Lo vi cuando llegué a la parada, el más alto de ese grupo de cuatro, y pensé "estos tipos van a hacer su escándalo en el autobús", pero no, iban tranquilos, luego entendí que eran hermanos. Traté de descifrar en sus tatuajes algún tipo de afiliación, cosa que dejé de hacer para controlar mi mirada insidiosa. Llegó el autobús, me senté en medio, él y sus hermanos en la parte de enfrente. Luego subió un tipo muy simpático, una mezcla entre Samuel L. Jackson y John Legend, se reconocieron y platicaron y rieron mucho. Fue su risa la que me llamó la atención, volteé y en eso él se quitó los lentes oscuros. Tenía la sonrisa más franca y los ojos más dulces, una nariz perfecta quemada por el sol, la cabeza rapada y los brazos cubiertos por tatuajes. Luego subió otro tipo que los reconoció a ambos y al final esa mitad del autobús estaba envuelta en la misma plática, como si todos fueran conocidos de toda la vida. No logré entender de qué hablaban, pero cuando pasamos frente a la iglesia vi que él se persignó y le dio un zape a su hermano porque no hizo lo propio. Volvió a colocarse sus lentes.
Llegó el turno de mi parada, tomé mis bolsas; él volteó. Sonreí y en eso él levantó sus lentes, pero ya estaba por bajar y me dio pena mirar y me fui.
domingo, septiembre 21
sábado, septiembre 20
ficciones
Oh God, could it be the weather?
Oh God, why am I here?
If love isn't forever
And it's not the weather
Hand me my leather
Tori Amos, Leather
miércoles, septiembre 17
miradas insospechadas
Un sábado de cuando tenía cuatro años estaba con mi papá en la sala aburriéndome de lo lindo. Sé que era sábado porque Andrés estaba leyendo el periódico y yo estaba aburrida porque a mí me gustaba leer el periódico con él pero sólo los domingos cuando había monitos (y obviamente no los leía sino que me inventaba historias con los dibujitos pues), y ese día era sábado y no domingo y no había monitos, pero Andrés leía el periódico porque era un sábado en que por alguna razón no le había tocado brigada. Para no aburrirme me puse a mirujear por la ventana, a ver si aparecía mi vecino Lorenzo jugando con los otros niños grandes de la cuadra o algo así, pero Lorenzo era el que hacía los mandados por ahí y seguramente andaba en algún encargo. Como no tenía nada que hacer se me ocurrió ver si podía meter mi cabeza entre los barrotes de protección de la ventana; batallé un poco, sobre todo por las orejas pero lo logré. Cuando me fastidié de mi gran hazaña y trataba de acomodarme para salir de ahí, mis ojos se detuvieron en una parejita que estaba sentada en la banqueta del otro lado de la calle, casi frente a mi casa. Los chavos se estaban besando pero así apasionadamente, no se separaban, y yo me quedé casi en shock. No sabría decir si era la primera vez que veía un beso, supongo que no, pero al menos es la imagen más antigua que tengo de algo así. Andrés es dicharachero pero siempre ha sido una persona muy reservada y por ende mis padres no son de mostrar su afecto en público. Tenía cuatro años así que tenía muy controlada la tele, nomás Burbujas, Chabelo y TopoGigio; en esa época me parece que era cuando transmitían Rosa Salvaje o alguna otra telenovela de ésas pero era de noche y a mí me mandaban a dormir temprano. Así que todo indica que mis castos ojos no se habían topado con besos así con ganas. Tampoco tenía mucha idea de qué era lo que estaban haciendo; o sea, sí, un beso, pero ¿por qué? Yo daba besitos de buenas noches a mis padres y saludaba de beso a mis abuelos y a mis tíos, siempre en la mejilla, pero ¿y ellos? ¿por qué de frente y en sus bocas? ¿por qué tanto tiempo y como si no hubiese mundo a su alrededor? Y mientras supongo que estaba buscando alguna explicación al estilo de "se quieren y algún día se casarán para ser papá y mamá de sus hijitos", Andrés me llamó y yo olvidando que tenía todavía la cabeza atorada entre los barrotes me moví rápido y me lastimé. Mi papá me regañó por andar haciendo estupideces y por el regaño perdí la gracia para acomodarme las orejas y salir bien librada de las protecciones de la ventana. Luego me asusté porque por un momento creí que nunca iba a poder sacar la cabeza de ahí hasta que tuvo que llegar mi mamá con sus manos de maestra que cura raspones y calma los lagrimones de sus niños en la escuela, para así ayudarme a sacar la cabeza, y entonces sí, a darme su correspondiente regañada. Ése es uno de mis primeros recuerdos como mirona.
