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martes, febrero 23

de expresidentes, Beirut, y pájaros voladores

Dediqué tres días enteros a mi tarea de tópicos selectos de econometría. Este año el tópico elegido es problemas de identificación. Cuando uno se pone a verlo de cerca, toma sentido todo este asunto de que el origen de estos temas sea básicamente una cuestión filosófica. Pa variar, con tantas vueltas al problema de identificación, yo acabé con crisis de identidad. Llegué tarde a clase porque mientras pasaba en limpio mi tarea se me ocurrió que bajo ciertos supuestos, que por alguna extraña razón encontré justificables, la restricción era comprobable y todo salía bien bonito. Entré al salón cuando explicaban porqué eso no era posible. Se apachurra el ánimo cuando en dos minutos te das cuenta que tres días de tu vida se fueron a la basura. Sí, quizá exagero, quizá no es para tanto, pero ¿qué le voy a hacer si me desespero?

Descubrí a Beirut hace unos días por una casualidad bien tonta. No sé cómo pude vivir todos estos años sin escucharlos. Me gusta todo lo que hacen, pero en particular me parece maravilloso el EP de Elephant Gun, la canción homónima fue amor a primera oída para mí, ésa y Postcards from Italy y The Gulag Orkestar y quizá casi todas. Admiro a Zach Condon. Obviamente bajé los discos de internet, en primer lugar porque soy pobre y en segundo porque comprar discos es de las cosas que sólo me gusta hacer en persona (eso suena a excusa chafa pero es cierto). De todos modos cuando encuentre los discos los voy a comprar. Y espero de todo corazón que en una de ésas el universo conspire a mi favor y visiten mi pueblito pichurriento. Fin de mi statement.

