martes, febrero 17

letras, palabras, cartas...



Paraules d'amour

lunes, febrero 16

Dos veces Pessoa

Leo cosas mías en la noche, ya en la cama antes de irme a dormir. A veces se escabulle un artículo o notas previas a un examen, pero procuro evitarlo; es un momento para mí y la gente maravillosa que puede transmitir ideas y sentimientos con palabras. Ahora leo El libro del desasosiego y a veces he pensando dejar de leerlo en las noches, porque en ocasiones siento que al despertar me he quedado con algún resquicio de saudade o añoranza. Pero no es culpa del libro, sino de la comunión que siento tengo con su autor. Fernando Pessoa es mi favorito porque siento que él dice lo que yo traigo en el alma. Pienso de pronto que la colección compartida que teníamos de sus poemas decidí regalarla como un último obsequio de mí misma, pero ahora veo que en ningún otro lado me siento tan identificada como en El libro del desasosiego. Más aún, esa relación que mantiene Pessoa con Lisboa la da sentido al vínculo que yo mantengo con el DF, aún en mañanas como la de este día en la que pretendo ver hacia el futuro y no encuentro razones para volver. Puede que esté equivocada y que esta relación tan estrecha que yo siento con Pessoa no exista. Pero uno siente, y como sea, él no deja de ser extraordinario.

*

10.
Y así soy, fútil y sensible, capaz de impulsos violentos y absorbentes, malos y buenos, nobles y viles, pero nunca de un sentimiento que subsista, nunca de una emoción que prolongue y entre hasta la sustancia del alma. Todo en mí es tendencia para ser a continuación otra cosa; una impaciencia del alma consigo misma, como un niño inoportuno; un desasosiego siempre creciente y siempre igual. Todo me interesa y nada me cautiva. Atiendo a todo siempre soñando; fijo los mínimos gestos faciales de aquel con quien hablo, recojo las entonaciones milimétricas de cada palabra proferida; pero al oírlo, no lo escucho, estoy pensando en otra cosa, y lo que menos retengo de la conversación es la noción de lo que en ella se dijo, por mi parte o por parte de aquel con quien hablé. Así, muchas veces repito a alguien lo que ya le había repetido, le pregunto de nuevo por aquello a lo que ya me había respondido; pero puedo describir, en cuatro palabras fotográficas, el semblante muscular con el que él me dijo lo que no recuerdo, o la inclinación de oír con los ojos con que recibió la narración que ya no recordaba haberle contado. Soy dos, y ambos mantienen la distancia --hermanos siameses que no están unidos.

66. ENCOGERSE DE HOMBROS
Damos generalmente a nuestras ideas de lo desconocido el color de nuestras nociones de lo conocido: si llamamos a la muerte un sueño es porque por fuera se parece a un sueño; si llamamos a la muerte una nueva vida, es porque parece algo diferente de la vida. Con pequeños malentendidos con la realidad construimos las creencias y las esperanzas, y vivimos de las cortezas a las que llamamos panes, como los niños pobres que juegan a ser felices.
Pero así es la vida; así es, al menos, aquel sistema de vida particular a lo que comúnmente llamamos civilización. La civilización consiste en dar a una cosa un nombre que no le corresponde, y después soñar sobre el resultado. Y realmente el nombre falso y el sueño verdadero crean una nueva realidad. El objeto se hace realmente otro, porque lo hicimos otro. Manufacturamos realidades. La materia prima continúa siendo la misma, pero la forma, que el arte le dio, se aparta efectivamente de seguir siendo la misma. Una mesa de pino es pino pero también es mesa. Nos sentamos a la mesa, y no al pino. Un amor es un instinto sexual, pero no amamos con el instinto sexual, sino con la presunción de otro sentimiento. Y esa presunción es, en efecto, otro sentimiento.
No sé qué sutil efecto de luz, o vago ruido, o recuerdo de perfume o música, tocada por no sé qué influencia externa, me trajo de repente, en pleno ir por la calle, estas divagaciones que registro sin prisa, al sentarme al café, distraídamente. No sé adónde iba a orientar mis pensamientos, o adónde preferiría orientarlos. El día es de una leve neblina húmeda y caliente, triste sin amenazas, monótono sin razón. Me duele no sé qué sentimiento que desconozco; me falta un argumento cualquiera sobre no sé qué; no tengo fuerzas en los nervios. Estoy triste mucho más abajo de la conciencia. Y escribo estas líneas, realmente mal anotadas, no para decir esto, ni para decir sea lo que sea, sino para dar una tarea a mi falta de atención. Voy llenando lentamente, a trazos suaves de lápiz romo --que no tengo sentimentalidad para afilar--, el papel blanco de envolver bocadillos que me dieron en el café, porque yo no necesitaba otro mejor y uno cualquiera me servía, siempre que fuera blanco. Y me doy por contento. Me reclino. La tarde cae monótona y sin lluvia, con un tono de luz desalentado e incierto... Y dejo de escribir porque dejo de escribir.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego.
El Acantilado, 2002.

