lunes, julio 15

Podría unir mi vida uniendo casualidades

Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases.

Me han arruinado muchas películas, pero no ésta, sigue siendo una favorita incondicional.

Algún día voy a aprender que puedo estar tranquila, que puedo confiar. Dios aprieta, pero no ahorca. Sólo hay que tener paciencia, y trabajar duro y constantemente, que los cambios y las oportunidades llegan cuando menos uno se lo espera. Así que aquí voy una vez más, de vuelta a las andadas, versión turbo.
Me impresiona cómo a veces una simple remota posibilidad pueda llenarnos de tanta esperanza.
Sé que suena cursi pero es cierto: me encanta que la vida me sorprenda (con cosas buenas, obviamente).

lunes, julio 1

A room of one's own

Me desvelé otra vez editando tablas de resultados, ésta ha sido mi actividad constante en los fines de semana del último mes. Esta vez fue mi culpa porque de haber sido más organizada pude haberlas hecho durante la semana en vez de aventarme tal maratón, pero bueno... Entre las tantas crisis existenciales por las que últimamente atravieso, de vez en cuando me pregunto cómo es que después de tantos años sigo enfrascada en las mismas tediosas tareas de siempre, aunque a veces pienso que quizá es porque de alguna manera lo disfruto. En fin...

La película de Sex and the City 2 termina con una imagen de Charlotte pasando algo de tiempo libre en el antiguo departamento de Carrie; acorde a la historia de la película, ese lugar ahora se usa para quienes necesitan desconectarse de su vida diaria. Más o menos así me siento hoy, después de un fin de semana encerrada, aunque también tiene mucho que ver el que estemos a más de 40°C y nuestro sistema de ventilación no funciona cuando hay humedad en el ambiente... ¿había ya mencionado lo mucho que me pone feliz estar de vuelta en Arizona? Qué mal que tenga que ser en pleno verano.

Mi lugar de huída, sin embargo, no es un departamento mono, sino la biblioteca, donde el aire acondicionado es gratis, el silencio abunda y con un poco de suerte puedo conseguir una mesa en mi área favorita, que es frente al ventanal con vista a las montañas de Santa Catalina. Qué maravilla tener una mesa a la altura ideal, y sillas que son cómodas después de varias horas. Así sí da gusto trabajar. Qué mal que ahora la biblioteca de medicina haya seguido los pasos de la de la escuela de leyes y que ahora restrinjan su uso sólo a sus estudiantes. Por hoy logré colarme, pero me temo que ahora sólo podré recluirme en la biblioteca central, que también me gusta mucho, pero no tanto. Qué triste.

De cualquier manera, ahora estamos a punto de mudarnos, y comenzar la aventura de ser homeless, en el sentido de que aunque tendremos un lugar dónde vivir, será de manera temporal en una casa que es prestada por unos meses con beneficio mutuo entre las partes involucradas. Sí, este mes será tan doloroso (en contraposición a cómodo) como "emocionante", nomás tratando de cubrir con eufemismos nuestra incierta realidad. Tratando de poner fin a este proyecto de vida que he querido botar más de una vez, y tratando de mantener mi alma en paz, a pesar de que cada vez que envío un paquete de aplicación para un trabajo siento como una pequeña parte de mí como que muere. Sip, ésta es una de esas temporadas en las que lo único que queda es no mover el dedo del renglón (o sea, a seguir trabajando sin parar) y aferrarse al poder que sólo es posible encontrar en la fe de que al ponernos en sus manos, Dios provee.

Sean felices. Tengan días buenos.

viernes, junio 7

Uno se da cuenta que es estudiante de posgrado en la treintena cuando va a una fiesta, se consume alcohol, y luego se vuelve a casa a seguir trabajando. ¿Qué es lo que lo hace relevante para ser (i) estudiante de posgrado y (ii) en la treintena? Que la mencionada fiesta sea lo que antes se conocía como una simple cena a la que va mucha gente, que el consumo de alcohol es una fracción de lo que se consumía en otros tiempos mozos, y que la vuelta a casa sea a las 9:30pm. La desmadrugada difícilmente es opcional: hay que recuperar el tiempo perdido, y por lo menos la edición de las tablas deben quedar ya hoy (mientras el sol aún no esté en todo su esplendor y uno no haya consumido la primera taza de café, el mañana no cuenta como un nuevo día).

*

La querida madre nuestra se aferra a la vida, sugiriendo que a ella la probabilidad le hace los mandados. Viva viva :)

domingo, junio 2

mimetizar

Recientemente he descubierto que cada vez que se enferma mi madre, a mi cuerpo le da por mimetizar algunos de sus síntomas, cuando no acabo yo con la misma dolencia. Estos últimos días, pendiente de los avances ahora que está, una vez más, en el hospital, no he podido dejar de darle vueltas a todos estos pensamientos que aunque intento evitar, no me dejan. Mi lógica me recuerda que desde hace cuatro años cada vez que pasamos por algo así puede que sea la última vez que enfrentemos esto, porque hemos agotado nuestras posibilidades y esto es ya el fin. Esa lógica me pone alerta e intenta prepararme para lo peor. Sufro y lloro. Pero trato de seguir con lo que tengo que hacer, aunque esta culpa me taladre, por no estar ahí, con ella. Nuestra lógica nos dice que uno se debe alarmar sólo cuando haya motivos para ello, y por mientras uno espera, así tal cual, a la expectativa de lo mejor y de lo peor simultáneamente. A pesar de que sea una de las personas con las que más discuto y con las que más discrepo, no quiero, ni estoy lista, para perder a mi madre todavía. No es cuestión de edad ni de perfecta compatibilidad de caracteres pero, en muchas historias, nunca es fácil prepararse para un último adiós. Y mientras pienso en esto me convenzo que ésta no será, aún, tal ocasión.