Hace poquito descubrí un blog que me tiene encantada y dándole las vueltas me encontré con esta entrada donde David Apatoff hace una hipotética interpretación de la mirada de Edward Hopper en los tiempos del internet. No es suficiente nomás mirar. Supongo, aunque suene cursi, que es cuestión de también dejar que el alma vea y que, en este caso, sea capaz de ver -e interpretar- otras almas.
Hace poquito descubrí un blog que me tiene encantada y dándole las vueltas me encontré con esta entrada donde David Apatoff hace una hipotética interpretación de la mirada de Edward Hopper en los tiempos del internet. No es suficiente nomás mirar. Supongo, aunque suene cursi, que es cuestión de también dejar que el alma vea y que, en este caso, sea capaz de ver -e interpretar- otras almas.
lunes, septiembre 15
ausencia
No puedo dormir. Traía cansancio y sueño rezagado de tres días atrás, así que de sábado a domingo dormí 11 horas. Y luego todo el ajetreo doméstico, y echar el ojo a los periódicos y las revistas y que me quedo dormida un rato en el sillón. Y luego la desidia y el andar pendejeando por ahí. Una tarea que no sale, otra que no tengo ganas de empezar y un paper que me acecha porque no sé cómo plantearlo, es más, no sé qué plantear. Ahora entiendo cuando P decía eso de todo y nada. Sentir que me gusta todo es como si no me gustara nada (sé que la forma de decir no y nada en la misma oración es incorrecto, pero es de esas cosas malas que todos entendemos como buenas). Llevo tres semanas dándole vueltas a todo esto y no logro aterrizar algo concreto. Creo que mi problema es la falta de enfoque, ando deambulando mentalmente por todos lados queriendo abarcarlo todo y me quedo abrazando el aire (un momento, ¿estoy hablando del paper o del resto de mi vida?). Le decía a Duende el otro día que la curiosidad no implica trascendencia, no es nomás agarrar un tema y preguntarse cualquier cosa al azar, debe tener sentido, relevancia. Eso me recuerda que dicen que RC dice que no hay preguntas estúpidas sino gente estúpida que las hace, pero eso no me importa ahorita. No, tampoco busco el hilo negro, sólo quiero estructurar una pregunta interesante y empezar a trabajar en consecuencia; hoy por hoy todas mis ideas las encuentro tontas. Al menos este insomnio ha sido medianamente productivo, creo que ya más o menos he logrado ir visualizando algo. Amo el internet, es tan fácil ir de un lugar a otro con un solo clic, y es tan bueno que la gente y las instituciones compartan sus documentos de investigación y sus libros aún cuando los journals sean accesibles sólo por suscripción o sus libros tengan que comprarse, eso aligera un poquito las cosas. No sé cómo es que tengo esta aridez mental, no porque sea siempre lúcida, sino porque suelo por lo menos tener mínimo cierta intuición de lo que voy y hacer. Y ahorita, nada. Más el insomnio. Eso y el venir aquí a cantarlo. Ajá, qué bonito, diría mi mamá, con esa voz retadora que a veces le sale.
Sale pues, a tratar de que el lunes empiece alentador, que ésta sea una buena semana para todos (claro, pero si es que más de uno la inicia con puente, ¿o no?).
Sale pues, a tratar de que el lunes empiece alentador, que ésta sea una buena semana para todos (claro, pero si es que más de uno la inicia con puente, ¿o no?).