Algún día tenía que decirlo públicamente. Uno de mis héroes personales o algo así es Ernesto Zedillo Ponce de León, expresidente de México. Sí, critíqueme, patalee, diga lo que quiera; es cierto. Mis tres razones, en ese orden: 1. En su gobierno se implementó el innovador Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA), que no sólo fue una herramienta eficiente para el combate a la pobreza en su momento (nótese mi uso del tiempo pasado, aunque dejo en parte el beneficio de la duda sobre su desempeño actual), sino por su contribución como objeto de estudio en círculos académicos (Zzzz...) ; 2. La eficacia de su gobierno ante la crisis de 1994-1995 (sí, ya sé que es el peor de los argumentos, pero si uno hurga tantito, las alternativas entonces auguraban un desenlace casi catastrófico, y la verdad es que nuestro aterrizaje forzoso fue mucho más suave de lo que se podría haber diagnosticado); y 3. su papel en la "transición democrática" en México (lo pongo entrecomillado porque creo que la democracia es algo mucho más serio que el simple cambio del partido en el poder, y tampoco le doy todo el crédito 100% a él, creo que definitivamente José Woldenberg y su equipo en el IFE que hicieron en ese entonces la institución que más confianza generaba en los ciudadanos son los que merecen el verdadero reconocimiento, pero supongo que como buen priísta pudo haberse montado en su silla y darle continuidad a las prácticas con tradición de más de setenta años; claro que luego viene Salinas de Gortari con sus libros de chismes de estado a lavarse las manos diciendo que todo fue plan con maña, que la sucesión presidencial ya estaba arreglada y negociada con el PAN y que Zedillo es un traidor y todo eso, pero pues entre tanto cochinero ¿a quién creerle?). Y bueno, supongo que es también el hecho de que aunque yo me hice de la costumbre de leer el periódico desde muy niña, no fue sino hasta 1994 que seguía las noticias muy de cerca y no era para menos. Teníamos un levantamiento armado que yo temía que acabara en guerra, y además lidereado por un tampiqueño, según decían; tuvimos un montón de asesinatos políticos, uno incluso con cadáver sembrado y médium de por medio (y sin vela muy directa en el entierro, un implicado de fondo con quien coincidía en apellido, razón por la que uno de mis apodos hasta la fecha sigue siendo Srita. CórdobaMontoya), mis padres se compraron un coche nuevecito de agencia, yo festejaba el TLC porque ahora podíamos encontrar porquerías gringas en el súper, y había descubierto que me gustaban las matemáticas lo suficiente como para replantearme mi elección de estudiar leyes y cambiar a economía. Sí, mediados de los años noventa y yo por terminar la secundaria. La crisis pegó dura en mi familia, mis padres temían perder la casa, el coche y sacarme de esa escuela a pesar de mi beca. No pasó nada de eso pero no la tuvimos fácil. Yo seguía la noticia de cerca y las negociaciones de la deuda y el apoyo de Estados Unidos para aminorar los efectos de la crisis. Y Zedillo estaba ahí y decían que se había graduado de economía en tan sólo tres años en el Poli y luego que le había ido súper bien en Yale y todo eso. Para entonces por razones ajenas a eso yo decidí estudiar economía también. Un mes después de entrar al cide en 1999, Zedillo fue el invitado de honor para la celebración de los 25 años, yo estaba en la valla que se formó para escoltarlo hacia el edificio Santa Fe, donde parte de su discurso fue la cita citable del día siguiente en El Financiero "Alumnos y maestros del CIDE, ahora pueden decir que miran desde arriba a los de la Ibero" (haciendo alusión a que éramos mejores que la ibero y que además estábamos en el cerro de arriba --sobra decir que simplemente no creo que haya punto de comparación entre las dos instituciones porque para empezar son bastante diferentes). Se rumoraba que al término de su sexenio se iría de profesor al cide, pero finalmente acabó yéndose de asesor a la ONU, entre otro diverso número de cargos. Ah, otra cosa por la que me cae bien: es el único expresidente mexicano que ha renunciado a su pensión vitalicia. Pero bueno, después de toda esta apología quiero decir que lo que más me ha quedado grabado de alguna declaración suya ha sido algo negativo que siempre tengo en mente cuando pienso que estoy perdiendo el equilibrio. Una vez le preguntaron cuál era su autor favorito, y Zedillo reconoció que desde que era estudiante de doctorado básicamente no había leído nada que no fuese técnico o en relación a su trabajo, pero que recordaba que Gabriel García Márquez le parecía bueno. Desde entonces me hice prometer que nunca llegaría a esos extremos, que nunca dejaría que me clavara tanto como para sólo hacer una cosa en mi vida, como para renunciar a la literatura (más aún cuando poquito después leí a Mauricio Tenorio diciendo que uno tenía que leer poesía, mucha poesía --sí, cliché, que lo dice mucha gente, pero no tan bonito y tan convincentemente como Mauricio). Creo que me desbalanceo bastante de vez en cuando, pero en la medida de lo posible he tratado de no centrar mi vida en las cosas del trabajo, y de tener a la mano siempre un libro de lo que sea, aunque últimamente me he clavado mucho en cómics y novelas gráficas. Circunstancias, circunstancias. De forma paralela también he tenido como una meta personal escribir bien. Eso ha sido un casi trauma de mi niñez gracias a mi madre que es maestra (que por alguna razón se puso estricta conmigo y con mi hermano no). Además de mi mamá que obviamente sembró la semillita y sentó las bases de una buena redacción, en el camino las revisiones a los textos de Fernando y P, las muchas correcciones de mi grupo de trabajo de Pamal Navil, y las varias noches y el montón de discusiones sobre edición y estilo que he tenido con D han sido determinantes. Y aún así, parece que todo lo que uno cree conocer nunca es suficiente cuando tiene que revisar algo propio, y entonces es como volver a empezar. Claro que uno sigue teniendo cantidad de vicios (el mío, el más inevitable, es mi necedad de usar oraciones largas largas y el abuso de oraciones subordinadas por todos lados, como ud puede deducir después de leer mis peroratas), pero después de admirarlo tanto por tantos años, señor expresidente, lo que más recuerdo de ud es el detalle de porque no lo admiro tanto tanto...
(PD. no, tampoco estoy tan ciega ni tan tonta respecto a Zedillo y mucho de su desempeño en el sexenio, pero digamos que sí me genera algo de empatía)

En fin.
Sean felices, tengan días buenos :)