miércoles, mayo 15

Invisible

Qué terrible es que el reflector le esté apuntando a una cuando lo único que una quiere es ser la mujer invisible.

martes, mayo 14

:)

Algún día Will va a dominar el español, y entonces quizá entre a leer esto y va a decir algo así como "awwww, ternurita" (sin el sentido despectivo con el que ahora mucha gente usa esa frase), pero quizá aunque pueda leer todas mis burradas ni le va a interesar hacerlo porque al final de cuentas él ya se sabe bien la historia de mi vida y me presta sus oídos y su corazón todas las noches para ser confidente de casi toda idea y suceso que pasan en mi mente y en mi día y en la pequeña burbuja que hago de mi mundo. Pero igual vengo aquí a dejar constancia del maravilloso hombre que es mi esposo, y de que si bien viví 28 años sin él, mi vida con él es mucho más divertida, ordenada, plena, con menos miedos, más paz, más seguridad y un largo etcétera. Mi vida no tiene más certidumbres (muy probablemente todo lo contrario) ni se ha hecho más fácil, pero cada desafío es menos difícil de sobrellevar sabiendo que tengo su apoyo, su carácter calmo, su dulce sonrisa, su forma de decir las cosas de la manera correcta y su correctísimo uso del lenguaje y su forma de escribir (tan a la mano cuando a mí me faltan las palabras y tengo que cuidar las formas). Me siento muy feliz de tener un compañero como él, y son este tipo de razones (a pesar de cualquier adversidad que la vida traiga) por las que vale la pena vivir y enfrentar las penas que conlleva la existencia. ¡Cuánta razón tenía el papá de Juno!
Es hora de volver a trabajar, y a lidiar con las penas ésas a las que me refiero, pero era hora de mis cinco minutos, y me despido deseándoles días llenos de razones para ser felices.

jueves, mayo 9

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Will se fue hoy, después de pasar 2 semanas compartiendo conmigo en esta mitad de nuestra vivienda -temporalmente en otro estado. Tres semanas más y regresa, esta vez para cerrar este capítulo de nuestras vidas juntos-pero-separados y para ayudarme en el tránsito de vuelta al desierto. Qué rápido parece pasar el tiempo, pero no. A pesar de lo difícil de la separación, voy a recordar estos meses como una gran experiencia, y voy a extrañar esta ciudad terriblemente. Y no me importa lo que diga el señor banquero que dijo que yo no estaba aprovechando mi tiempo aquí. A lo mejor no soy la persona más eficiente haciendo networking y coautoreando cosas con la gente a mi alrededor, pero me llevo otras cosas que para mí importan mucho. Como un cúmulo de relaciones con gente que en otras circunstancias no hubiese tenido la oportunidad de conocer y que me han enseñado que se puede ser un académico en toda la extensión de la palabra y hacer cosas creativas y artísticas y revolucionarias, y que además soy más tecnicista y fundamentalista como economista de lo que yo creía. Me llevo también mejores hábitos alimenticios y de ejercicios, porque no hay que ningunear los progresos que me han movido de mi status de ser una couch potato. Aquí también fue mi primera experiencia buscando una iglesia por mi cuenta, y después de varios meses fui bendecida al encontrar una comunidad joven pero muy fuerte en su fe y que me ha fortalecido en mi camino con el Señor (además de disfrutar como pocas cosas su instrumentación de música folk en el servicio dominical). Me alegra pensar que cuando veamos hacia atrás, Will y yo vamos a recordar estos días como uno de nuestros primeros retos como matrimonio, pero también como uno que nos fortaleció y nos llevó a ser más eficientes y creativos en la forma de mantener nuestra comunicación y nuestros vínculos; una experiencia que nos permitió estar más cerca de nuestra familia, de reencontrarnos con viejos amigos que no habíamos visto en años (de Tijuana hasta Long Beach), y de vivir una ciudad que fuimos descubriendo y disfrutando juntos.
Sólo unas cuantas semanas más, en donde hay que cerrar ciclos, esperando con fe (aunque también con muchísima ansiedad) tener noticia de cuál será nuestro siguiente paso, y por lo pronto preparándose para la defensa que llevará al cierre de este otro ciclo, aún cuando me pese que este verano una vez más no podré estar en casa para celebrar de los acontecimientos importantes de mucha gente a la que quiero. Pero la vida ahí tiene sus subidas y bajadas, ¿no? Y uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.

Sean felices. Tengan días buenos.