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de cuando me hago la mártir,
diatriba contra el espejo
sábado, septiembre 13
40 años
AL PUEBLO
El Consejo Nacional de Huelga convoca a todos los obreros, campesinos, maestros, estudiantes y pueblo en general, a la GRAN MARCHA DEL SILENCIO
En apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:
1. Libertad de todos los presos políticos.
2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4. Destitución de los jefes policíacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
En la que exigiremos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras demandas.
Reiteramos que nuestro Movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos Olímpicos y de las fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia, y que no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo. Reafirmamos, además, que toda negociación tendiente a resolver este conflicto debe ser pública.
La marcha partirá a las 16 horas del día de hoy, viernes 13, del Museo Nacional de Antropología e Historia, para culminar con un gran mitin en la Plaza de la Constitución.
Ha llegado el día en que nuestro silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas.
¿Sabes?, me gustaron, me cayeron bien, por hombrecitos. Muchos tenían esparadrapo en la boca, casi todos parecían gatos escaldados con sus suéteres viejos, sus camisas rotas pero tan decididos. Les eran simpáticos a la gente que estaba en las banquetas viéndolos, y muchos, además de aplaudirles, se les unían y cuando no se les daba propaganda la pedían, e incluso el público se ponía a repartir de mano en mano. Nunca había visto antes una manifestación tan vasta, tan de a de veras, tan hermosa. Toma, te traje unos volantes.
El temor quedaba atrás, la confusión, los rumores, los conflictos internos. Los mismos maestros exclamaban con gusto que debíamos olvidarnos de la "retirada estratégica". Ese triunfo lo cambiaba todo. Nos habíamos enterado de que el gobierno calculó que la manifestación no pasaría de diez mil personas; el CNH pensó que serían ciento cincuenta mil; y, rebasando los cálculos más optimistas, la asistencia fue de trescientos mil manifestantes.
Todas las mil pequeñas dificultades que cada miembro del CNH tenía en su propia escuela desaparecieron. No había que pedir a los alumnos que asistieran en mayor número a las asambleas. Volvían solos. Nuevamente se abrían perspectivas. Se iniciaban debates, se trataban temas candentes. Una medida, una sola medida había levantado y reestructurado el Movimiento, porque no hacía falta sino una cosa: devolver la confianza en nuestras propias fuerzas y encontrar un sentido, un propósito a las tareas concretas, al trabajo común. Y esto se logró con la manifestación silenciosa.

La selección de testimonios viene de la crónica La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, Era, 1971.
La foto la tomé de aquí, pero no tiene créditos.
Y buscando por aquí y por allá me encontré esta página con información publicada en la Revista Proceso hace varios años; vale la pena echar un ojo.
Cuando estaba más chica solía idealizar el '68. En la casa y con mis abuelos de vez en cuando salía el tema; mi abuelita en particular siempre detestó a Díaz Ordaz, no tanto por defender el movimiento; pero toda esta historia me parecía inverosímil, hasta que a los 14 años encargué un libro que mi papá no encontró y en su lugar llegó con éste de la biblioteca de su trabajo. Lo leí dos veces seguidas, llorando, conmovida, envuelta en rabia, incapaz de entender. Esos sentimientos no se han ido, aunque sí, ya no idealizo.
La manifestación silenciosa, La Silenciosa, es el evento que encuentro más significativo del movimiento. Si las cosas ocurrieron como las narran, la fuerza de esta voluntad de cambio, de mejora, de progreso, debió de ser en verdad tan grande como para poder disciplinar a tantos jóvenes en el compromiso de una marcha en silencio. No voces, no consignas, sólo pasos. Pasos firmes, fuertes, enérgicos.
El Consejo Nacional de Huelga convoca a todos los obreros, campesinos, maestros, estudiantes y pueblo en general, a la GRAN MARCHA DEL SILENCIO
En apoyo a los seis puntos de nuestro pliego petitorio:
1. Libertad de todos los presos políticos.
2. Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4. Destitución de los jefes policíacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.
5. Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
En la que exigiremos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras demandas.
Reiteramos que nuestro Movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos Olímpicos y de las fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia, y que no es en absoluto intención de este Consejo obstruir su desarrollo en lo más mínimo. Reafirmamos, además, que toda negociación tendiente a resolver este conflicto debe ser pública.
La marcha partirá a las 16 horas del día de hoy, viernes 13, del Museo Nacional de Antropología e Historia, para culminar con un gran mitin en la Plaza de la Constitución.
Ha llegado el día en que nuestro silencio será más elocuente que las palabras que ayer callaron las bayonetas.
- Desplegado en El Día, 13 de septiembre de 1968
Pueblo Mexicano:
Puedes ver que no somos unos vándalos ni unos rebeldes sin causa, como se nos ha tachado con extraordinaria frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro silencio.
Puedes ver que no somos unos vándalos ni unos rebeldes sin causa, como se nos ha tachado con extraordinaria frecuencia. Puedes darte cuenta de nuestro silencio.
- Volante en la manifestación del 13 de septiembre
¿Sabes?, me gustaron, me cayeron bien, por hombrecitos. Muchos tenían esparadrapo en la boca, casi todos parecían gatos escaldados con sus suéteres viejos, sus camisas rotas pero tan decididos. Les eran simpáticos a la gente que estaba en las banquetas viéndolos, y muchos, además de aplaudirles, se les unían y cuando no se les daba propaganda la pedían, e incluso el público se ponía a repartir de mano en mano. Nunca había visto antes una manifestación tan vasta, tan de a de veras, tan hermosa. Toma, te traje unos volantes.
- Paula Amor de Poniatowski, madre de familia
El temor quedaba atrás, la confusión, los rumores, los conflictos internos. Los mismos maestros exclamaban con gusto que debíamos olvidarnos de la "retirada estratégica". Ese triunfo lo cambiaba todo. Nos habíamos enterado de que el gobierno calculó que la manifestación no pasaría de diez mil personas; el CNH pensó que serían ciento cincuenta mil; y, rebasando los cálculos más optimistas, la asistencia fue de trescientos mil manifestantes.
Todas las mil pequeñas dificultades que cada miembro del CNH tenía en su propia escuela desaparecieron. No había que pedir a los alumnos que asistieran en mayor número a las asambleas. Volvían solos. Nuevamente se abrían perspectivas. Se iniciaban debates, se trataban temas candentes. Una medida, una sola medida había levantado y reestructurado el Movimiento, porque no hacía falta sino una cosa: devolver la confianza en nuestras propias fuerzas y encontrar un sentido, un propósito a las tareas concretas, al trabajo común. Y esto se logró con la manifestación silenciosa.
- Gilberto Guevara Niebla, del CNH

La selección de testimonios viene de la crónica La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, Era, 1971.
La foto la tomé de aquí, pero no tiene créditos.
Y buscando por aquí y por allá me encontré esta página con información publicada en la Revista Proceso hace varios años; vale la pena echar un ojo.
Cuando estaba más chica solía idealizar el '68. En la casa y con mis abuelos de vez en cuando salía el tema; mi abuelita en particular siempre detestó a Díaz Ordaz, no tanto por defender el movimiento; pero toda esta historia me parecía inverosímil, hasta que a los 14 años encargué un libro que mi papá no encontró y en su lugar llegó con éste de la biblioteca de su trabajo. Lo leí dos veces seguidas, llorando, conmovida, envuelta en rabia, incapaz de entender. Esos sentimientos no se han ido, aunque sí, ya no idealizo.
La manifestación silenciosa, La Silenciosa, es el evento que encuentro más significativo del movimiento. Si las cosas ocurrieron como las narran, la fuerza de esta voluntad de cambio, de mejora, de progreso, debió de ser en verdad tan grande como para poder disciplinar a tantos jóvenes en el compromiso de una marcha en silencio. No voces, no consignas, sólo pasos. Pasos firmes, fuertes, enérgicos.
viernes, septiembre 12
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