jueves, julio 31

pfff

Una de las mejores materias que llevé en la licenciatura fue la de Economía Pública. De esa clase recuerdo muchas cosas, como que el primer día me traumé porque no sabía que VC iba a ser nuestro profesor y justo al final del curso de Micro del semestre anterior me había puesto de tiranetas a decirle que sus exámenes y su manera de calificar eran lo más antipedagógico del mundo (¿¡?!), que fue un martes por la mañana cuando sonó el celular de F interrumpiendo al prof y así fue como nos enteramos que habían chocado dos aviones en las torres gemelas del WTC en NY, que el laboratorista de la clase era un cuate que traía sus intenciones conmigo pero yo nomás no le hacía caso así que en represalia siempre me pasaba al pizarrón a resolver la tarea (al final acabó andando con otra de mis compañeras y duraron un chorro :), que me entusiasmé cantidad con la clase y con cada tema nuevo se me ocurría un nuevo tema de tesis, que al final del curso amé la microeconomía y agradecí a todos los cielos que VC fuera mi prof, etc. De esto último, VC me podía poner los pelos de punta por la manera en la que llegaba a generar conflictos morales con sus preguntas y la forma a veces tan fría e indiferente de plantear los problemas (Chicago Boy, al fin y al cabo), como la vez que discutimos sobre la mejor metodología para cuantificar el valor monetario de una vida (y sí, el secuestro puede ser una de ellas :| ).
Uno de esos ejercicios que sacaba de vez en cuando fue ése sobre el robo. Habíamos estado viendo de nuevo los teoremas del bienestar y esas cosas. La cuestión era que si siendo el robo una reasignación de recursos en donde los que tienen menos les quitan a los que tienen más, es entonces éste un mecanismo eficiente, al ser la misma sociedad la que organiza la repartición de bienes sin necesidad de la intervención de un tercero (gobierno o dictador benevolente de su preferencia). Mientras unos se clavaban con cuestiones de ética y justicia social á la Robin Hood, otros usaban el mismo argumento con palabrería técnica más rimbombante y otros cuestionaban el supuesto inicial pues no necesariamente los más pobres les roban a los más ricos, etc. Para no hacer el cuento más largo, nadie llegó a la respuesta correcta que, como en ese entonces economistas en formación, se esperaba de nosotros. El argumento de eficiencia es éste: el robo como mecanismo de asignación es ineficiente porque lo único que hace es repartir el mismo pastel en diferentes rebanadas, mientras que si todos los ladrones dedicaran sus horas de robo en un trabajo que implicara actividades productivas, el pastel se haría más grande y aún manteniéndose los mismos estándares de distribución, todos los agentes estarían mejor que en su estado inicial (claro, esto bajo un montón de supuestos, empezando por el cetearis paribus, y porque ahora empiezo a dudar que sea ésta una mejora de Pareto, pero bueno).

En fin, tanta verborrea nomás para venir a quejarme de Ticketmaster y su sistema nefastísimo de venta y reventa de boletos del mal que es la peor patraña con la que me he topado en mucho tiempo. Resulta que me estaba animando a lanzarme a ver a Radiohead a California a finales de agosto, jugándome no sólo las críticas de ¡uy, ni sabe si pasó el examen y todavía se salta la primera semana de clases! sino también mi estabilidad financiera, pero dije, nel pues ya qué, sólo se vive una vez, yo lo valgo, y todas esas cosas cuando uno se quiere convencer de la racionalidad que hay en decisiones cuasi-impulsivas como ésas. Total que checo muy mona que todavía quedan boletos para un par de fechas y que según Ticketmaster estaban entre 30-50USD y yo feliz, ya me veía coreándole a Thom Yorke. Así que ya dispuesta a comprar mi boleto, entro confiadísima a la página porque en todos lados dicen que aún hay boletos disponibles pero nomás no, que en Ticketmaster ya no hay, que muchas gracias por participar, que mejor suerte pa la próxima, PERO que chance en su compañía filial o subsidiaria o como se diga, chance ahí sí encuentre. Entonces ahí voy y es como me topo con TicketsNow, que sí tiene boletos, pero por lo que entendí (y disculpe ud mi ignorancia y torpeza si es que entendí mal pero con el coraje ni ganas de ponerme a investigar) y por lo que vi ahí, hay boletos PERO EN REVENTA. De veras, que no jodan.
Que la reventa existe en todos lados, sí pues; que en eBay también y las subastas y el mejor postor y la manga del muerto, dale, sí; pero ¿un sitio de reventa organizado por los mismos que venden los boletos (que dicho sea de paso, son tan hipócritas que limitan la venta de boletos a 2 por ¿hogar?)? Eso sí me pareció una reverenda tomadura de pelo, porque además tienen la desfachatez de cobrar $24.15 USD adicionales por el servicio (una vez incluído el sobreprecio del boleto).
Sí, ya sé que el mercado y toda esa historia de la oferta y la demanda, pero hoy por hoy no deja de parecerme algo ineficiente, poco ético e improductivo. Todos esos revendedores deberían estar trabajando para que haya más conciertos de Radiohead en el mundo, incluído el cucho pueblo donde vivo.
Por lo pronto la misión jugársela a ser groupie de Radiohead está en peligro de ser abortada, a menos que el dinero me caiga del cielo, Ticketmaster libere boletos de última hora en los días por venir, o que Yorke y compañía se den cuenta que se mueren por conocer el desierto y abran nuevas fechas y toquen por acá... ajá... Mucho me temo que tendré que apelar a la generosidad de Obiwan para que compre memorabilia del concierto cuando él los vea en octubre (qué envidia, caray).