

girls & boys (o sobre las incompatibilidades)

Street's like a jungle
So call the police
Following the herd

Down to Greece
On holiday
Love in the 90's
Is paranoid
On sunny beaches
Take your chances looking for

[Chorus]
GIRLS WHO ARE BOYS
WHO LIKE BOYS TO BE GIRLS

WHO DO BOYS LIKE THEY'RE GIRLS
WHO DO GIRLS LIKE THEY'RE BOYS
ALWAYS SHOULD BE SOMEONE YOU REALLY LOVE

Avoiding all work
Because there's none available
Like battery thinkers
Count your thoughts on 1 2 3 4 5 fingers
Nothing is wasted
Only reproduced
Get nasty blisters

Du bist sehr schon
But we haven't been introduced

Girls & Boys
-Blur

Esta canción en realidad me trae un buen recuerdo, que poco tiene que ver con la razón por la que la puse aquí. Corría el año de gracia de 2003 y nos dirigíamos al sur de la ciudad para acabar en una peda de calimocho con dos galones de tinto Carlo Rossi, 2 botellas de Coca-Cola y una botella de Paternina (pal cumpleañero en cuestión que acabó compartiéndola con nosotros -sin coca, obviamente). Eran tiempos felices (como casi todo tiempo pasado, que creemos mejor), en los que mayoría de nosotros habíamos vuelto del intercambio, estábamos felices de vernos otra vez y teníamos por delante el último año de la carrera, con la seguridad de una educación subsidiada, becas y/o financiamento paterno. Aún estábamos lejos de enfrentar el desempleo, el subempleo o el sobreempleo. Un jovencísimo Paco hacía proezas sobre Insurgentes Sur (suficiente alcohol ya traíamos encima), con el coche lleno de gente cantando y diciendo estupideces. Y en eso puse el Best Of de Blur y Javier pidió la diez (también mi favorita) y empezamos a cantarla a grito tendido, hasta que pasa el corito de ah-ah-ah-ahah (sí saben cuál ¿no?) y nos calla a todos para cantarlo en un falsete que de tan bueno nos asombramos y nos matamos de risa. Y, oh sí, reímos tanto, que se convirtió una broma común por un comentario de bar gay que hice al respecto. Girls & boys es una canción que siempre me pone de buenas y me hace bailar y dar brincoteos por todos lados.

Recordé esta canción esta mañana mientras pensaba en lo difícil que a veces resulta entender ese polinomio extraño de "Z quiere a Y, quien a su vez quiere a X y por ende no puede corresponderle a Z; pero Z es tan bueno/a que es injusto no hacerle caso y es una opción dado que X no pela a Y o X ya está con W, pero en el camino de Y se ha cruzado V metiendo más conflicto y duda"... o algo así (las combinaciones pueden ser infinitas, más o menos dramáticas, más o menos excéntricas). Eso me hizo cuestionar eso que tanto se dice de Dios los hace y ellos se juntan. A veces pienso que estas cosas complicadas son sólo pruebas, y a veces (lo siento, lo pienso sin herejía) creo que al dios Eros le falla un poco el tino. En fin, nada personal.
Sólo que es difícil entender porqué no somos correspondidos en la misma medida en que amamos y si esa asimetría califica como amor. Luego se voltea la historia y es triste no poder corresponder cuando somos conscientes de ello y sentimos este orden injusto. También pienso que podría ser lindo contar con finales alternativos a nuestras historias de amor/desamor: un último beso, una mirada de soslayo, una promesa, un amén para nuestra oración. Pero por algo no se puede, I guess.

viernes, enero 11

A quotation

I saw my life branching out before me like the green fig tree in the story. From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked. One fig was a husband and a happy home and children, and another fig was a famous poet and another fig was a brilliant professor, and another fig was Ee Gee, the amazing editor, and another fig was Europe and Africa and South America, and another fig was Constantin and Socrates and Attila and a pack of other lovers with queer names and offbeat professions, and another fig was an Olympic lady crew champion, and beyond and above these figs were many more figs I couldn't quite make out. I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death, just because I couldn't make up my mind which of the figs I would choose. I wanted each and every one of them, but choosing one meant losing all the rest, and, as I sat there, unable to decide, the figs began to wrinkle and go black, and, one by one, they plopped to the ground at my feet.
~Sylvia Plath, The Bell Jar, Chapter 7

sábado, enero 5

juegos

Siempre que puedo, me gusta acompañar a mi madre a sus eventos escolares. Cuando era niña me divertía mucho porque tenía la edad de sus alumnos y jugaba con ellos y me traían pa todos lados porque además era "la hija de la maestra". Ya más grande igual me gusta ir para ayudar a mi mamá en su trabajo y porque en general me gusta mucho observar a los niños, cosa que dije en un post anterior. Se aprende mucho de ellos. Suelo ir a la escuela donde trabaja mi mamá para la ceremonia de fin de cursos y para la posada de fin de año. La zona donde está su escuela es lo que el programa Oportunidades llama "urbana marginada" y aún tienen estas tradiciones de hacer de la graduación de primaria un súper evento social, con vestido largo, vals y padrino de generación. Esta vez fui a la posada a mediados de diciembre, mi madre salió de ángel en la pastorela, y mi hermano y yo servimos de comer y repartimos las bolsas de dulces para los niños.

Una de las cosas que más me llamó la atención esta vez (además de criticar los elementos fuertemente católicos que encontré en la celebración en una escuela que se supone laica) fue un juego que me enseñaron las niñas de segundo grado, pues la letra de la canción es un poco fuera de lo común. Grabé un mini video del juego pero no tiene audio :| así que sólo les paso la letra:
Cero, cero, cero
los hombres al basurero
Zeta, zeta, zeta
a las mujeres se les respeta
izquierda, derecha
así soy yo
que salga
la niña
que ya perdió


Me sacó de onda la rima porque la sentí medio feminista... Según me dijeron su maestro de educación física se las enseñó, el mismo que organiza torneos de fútbol de niños contra niñas (los cuales suelen ganar las niñas, también me dijeron). Me hubiese gustado platicar con ese maestro y preguntarle si tenía premeditadamente alguna cuestión de affirmative action, equidad de género, o algo así, pero ese día no fue a la escuela.