*

me estoy despidiendo del invierno, a veces pienso que es eso; y a veces, nomás de ganas, me da por no tomarme en serio y reír y juego a que juego con cronopios y con famas...

miércoles, febrero 11

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Admiro a la gente fuerte, a la que es capaz de ser sincera consigo misma y no doblarse. Admiro a la gente que entiende el miedo, que lo acepta pero no se deja dominar por él. Admiro a la gente de corazón grande; gente entera, noble, generosa.
Soy feliz de contar entre mis amigos a personas así de admirables.

martes, febrero 10

mea culpa

ayer avancé sa tis fac to ria men te en mis lecturas pendientes, pero por un buen rato estuve en la lela y el hartazgo total ¿y qué hace uno en esos casos? claro, tontear en el facebook, resultado: mi status por fuera, leyendo... en el fondo, pendejeando... generó tantos comentarios que estoy considerando abrir un grupo de esos de autoayuda...
después salí en la noche y regresé y me puse a platicar con mi hermano y luego se me fue el sueño y vi un capítulo de Bones y me puse a leer y me dieron las 3am...
hoy me levanté corriendo para llegar a tiempo a clases, estuve todo el día somnolienta, pero lúcida, cosa rara, aunque la clase de la tardenoche fue un desperdicio... ni la menor idea de qué carambas estaban hablando... soy víctima del condicionamiento operante y mi cerebro se bloquea cuando sale algún tema de teoría de juegos...
todo el día estuve fascinada por mis calcetines calientitos de colores y con deditos...
sigue perdido el libro de labor economics de la biblioteca... tuve que comprarlo porque me urge y dicen que es un candidato a biblia, que lo DEBO tener... amazon es una dulcería y no pude evitarlo ya estando ahí: no tengo dinero pero no podía dejar pasar la oferta para pedir mi Art Atlas, le tengo ganas desde diciembre y ya no veo la hora de que me llegue!!! (en el fondo pienso dios proveerá, aunque más en el fondo escucho la voz de mi padre cuando dice que dios no cumple antojos ni endereza jorobados)
volví a casa a las 8:30 y no he movido un dedo para hacer algo productivo desde entonces y me iré a la cama a leer a Pessoa de aquí hasta que me dé sueño y así cerraré el día con broche de oro y todo lo demás que valga madres (bueno pues, de perdido de aquí a mañana)


porténse bien, sean felices, sonrían, tengan días buenos

lunes, febrero 9

nomeolvides

martes, febrero 3

:(

cuando estás aplicando para un posgrado en el extranjero sólo hay algo peor que recibir una carta de rechazo: que te llegue una carta de aceptación pero sin oferta de financiamiento. La sensación de quedarte a mitad del camino es horrible. Aunque ése fue uno de mis mayores temores, no fue ésa mi situación en su momento; pero ahora vivo algo parecido en un contexto diferente. Todo indica que debo renunciar a mis planes de jugármela a ser la chica de Ipanema este verano. Ya me dijeron que sí y he estado trabajando para hacer un buen papel y a la par he tratado de buscar oportunidades, pero no hay dinero por ningún lado. Las únicas formas de describir cómo me sentí son: como Amélie cuando se entera que Nino estaba con otra chica, que se desbarata como un cubetazo de agua contra el suelo; y encontrándole total sentido a esta cita de Adam Smith de su libro Theory of Moral Sentiments: "We suffer more, it has already been observed, when we fall from a better to a worse situation, than we ever enjoy when we rise from a worse to a better. Security, therefore, is the first and the principal object of prudence." El problema es que aunque uno trate de ser prudente, hay cosas que no están en nuestras manos y en eso ya no nos podemos meter. Pero no me importa, o al menos trato de que no me importe mucho; ya fue suficiente con estar con cara larga todo el día. Aún tengo una semana más para buscar por otro lado. Ser terca, mula y aferrada debía tener su lado positivo algún día...

domingo, febrero 1

...

"(...) es que en el país no requerimos a Juárez, necesitaríamos a Cárdenas (...)"

- Conclusión chafísima a la que llegaron dos mexicanos en el autoexilio que según su humor resuelven el mundo llamando a la revolución o matando a todos y empezando de cero...

(Aunque para aquellos que piensan que durante el gobierno del General se aplicó el Keynesianismo puro o -en el extremo- que México era casi casi socialista por las políticas populistas, vale la pena recordar ese buen artículo de Enrique Cárdenas publicado en el Trimestre Económico en 1993; no está en línea, pero me topé con este otro bastante relacionado, interesante y revelador)

***

Febrero. Me gusta febrero porque se nos acaba el invierno y porque me llevo muy bien con los acuarianos. Mi maravilloso calendario 2009 con reproducciones de Mark Rothko tiene para febrero un Sin Título de 1953, pero conocido como Morado, Blanco y Rojo. Un claro contraste con el No. 13 de 1958, conocido como Blanco, Rojo sobre Amarillo, que acompañaba al mes de enero. Me gustaron los vibrantes colores de enero y cuando sentía que se me apachurraba el ánimo me gustaba alzar el cuello y ver la energía emanada por el color; además, tradicionalmente, se relaciona el color amarillo con el optimismo y esas cosas. Febrero aparentemente trae más colores cálidos, pues el trío de colores está sobre una base de color café claro, y luego está el rojo, y el blanco que es neutro, pero no sé... En el agregado se siente frío. Es un cuadro con mucha profundidad, yo lo veo y siento que me apachurra el corazón, y luego la forma en la que se difuminan las pinceladas en el perímetro de los rectángulos irregulares da una sensación de que los mismos colores y las figuras están suspendidas en el aire. Es un cuadro oscuro, pero a diferencia del anterior, siento que invita a la introspección. Y eso me calma. Yo qué sé, mucha gente no le ve chiste alguno a Rothko, pero es justamente su sencillez lo que me atrapa. Color, forma y tamaño, y lo demás queda en nosotros.

Mark Rothko, No. 13 (White, Red on Yellow), 1958

Mark Rothko, Untitled (Purple, White and Red), 1953